sábado, 19 de enero de 2019

La sanguijuela de mi niña (Christopher Moore)


Y de libro cachondo con mordiente, vamos a otro libro cachondo con mordiente. Christopher Moore siempre entra decentemente y aquí hay mordiscos de sobras ^^

Título: La sanguijuela de mi niña
Autor: Christopher Moore
Título original: Bloodsucking Friends (juego de palabras entre "amigos con derecho a roce" y "amigos chupasangre")

“La vida de los vampiros es todo romanticismo y poesía… ¿o no? Cuando la joven Jody se despierta una mañana con parte del cuerpo quemado y una sed de sangre terrible, tiene que enfrentarse a todos los aspectos prácticos de su nueva condición: Dónde dormir, cómo conseguir sangre fresa, como mantener el tipo ante su madre… No parece una empresa fácil para una chica que no ha visto una película de vampiros en su vida. Cuando Thomas, un escritor frustrado y dependiente a tiempo parcial, se cruza en su vida, Jody coge la oportunidad por el cuello… Literalmente.

La sanguijuela de mi niña es el hilarante relato de cómo Thomas trata de vivir con la mujer a la que ama… aunque ella esté muerta.”


En este caso, Moore coge los libros de vampiros y los mezcla, con las novelas de inquietudes femeninas al estilo “Bridget Jones” a su modo ”cachondo”. Así pues, en vez de una adolescente intensa con su pavo o un malote romántico-trágico, la protagonista es una treintañera insegura que se transforma en vampiresa.

Que si regordeta, problemas en el trabajo, el peinado que no le queda bien… los problemas de Jody desaparecen (cambian) cuando se vuelve vampira. Evidentemente, la súper-fuerza, la visión nocturna y la letalidad vampíricas son un buen chute de autoestima para la protagonista, que, poco a poco, tendrá que adaptarse a una nueva realidad.

Ahí reside el mayor acierto del libro, pues la metamorfosis de comportamiento (la autoconsciencia del chute de poder, la necesidad de alimentarse, conseguir un lugar para dormir y un tonto que te proteja mientras tanto…) da lugar a algún momento interesante y un par de gags bien logrados.

El tonto útil en este caso es Thomas, un pringadete aspirante a escritor, tan salido como lleno de inseguridades y habilidad para meter la para que no tiene otra idea que enamorarse de Jody. De alguna manera, este desastre de persona consigue que Jody se enamore de él y tal y tal. Queda un poco raro pero bueno, es un tropo tan recurrente en autor que me apostaría que este perfil de personaje es una auto inclusión de sí mismo.

Sin embargo, una de las primeras cosas que me he enterado al documentarme para escribir la reseña es que se trata de una precuela escrita a posteriori de uno de los superventas de este autor tan particular (Chúpate esa, que también anda por casa y acabará leyéndose). Escrito a rebufo de un éxito, y no por ganas, da pie a pensar que está escrito un poco a vuelapluma sin ganas de profundizar en hacer un buen conjunto. Después de todo, el argumento brilla por su ausencia y el par de anécdotas que acaecen no hacen otra cosa que poner a los personajes en el punto de partida para una historia mayor, después de estar 300 páginas dando vueltas con el “me he vuelto vampira”.


Esta dejadez se nota en la creación de los personajes que, entiendo, no van a aparecer en Chúpate esa, convertidos en meros nombres, planos incluso para los cánones del autor. Solamente los policías Rivera y Cavuto, que no paran de lanzarse pullas, acaban teniendo algo de gracia (aunque no mucho).

Y es que el amor no está, ni mucho menos, tan bien encontrado como otras obras de este autor. A decir verdad, me he encontrado más de una vez pensando: “huy, esto es un chiste. Pues no me hace gracia.” Quizás lo peor que le puede pasar. Por otro lado, hay que reconocer que el estilo de Moore al escribir te permite pasar páginas agradablemente, dejando que el libro se acabe sin que te detengas mucho a pensar lo flojete que es.

Nota: 2
Nota goodreads:3.93/5


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