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martes, 11 de agosto de 2026

Dragones y Mazmorras: Honor entre ladrones

Como cualquier friki de los 80-90, la cantidad de horas que un servidor ha dedicado a Dragones y Mazmorras (y sucedáneos) es incontable. Así que, indudablemente, siempre he tenido ilusión por una adaptación de un Universo en el que me he sumergido tardes y tardes. Si bien tuvimos una serie de dibujos bastante decentilla (a la que guardo un cariño inmenso, pero no intentéis verla hoy en día), la película que tuvimos en el 2000 era una cosa TAN mala que cuando se anunció un nuevo intento, un servidor tenía mucho miedo a qué podía salir.

Y bueno, tenemos una nueva película de D&D. Conocemos a un  nuevo grupo de aventureros, dirigidos por un bardo con más cara que espalda y una bárbara con un pronto un poco bestia. Como no puede ser de otra manera, se metén en más follones de los que se pueden permitir, el destino del Reino está en sus manos, etc. Etc.

Y me he llevado una sorpresa más que agradable. Todo funciona estupendamente. La historia podría funcionar como una campaña de D&D, está bien introducida, sin dejarse un tópico o un tropo de cualquier Dungeon Master. Los actores están simpáticos, bien escogidos para sus papeles y se nota que se lo han pasado en grande rodando. Además, tiene los cameos justoa para hacer el guiño sin que la escena se resienta y el malvado está a la altura de la tontería que estamos viendo. Así da gusto estarse una tardecita veraniega viendo una película.

Mira que había muchas cosas a las que tenía miedo. Chris Pine como protagonista no me auguraba nada bueno, pero su bardo cachondo funciona estupendamente, con el morro que pide el personaje y una sonrisa de cemento armado que abre puerta tras puerta. Michelle Rodriguez es también una inesperada bárbara que, sin embargo, destila la mala leche que el personaje requiere. El resto de la banda son quizás más funcionales, pero ninguno me desagrada en absoluto. De los secundarios, no puedo sino destacar a Hugh Grant – que se nota que lo ha gozado a muerte – cuyo comerciante capaz de vender a su madre por un beneficio se hacer querer cosa mala, y a Bradley Cooper como inesperado halfling fetichista que te arranca un puñado de carcajadas.

No destacará por sus efectos especiales, que no pasan de funcionales, pero en ningún momento se hacen molestos ni parecen de baratillo. Uno estaba muy asustado cuando salió el trailer, ya que salía una escena que no había presagiar nada bueno: el vídeo de Chris Pine al que se le derrite la cara tenía una pinta de lo más horrible, cosa que se convierte en un chistaco buenísimo al subvertir expectativas y ser testigos de una pifia y un hechizo que sale mal. Por el resto, tenemos dragones, rayos, bolas de fuego y portales con mucha chorrada y poca queja.

Lo que me parece más cachondo es que cada escena de la película puede relacionarse con la traslación a película de lo que sería una campaña cualquiera de D&D. Casi cada diálogo o reacción de la película permite deducir qué ha hecho el máster, cuál es la treta que ha usado el jugador para salir del paso, incluso puedes oír los dados caer y ver las consecuencias de las tiradas. A mí que no me nieguen que el Paladín es un NPC que usa el máster para encauzar a la banda, que la aparición de persona-pájaro es una improvisación del bardo o todo lo que tiene que ver con el dragón de lava. Sketches que funcionan a la perfección para el iniciado y no dejan fuera de juego al profano por todos lados. Incluso el cameo de la banda de la serie de dibujos hace gracia

En fin, una película que desborda simpatía por todos lados, de las que gusta ver para relajarse el cerebro. Lástima que se pegara una ostia morrocotuda en los cines, lo que nos impidió disfrutar de una segunda parte que me hubiera hecho mucha ilusión.

Una comedia de fantasía como hacía tiempo que no veía. Actores pasándoselo en grande con un guión muy juguetón en una película de lo más divertida. Ideal para que el friki pase una tarde entretenido mientras el profano disfruta igualmente de un buen rato.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.5 

sábado, 21 de febrero de 2026

El monstruo marino

Repasando las nominadas a animación de su año, aquí una que se me había pasado. Tal como sale los Mitchell contra las máquinas o K-pop cazadoras de demonios, en 2022 Netflix intentó ganar el premio gordo con El monstruo marino.

