Y seguimos con películas de Depredadores, que estamos en racha. Centrémonos ahora en su entrega más reciente.
Ahora estamos en el
siglo XVIII, en plena conquista del Oeste. Hay indios, vaqueros…y un Depredador
que ha venido a cazar y divertirse. Es un más de lo mismo (otra vez), aunque
con cambios. La obra
de McTiernan es un compendio de hombres musculosos y aceitosos, con bíceps del
tamaño de sandías y armas gigantescas con las que devastar la jungla, como si
estuvieran en un pressing catch algo desnortado. Es un batido de testosterona
bien grande que encapsula su época. La Presa, en cambio, toma la misma premisa
(guerreros en la naturaleza, cazados por un alien), pero cambia el abuso del
chuacheguerismo por un poco de indigenismo en la figura de Naru, una guerrera
comanche la mar de competente que se rebela ante el rol que le toca como mujer
en la sociedad india, viéndose involucrada en la lucha contra el Depredador.
Por mi parte, agradezco
este back to basics después de las zumbadas y no muy inspiradas PredatorvsAlien. Esto
de no complicarse la vida y resolver con eficacia un argumento con los pies en
la tierra se agradece de vez en cuando. Cuida las escenas de acción, mantiene
bien la tensión… Quizás no ofrece nada nuevo, pero lo que ofrece, lo ofrece
bien.
La Presa agradece también ser la entrega de la franquicia es que es más película: Por una vez, hay un presupuesto mínimamente holgado (tampoco nos pasemos) y su creador le pone cierto mimo para ofrecer un producto trabajado. Se nota que técnicamente no hay impedimentos y se nota en una puesta en escena trabajada, sin rastro de la cutrez de la 1 y la 2, por ejemplo. También se puede apreciar una fotografía inesperadamente buena que aprovecha los impresionantes paisajes de las Montañas Rocosas, o unas decisiones visuales bastante impactantes, como ese Depredador invisible que se expone a la vista por culpa de la sangre y las vísceras que caen encima de él tras destripar a un pobre animal.
Eso sí, tampoco le vamos a peras al olmo, encontrando una historia mínima que no se molesta en desarrollar a unos personajes inexistentes. Una vez conocemos a la protagonista humana y se produce la primera interacción, ya podemos predecir cómo va a discurrir a continuación. Lo mismo ocurre con unos actores muy funcionales. No molestan en ningún momento, pero nadie los recordará por su actuación.
Lo que sí da es un
buen puñado de escenas de acción bien brutota, con las dosis de terror
adecuadas para que mole lo que debe molar, adaptando a la época la manera de
luchar contra el cazador definitivo (que, además, usa una tecnología más
antigua, como si le faltaran unos siglos para pulir algunas armas). Al mismo
tiempo agradablemente familiar y deliciosamente fresco, La presa es el
Depredador clásico pasado por la batidora del 2022. Un buen ejemplo de cómo
tomar algo antiguo y hacerlo nuevo otra vez. La carnicería y la violencia
mostrada es más que suficiente para satisfacer a los gustos actuales y la
excusa argumental es más que suficiente para sujetar un armazón que no se complica
la vida en absoluto.
En ese sentido, su reducida longitud (90 minutitos de nada) funciona a su favor. Para qué liarse mas si la película da para lo que da.
Probablemente, la
segunda mejor película de la franquicia. No se complica la vida y hace todo lo
que desea hacer con corrección. Una revisión del mito que no ofrece nada nuevo
ni alardea de lo que no sabe hacer, pero tiene acción, violencia, sangre y un
poco de terror.
Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.0
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