jueves, 31 de enero de 2019

El Retorno del Rey


Y a la tercera semana consecutiva (o al tercer año real, jeje), llegó la culminación de la saga. No sabéis las ganas que tenía de ver cómo iban a terminar todo.



Así pues, tenemos a Frodo entrando en Mordor para destruir el anillo y a Aragorn y compañía yendo hacia Gondor para derrotar a los ejércitos de la oscuridad y todas esas cosas.

Ésta fue la película que vi más veces en el cine, pues Loli se enamoró un muchito de Frodo (un saludo, sé que te va bien ;)) e insistió mucho en que tocaba verla. Se hizo un descanso a mitad de película en el cine al que fuimos debido a la desmesurada longitud de la película. Como no lo habían avisado, recuerdo a ver a parte del público indignado, pues no, pero a mí me sentó muy bien, ya que tenía muchas necesidades miccionales. El subidón de volver y comerse toda la batalla de los campos de Pelenor totalmente descansado fue espectacular.
En esta revisión a base de capítulos de 45 minutos ha hecho que la el visionado se alargue más de una semana, completando casi un mes a base de Señor de los Anillos. Ha sido toda una experiencia de lo más disfrutable, no lo dudéis. Incluso la eterna batalla final ha durado más de un día, pudiendo coger el hilo de nuevo sin que se haga pesada en absoluto.

En conclusión hay que destacar la continuidad en medios e imaginería que hay dentro de toda la trilogía (cosa esperable teniendo en cuenta cómo está realizada), sin esos cambios de tono tan habituales que deslavazan el conjunto (Harry Potter, Piratas del Caribe…). En ese sentido, el que un director se atreva a rodar una trilogía con tal despliegue técnico del tirón, sin el colchón del buen funcionamiento de taquilla es de auténticos insensatos. Bendita locura, viendo el resultado final.

El retorno del Rey destaca entre las otras dos por su gusto por los momentazos molones tan gratuitos como efectivos. Cada veinte minutos tienes una escena que te pone los pelos como escarpias que puedes recordar incluso meses después.
Sin ningún orden en concreto:
- EL cubil de Ella-Laraña
- Los muertos bajo la montaña
- Góndor pide ayuda / Y Rohan responderá
- La carga de los Rohirrim
- La lucha con los Olifantes
- La destrucción del anillo
- El fin de Saruman
Y así podría estarme un bueeeeen rato, je je.

Tal como ocurría en las dos partes previas, Jackson despliega un virtuosismo técnico a la hora de recrear la Tierra Media tal como habitaba en mi imaginación. Desde la crueldad de Mordor, hasta la grandeza de Minas Tirith, pasando por la malignidad de Ella-Laraña y la sensación de pérdida de los Puertos Grises. Magnífico.


Quizás como si se hubieran reservado para la ocasión, la Academia sí se acordó de esta película en los Oscars otorgándole un total de 11 estatuillas -empatando así con Ben-Hur y Titanic-, después de haberse olvidado un poquito de las anteriores que no eran precisamente menos buenas. Recuerdo el debate que se vivió en la previa, pues parecía que se iba a llevar el premio de Mejor película sin recibir ninguno de los otros premios mayores. Como al final el listado fue glorioso (mejor película, director, guión adaptado, montaje, banda sonora, canción, diseño de producción, vestuario, maquillaje, sonido y efectos visuales), la polémica se deshizo, pero el peligro estuvo allí.

Otra de las anécdotas que corrían por los mentideros era qué se hacía con Gollum. Andy Serkis había dado vida maravillosamente al torturado personaje, pero ¿cómo se podía premiar? Al tener una piel generada por ordenador encima, no entraría dentro de Mejor Actor, pero también requiere un actor, por lo que no se podía meter dentro de los premios de efectos digitales…Al final se ignoró completamente, pero me hubiera gustado que se le hubiera tenido más en cuenta.


Una vez acabado el repaso de esta trilogía, me quedo con la sensación de que la gloria de esta historia es tal que no puede ser compartimentalizada en partes o películas individuales. Las tres forman parte de una única película, grandiosa, épica y madura –la mejor película de 9h 18 minutos jamás realizada- que orbita en torno a Gandalf, los Hobbits y el anillo.

El retorno del Rey es la mejor de las tres partes (si es que es algo que se pueda decidir), concluyendo una adaptación a la gran pantalla con la que probablemente Tolkien habría quedado satisfecho. Esta epopeya es un logro que todos deberíamos visitar alguna vez, constituyendo uno de los mayores hitos del género fantástico.


Nota:
10
Nota filmaffinity: 8.2

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