Como si de un Como entrenar a tu dragón se tratara, un grupo de marinos vive por y para la caza de monstruos, pero es derrotado por el monstruo legendario. Las circunstancias harán que el prometedor sucesor del capitán y una niña conozcan a un cachorro de monstruo marino, comprendiendo en el proceso que los monstruos no son malos y sólo hay que saber convivir con ellos. Esto me suena a visto, ¿no?

A pesar de las similitudes, El monstruo marino se sostiene como una estupenda película de aventuras para toda la familia con el corazón muy bien puesto en su sitio.

Dirigida por Chris Williams (Bolt, Big Hero 6), cambia a los vikingos por los Piratas del Caribe y los deriva para hacer una imaginería propia y reconocible, desde la que se podría haber sacado (muy) fácilmente una saga de películas y algún remake de acción real y todo. El argumento está trillado, pero el diseño de escenarios (la isla tropical, el palacio, los barcos… ) y de monstruos es novedoso, bien trabajado, con una página de originalidad que le sienta estupendamente a su visionado. La animación destaca por su fluidez, lo que ayuda a coreografiar las escenas de acción, que se aprecian trabajadas, esforzándose por evitar ser repetitivas. Maneja bien el sentido de la maravilla para que los pequeños puedan disfrutar de una aventura a lo grande y es suficientemente bonita para que un adulto aprecie un trabajo bien hecho.

El obvio problema es que es un sucedáneo de los Cazadores de Dragones, con lo que vemos venir todos los quiebros de guión y el desarrollo de todos los personajes. Esto no impide que se desarrolle correctamente, con todo situado en el punto adecuado para que funciona con efectividad. Un puñado de diálogos ingeniosos y un clímax bien encontrado complementan una película que quizás no aporte nada nuevo, pero de la que apenas se puede decir algo malo.

Es una propuesta de aventuras para todos los públicos que ofrece lo que se le requiere. Todo muy bien puesto en su sitio, con acrobacias, personajes carismáticos y un poco de corazoncito. Su trama peca de ser demasiado similar a otras películas del mismo pelaje, pero el mimo en el diseño y la animación compensan un poco este problema.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 6.6


domingo, 8 de febrero de 2026

La luz de Machu Picchu

Y por fin, después de tanto tiempo, cerramos la trilogía de los Incas.

Título: La luz de Machu Picchu

Autor: Antoine B. Daniel

Título original: The light of Machu Picchu

Traducción: Manuel Serrat Crespo

“En los primeros días de mayo de 1536, Gabriel, el joven conquistador español, entra en Cuzco. Sabe, por Anamaya, que la rebelión de los incas es inminente, lo que hace que su amor sea definitivamente imposible. Cuando llega a la ciudad, sometida a las crueldades de los hermanos Pizarro, su principal deseo es matar a Gonzalo Pizarro, ya que intentó violar a Anamaya. Pero, vencido, es desarmado y encarcelado inmediatamente. Al tercer día de su confinamiento le despiertan unos gritos. Cientos de miles de indios están reunidos en las cimas de las colinas que dominan Cuzco. Forman una especie de cerco humano que rodea la ciudad: los incas estaban decididos a recuperar su lugar sagrado. Y esta vez van armados, mientras que los españoles se creen aún en tierra conquistada. El enfrentamiento es apocalíptico, con Anamaya en un bando y Gabriel en el otro.”

La acción se sitúa un puñado de años después del anterior libro. El dominio de los Conquistadores sobre el país es total, el Imperio Inca está en sus últimos estertores y preparan su lucha final. Por el resto, los protagonistas han pasado un puñado de años separados, reuniéndose ahora en un desesperado intento por evitar una matanza.

El libro está dividido en tres partes.

Primero tenemos un buen espacio dedicado a la batalla de Cuzco. Los Incas lanzan una ofensiva desesperada con la intención de matar antes que conquistar o liberarse. La sensación de que ya está todo perdido es patente, transmitiendo una mezcla de tristeza y rabia ante lo que fue, lo que será y lo que ya nunca podrá ser. Hay páginas que se hacen duras, no tanto por la crudeza de lo que se narra (que también) sino por la desazón que provoca tanta destrucción y odio inmisericorde entre ambos bandos.

Luego, los protagonistas se reúnen en Machu Picchu, con lo que tenemos una bellísima descripción de la ciudad de las montañas y una mezcla entre recapitulación de la historia de amor de los protagonistas y el futuro de la misma en tiempos tan aciagos. Por motivos obvios, es la parte más fácil de leer, más amable para el alma y en la única en la que los personajes se permiten tener esperanzas por un futuro mejor.

Finalmente, tenemos el colapso definitivo de la sociedad. Desaparece la civilización y sólo queda la barbarie. Aquí se describen las mayores matanzas, los hechos más terribles y la constatación inevitable de un desenlace que ya veíamos venir desde dos libros atrás. Por otro lado, nuestros protagonistas se debaten entre sus dioses, sus lealtades y su amor. Se meten en tal cantidad de berenjenales que por momentos se hace difícil concebir cómo podrán salir de ésta o llegar tener un final feliz (que no diré si tienen o no).

Todo ello a lo largo de 350 páginas escritas con limpieza, en un estilo fácil, sin redundancias ni complicaciones con el que es fácil leer páginas y páginas sin esfuerzo. De una manera similar a lo que ocurría con su antecesor, el autor se esfuerza en respetar los grandes hechos de la historia, por ello, la trama se desenvuelve en función de los hechos reales, por lo que a veces se generan momentos anticlimáticos, con giros y desenlaces que en condiciones normales “no irían allí”. Obviamente, la problemática de conocer qué pasará lo puede volver menos interesante, pero su estilo ligero no convierte la lectura en pesada.

Los personajes principales son Gabriel y Anamaya, aquí ya convertidos en el paradigma de la tragedia romántica. Son dos dechados de virtudes, quizás los únicos que buscan la concordia y el entendimiento en todo el imperio, buscando continuamente la posibilidad (aunque remota) de calmar los ánimos. En anteriores libros tenían más desarrollo, ahora simplemente son los buenos. Como se cuenta la historia a través de ellos, el autor se ve obligado a buscar excusas para hacerlos pasear por medio país, cosa que a veces no se acaba de comprar.

El más destacado de los personajes incas es Manco, antaño general o líder de su pueblo, se ha hundido en la amargura ante la impotencia de saber que no puede defender a su gente. A medida que pasan las páginas vas viendo como se ve obligado a tragar sapos cada vez más grandes ante los abusos de los españoles. Evidentemente, esta bomba a punto de explotar la va a liar y va a ser muy gorda.

De entre los españoles, el protagonismo recae en Gonzalo Pizarro, hermano del Conquistador. Mientras Alonso avanza en la alta política y busca su lugar en la Historia, se va alejando de las tareas de gobernar un imperio. Así, la correa con la que controla los desmanes de su hermano se afloja todavía más, haciendo que Gonzalo de rienda suelta a su crueldad y su sed de sangre. Como ocurría con Gabriel y Anamaya, el autor se deja de sutilezas y deja claro que Gonzalo es malo, malísimo, el malo maloso de los malos malosos.

Y en medio de todos ellos, como el único que intenta, en vano, añadir algo de cordura, está Fray Bartolomé de las Casas. Desde un primer momento ha querido entender a los Incas, comprender su cultura y buscar la manera de enriquecer la sociedad a través de lo bueno de unos y otros. Por ello, es considerado traidor por ambos bandos, lo que hace fracasar sus intentos de apelar al Rey de España para que ponga algo de orden en este tremendo desatino. Es con quién se nota más la tragedia, pues se hace patente que no es TAN difícil llevarse bien, pero los odios están tan enconados y las ganas de los Conquistadores de aplastar cualquier amago de resistencia son tan grandes…

 Una cosa que me resulta curiosa es el esfuerzo que se realiza para mostrar – en ambos bandos – la dualidad extraña que se produce entre política y religión. Son dos poderes que empujan cada uno por su lado, con intereses diferentes y objetivos no precisamente coincidentes. Ahí me sorprende la reverencia y la influencia de Machu Picchu, pues no era consciente de su papel como Vaticano Inca. También me hace especial gracia que el texto acepta ambas religiones como “verdaderas”, mostrando como una y otra interaccionan en una lucha divina en la que prevalece el Dios cristiano ante un panteón que cada vez se aleja más de su pueblo.

El desenlace del libro hace una cabriola bastante extraña a la hora de mover a los personajes para que todos confluyan en una última confrontación final (que como es la final, es ultraviolenta, jé). Esta acrobacia innecesaria tiene toda la pinta de acabar con un tortazo contra el suelo, pero contra todo pronóstico, consigue salir del brete y dar un final ¿digno? a todo el pifostio.

En un pequeño aviso para los estómagos más sensibles, el libro no se corta a la hora de narrar hechos muy bestias. No se recrea en ellos, pero si te tiene que decir que se despeña a un puñado de niños por la ventana, se pone. Avisados estáis.

La luz de Machu Picchu se siente como un final en el que los hechos parecen inevitables y sus personajes no pueden más que ser testigos impotentes de lo que ha de ocurrir. Si bien es algo deprimente por momentos (la de cosas tristes o desasosegantes que se narran…), se lee agradablemente y sin complicaciones. Ah, y un interludio de 50 páginas de amoríos en pleno apocalipsis.

 

Nota: 5

Nota goodreads: 3.69/5 

lunes, 11 de agosto de 2025

Pinocho de Guillermo del Toro

A pesar del parón de verano, continuamos por aquí. Después de una película que es pura cotidianeidad, hoy nos detenemos en una de las obras más bonitas que la animación ha dado en los últimos años.

No creo que haga falta presentar mucho una historia tan conocida como la de Pinocho: la marioneta de madera que cobra vida y sueña con ser un niño de verdad. Entremedias, pasará mil aventuras y se meterá en chorropotocientos follones.

Del Toro no inventa nada (o casi) en cuanto a su adaptación. La mueve un poco temporalmente y la sitúa en la Italia pre-fascista, por lo que las vicisitudes de Pinocho y sus amigos se entremezclaran con las del propio país, con aparición de Mussolini incluida. Lo que sí hace es contar cada entuerto con un virtuosismo tal que consigue maravillarnos con escenas que hemos visto mil veces.



Siguiendo una narración exageradamente episódica, cogemos rápido odio y cariño a los personajes que ya conocemos. Aquí el diseño de cada escena coge un tinte más oscuro (incluso) del esperado, pues la dura bota del fascismo se hace patente. El pueblo sufre los abusos de los poderosos, el miedo corre por las calles y la gente sin escrúpulos hace su agosto con los ingenuos como Pinocho. Después de todo, el detonante de toda la historia es un bombardeo sobre el pueblo de Gepetto.

Cada detalle que aparece en pantalla merece una felicitación por su trabajo de orfebrería en una animación que mezcla ordenador y stop-motion. El gusto en el detalle se aprecia en su meticulosidad a la hora de complementar la trama que se está desplegando, dando una pátina de tangibilidad a un cuento imposible. Nunca habíamos visto a Pinocho y sus amigos moverse en un lienzo tan bello y desasosegante como en este cuento tétrico que Del Toro ha creado.

Y es que este Pinocho tiene muy mala idea. Del Toro nos mete temas oscuros en vena, los adereza con un humor incómodo y la ingenuidad de un niño inconsciente de la trascendencia de las decisiones que toma. Se aborda el hecho de morir, la necesidad de guardar duelo y la posibilidad de redención (o falta de ella). Todo ello a un ritmo vivo, que no deja descansar y en un torrente de belleza que distrae de las brutalidades que se muestran en pantalla (o justo fuera de ella).

Se complementa con una partitura bellísima a cargo de Alexandre Desplat, que capta el tono melancólico del metraje. Saben emocionar como deben, profundizando en los sentimientos de los personajes, acompañando sin por ello decirte cómo debes sentir.

Pinocho fue uno de los Oscar de animación más cantados y obvios en bastante tiempo. Proponía una versión muy distintiva de una historia que conocemos, la contaba con mimo y además brindaba una obra de arte en cada encuadre. Simplemente magnífica.

La lástima es que El gato con botas – El último deseo coincidiera justo ese año. Nuestro peludo amigo habría ganado casi cualquier otro año.

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.0 

viernes, 27 de junio de 2025

El gato con botas - El último deseo

Como quince años después de su anterior entrega, el segundo Banderas más sexy se vuelve a enfundar el traje de furro. No es que nadie hubiera pedido una secuela a estas alturas, por lo que mi enarcamiento de cejas cuando se anunció fue bastante considerable. Pero bueno, uno devora (casi) todo lo de animación, así que…

El gato con botas, secundario de lujo en las películas de Shrek y meme andante, había provocado risas estupendas cuando estaba de estrella invitada, pero se había estampado con ganas cuando tuvo su propia película. Así que uno no iba con muchas expectativas al empezar esta secuela tardía, consciente de que me iba a encontrar algo bastante malillo

Y voy y me encuentro con este videoclip inicial que me pone el ánimo por las nubes.

El último deseo se sitúa bastante tiempo después de las anteriores entregas. Aquí encontramos a un Gato con Botas muy veterano que empieza a ver demasiado cerca la muerte. Después de haber combatido ese miedo con una huida desesperada hacia ninguna parte, llega a la conclusión de que sus mejores tiempos han pasado y lo mejor que puede hacer es retirarse y vivir tranquilo el resto de sus días. Pero bueno, el destino tiene otras ideas y se ve obligado a cursar una última aventura, con la muerte pisándoles los talones y la posibilidad de redimir una vida repleta de excesos con un último acto de integridad.

No hubiera esperado yo juntar El gato con botas y formidable, pero es lo que encontramos aquí. El último deseo es una película simpatiquísima donde todo funciona a las mil maravillas. Con un argumento que hila las aventuras que nos  han hecho disfrutar durante tantos años con versiones irreverentes de los cuentos de hadas más populares, tenemos un festival de ingenio repleto de humor bien encontrado, chistacos afiladísimos y personajes entrañables que se hacen querer.

El argumento abraza el más difícil todavía con muchísimas ganas en una cabriola imposible que se abre melones como si no hubiera un mañana: la importancia de la familia en quienes somos, los amigos son la familia que construimos, saber aceptar que el tiempo pasa y los buenos tiempos no volverán, carpe diem, todo ello aderezado con traumas, problemas de ansiedad y cómo lidiar con ellos. No se olvida de añadir un MONTÓN de asesinatos, construyendo encima un mundo de fantasía que recoge un montón de referencias a los cuentos clásicos que desborda ingenio, y encima lo hilvana bien con la trama. ¿Se puede pedir más?

Por si fuera poco, tienes al prota más carismático que uno pueda encontrar. Tanto la animación como Antionio Banderas dan el do de pecho y Gato se hace querer con ganas. Además, a su alrededor hay un elenco de secundarios que son capaces de echarse la película a las espaldas sin inmutarse: Gatita Garrassuaves, Perrito (cómo le quiero), los tres Ositos o el Lobo Feroz (cómo le quiero). Para terminar, tenemos a Jack Horner como unn antagonista de los que no se olvidan, con una mala idea y un colmillo retorcido que sorprende en una película “para todos los públicos”.

La animación – muy deudora del Spiderverso – combina estupendamente el 2D y el 3D reforzando tanto las escenas de acción (no hay más que ver el vídeo de arriba) como los momentos más emotivos (todo lo referente al Lobo Feroz, por ejemplo). El mundo que se crea es vibrante, se percibe vivo y tiene profusión de detalles que hacen un montón de gracia, tanto en los castillos como en las prueba épicas. Y no olvidemos toda la secuencia final, que sabe homenajear a lo grande a los grandes dibujos animados de siempre.

El peor defecto de la película está en su poco oportuno año de estreno. A quien se le ocurre sacar una película tan redonda justo el año de Pinocho. Casi cualquier otro año, El gato con botas – el último deseo se habría llevado el premio gordo en los Oscar de Animación, pero se tuvo que conformar con la nominación. No le dio suficiente con ser una estupenda y encantadora película de aventuras, repleta de creatividad, atractiva, divertida, con un colorido y enérgico lenguaje visual, una notable evolución de personaje, y mucho más cargada de madurez y profundidad de lo que parece a simple vista


Quizás por lo poco que esperaba de ella y lo mucho que me ha dado, pero El gato con botas – El último deseo es una estupendísima película de aventuras en la que todo funciona a la perfección: personajes carismáticos y tridimensionales, una trama madura y trascendente sin perder un épica de diversión, acción a lo grande, chistes bien metidos y una animación de bandera. 100 minutitos divertidísimos.

Nota: 10

Nota filmaffinity: 7.0 

miércoles, 9 de abril de 2025

Los siete pecados capitales - Prisioneros del cielo

Se junta otra película facilita que cumple con lo que quiere. Se trata de Prisioneros del cielo, que pertenece al anime de Los siete pecados capitales.

Para los que hayan disfrutado del anime, se sitúa en algún punto entre la temporada 2 y 3, haciendo que los protagonistas vayan a una isla voladora donde la lían parda, aparece un nuevo puñado de malos a los que atizar, completando así una aventurilla más de nuestros “héroes favoritos”.

Este tipo de películas de relleno que gustan tanto en Japón, basadas en los shonen de éxito, tienen un problema común: al estar al margen de la línea temporal, están pensadas para poder saltártela sin perder nada de la trama general de la historia. Así, sabes que no va a ocurrir nada vital o trascendente y responden siempre al mismo esquema, pues los protagonistas suelen tener que enfrentarse a un enemigo muy poderoso del que nadie sabía nada que está al otro lado del mundo (en una de Naruto se van a la Luna, directamente), dando la excusa argumental para tener buenas escenas de acción con un presupuesto (y una animación) más importantes de lo normal y un momentito para que cada personaje se luzca. Prisioneros del cielo es una muestra más de este tipo de películas.

En este caso, una de las cosas buenas que tiene la película es que arregla el mayor problema del anime. Los siete pecados capitales tiene mucha tendencia a divagar dentro de las temporadas, provocando problemas de ritmo y de desarrollo de la trama. Me refiero, que es fácil perder el hilo o aburrirse porque no pasa nada o pasan demasiadas cosas. Aquí tienen que meter toda la trama que normalmente ocuparía una temporada en 2h, así que no tienen tiempo de tonterías y van a lo que van: están los buenos, están los malos y se atizan.

Con ello se consigue una película que está mucho mejor que sus dos temporadas sucesoras (cosa que tampoco era difícil). Se busca una excusa tonta para empezar a arrearse y a gozar de las buenas coreografías, ayudadas por un presupuesto mayor que el habitual en el anime semanal. Además se las arreglan para dar una pelea chula a cada personaje principal, aumentando en mucho la molabilidad del conjunto.

Obviamente, no vamos a tener ningún desarrollo de personajes ni se van a molestar en presentarlos. Se da por supuesto que los conoces y estamos en un relleno, así que nada de la historia general debe cambiar. Lo mismo ocurre con la inexistente trascendencia de la trama. Los protagonistas han ido a un lugar donde nunca habían estado ni tampoco habían nombrado, al que no van a regresar y del que no van a tener  memoria de haber ido.

Prisioneros del cielo cumple a la hora de ser un relleno entretenido, que ya es más que muchas cosas del estilo. ¿Te gusta la serie y quieres más? Aquí hay un bocadito extra. ¿No te gusta o no conoces la serie? Busca otro entretenimiento.

 

Nota: 5

Nota filmaffinity: 5.8 

lunes, 7 de abril de 2025

La ciudad perdida

Hoy traigo una película chorra vista en un viaje de AVE. No diré que es buena, pero sí que me ha entretenido.

El argumento es inesperadamente enrevesado. Sandra Bullock interpreta a una escritora de éxito de novelas románticas de aventuras, cogiendo a Indiana Jones y metiéndole spicy a tope, pero cuya franquicia empieza a estar en decadencia y necesita de nuevos estímulos. Se halla estrenando su última novela, en compañía del tio bueno de turno (Channing Tatum) que se ha encargado de hacer de modelo en las portadas del libro y suspira por encarnar al personaje cuando se hagan las películas. Le pone voluntad, pero es más tonto que un zapato. Y hete aquí que un malvado multimillonario no muy pegado a la realidad (Daniel Radcliffe) está convencido de que los relatos acaecidos en las novelas son reales, así que secuestra a ambos para que les lleve al tesoro escondido de la Ciudad Perdida, sobre la que gira su última novela y situada en alguna isla del Caribe. Channing Tatum verá en estos sucesos su momento para dejar de ser una portada de revista y convertirse en un héroe de verdad.

Con todo este trebejo, lo que disfrutamos es de una chorradita de aventuras que recuerda mucho a Tras el corazón verde, pero puesta al día. Sin tanta mala leche como La Momia, simplemente buscando entretener con una propuesta inofensiva y simpática. Así, tenemos un puñado de aventuras, con toquecitos de ación de comedia romántica, sin complicarse la vida ni tener alardes innecesarios.

A ello ayuda la inesperada buena química de todo el elenco actoral. Sandra Bullock da el pego como MILF tontaina, Channing Tatum clava el papel de tontaina bienintencionado, lo que provoca que funcionen bien como pareja protagonista. Por su parte, el malo zumbadísimo de Daniel Radcliffe está en la onda de personajes excéntricos que gusta de hacer, recordando mucho al Primer Ministro de los EEUU sobrado de ketamina que tenemos estos días. Y bueno, no podemos olvidarnos de un Brad Pitt muy autoparódico que goza de los mejores chistes de la película en un personaje que se mete demasiado adentro de la aventura. Está claro que todos se lo han pasado en grande disfrutando de un rodaje de tres meses en una isla tropical.

El guión no es nada del otro mundo ni sorprende en exceso. Avanza por caminos trillados, pero cumple sin ofender. Quizás no tiene nada de especial, pero tampoco tiene nada de malo dando unas aventurillas agradables sin exigencias. Se molesta incluso en tener un par de chistes ingeniosos derivados de los referentes del género que hace gracia reconocer. Asimismo, todo el gag de la maleta de ruedecillas me provocó buenas carcajadas.

Y es que tampoco tiene mucho que contar. Una película de aventuras agradable, que sabe de sus limitaciones sin complicarse la vida y tiene a un puñado de actores que sostienen la película sin dificultad a base de carisma. Da 100 minutitos de inofensiva diversión sin nada en especial que destacar.


Nota: 5

Nota filmaffinity: 5.0


sábado, 8 de marzo de 2025

Los siete samuráis

Estamos en el siglo XVI, Japón se halla asolado por las guerras civiles. Las partidas de forajidos siembran el terror de los campesinos, que sufren de sus abusos regularmente. Desesperados, incapaces de defenderse, los pueblerinos deciden enviar a unos emisarios a la ciudad cercana para contratar a unos samuráis con la idea de que se trasladen al pueblo y los defiendan. Su misión no es precisamente fácil, pues los samuráis no tienen un especial aprecio por unos aldeanos que apenas tienen medios para pagar por sus servicios. Pero finalmente, los pobres encuentran a Kambei, un hombre de honor, sabiduría y espíritu generoso, que acepta su proposición y empieza a reclutar a otros hombres tan generosos como él (o locos, o desinteresados o desesperados…). Es así que una buena mañana, los siete samuráis se ponen en ruta junto con los aldeanos, que están orgullosos de haber cumplido su misión.

Llegados a la aldea, los samuráis estudian una estrategia, organizan la defensa, entrenan a los aldeanos… tareas que no se hacen porque sí. Cuando llegue el día, los hombres de las espadas y los hombres de la tierra habrán aprendido a conocerse y apreciarse, pues deberán combatir espalda contra espalda contra los saqueadores sin fe ni ley.
No es un secreto decir que la historia tiene un final feliz. Bueno, en todo caso para los aldeanos que pueden volver a su existencia tranquila, marcada por las estaciones y las cosechas. Los samuráis supervivientes deberán volver a su vida de guerreros errantes, pues su presencia en la aldea ya no tiene razón de ser. “I’m a poor lonesome samurai”, cantarán en japonés mientras se alejan por el camino polvoriento, a la caída del sol… Pero un poco más en serio, esta melancolía ya ha sido expresada por el propio Kambei, en la posada al inicio del film: “Siempre nos decían, ¡entrenad!, ¡convertíos en señores de la guerra! Pero luego nuestra vida se consume en esta búsqueda vana. Llega la vejez y nos encontramos errantes, con un puñado de moscas en la mano.”.

Los 7 samurais es el film más conocido de Kurosawa, muchas veces considerado el culmen de su obra épica. Un film inolvidable por la amplitud de su fresco histórico, la variedad de sus episodios, la energía extraordinaria que llena todas sus secuencias, la belleza de las imágenes, el lirismo de la puesta en escena.

Estrenada inicialmente en una versión recortada de 140 minutos, actualmente es más fácil encontrar la versión restaurada de 1980, que amplía su longitud hasta unos impresionantes 205 minutos. Estos se dedican principalmente a ampliar el trasfondo sobre la vida de los campesinos y su relación con los samuráis a los que han contratado por protección. Quizás se pierde un poco de ritmo, pues la acción se vuelve más esporádica, pero el desarrollo de los personajes compensa con creces esta ampliación. Evidentemente, se hace difícil para ver de una tacada, pero esta última vez lo he visto en episodios de alrededor de 45 minutos y debo decir que funciona estupendamente como si de una serie corta se tratara.

Así, tenemos espacio para que las tramas respiren, mostrando un manojo bien amplio de historias. Conoceremos los motivos por los que los 7 samuráis participan en esta empresa, asistiremos a la redención de Kikuchiyo (Mifune, que no falte), las privaciones de los lugareños que aun así son mejores que los saqueos de los bandidos, los problemas que causa la bellísima hija del jefe para la convivencia de todos y, sobretodo, cobra especial importancia el hondo dolor del samurái jefe por no poder evitar las inevitables tragedias que vienen acompañando a las batallas. Como dice en su epílogo: ¿Qué sería este mundo de los inocentes, de los débiles, de los corderos, sin no hubiese hombres con valor, lo suficientemente bravos (de digna bravura), que le hacen cara a los abusadores, que les presentan batalla y se lo ponen difícil para que dejen de abusar?

Podríamos decir que la película se puede dividir en tres tramos diferenciados:

Primero tenemos el reclutamiento, que nos permite conocer la situación y -sobretodo- a los samuráis que participarán en la contienda.

Luego tenemos la convivencia en la aldea entre los campesinos y los samuráis, que nos pone en situación de la férrea diferencia de clases de la sociedad japonesa del momento. Así, tendremos multitud de conflictos entre unos y otros, que se resolverán con mayor o menor fortuna en función de quién se implica en cada momento. Es decir, labradores que soportan a los recién llegados simplemente porque los otros son peores, unos samuráis que -quizás- se cuidan demasiado, la extraña desaparición de la mayoría de mujeres de la aldea…. Todo ello mientras deben colaborar para fortificar la aldea y prepararse para la batalla.

Y finalmente, tenemos la batalla final en que se desencadenan los espadazos y se sucede la matanza. La acción se vuelve especialmente cruda, coreografiada con realismo y variedad. La lluvia y el barro se apuntan a la fiesta para conseguir un espectáculo más épico y desgarrador, complementando unas escenas que indican, con simbolismo, que ahora que las Puertas de la Muerte se han abierto, muchos la cruzarán.

Ah, y el epílogo, que si ya estabas sufriendo con lo ocurrido, te suelta un último puñetazo en el estómago.

Los 7 samuráis es una historia épica y trascendente que no por ello deja de reflejar a la perfección la tragedia diminuta, terrible y cotidiana que acecha a cada ser humano, desde los campesinos hasta los guerreros samuráis. Es un gusto encontrar una película con veinte personajes diferentes que dejen la sensación de tener alma. A veces la manera de actuar japonesa puede ser un poco rara (demasiado expresiva para nuestros cánones), pero eso no debe impedir a un espectador avezado disfrutar de este mastodóntico film. Una historia de aventuras de primera categoría, con grandes actuaciones, una dirección impecable y un guión que está a la altura. Sólo por la cantidad de veces que ha sido copiada, ya podemos hacernos una idea de su importancia.

 

Nota: 10

Nota filmaffinity: 8.4 

lunes, 16 de diciembre de 2024

Atrapa la bandera

 Como pasa tantas veces, encuentro películas que llevan años dentro de mi lista de pendientes y uno ya no recuerda como fueron a parar ahí. En este caso, había olvidado completamente cualquier dato sobre Atrapa la bandera, así que me llevé una buena sorpresa al ver que se trataba de una película de animación española cuya existencia había borrado de mi memoria.

La primera escena nos presenta al protagonista y sus amigos, que disfrutan de una competición de surf. Así, vemos que cada uno de ellos tiene sus características distintivas: uno es inventor, otra es inteligente, el último es valiente pero cabezahueca… Pero nuesto ínclito protagonista – que bien podría haber salido en los Goonies o cualquier propuesta de la misma época – sueña con ser astronauta. Las circunstancias provocan que se haga necesario hacer un viaje a la Luna un poco porque patata, así que el zagal no tendrá otro objetivo que meterse de polizón en la misión para cumplir sus sueños. De fondo, tendremos como trama secundaria la inexistente relación entre el padre y el abuelo del protagonista, que no se hablan por agravios del pasado. Obviamente, la excusión espacial provocará que se vean obligados a entrar en contacto, arreglando sus diferencias en pos de la exploración espacial.

Atrapa la bandera es una peliculilla de aventuras muy agradable y fácil de digerir. Espeicalmente en su primera hora, transcurre correctamente por todos los tópicos del género, permitiendo disfrutar sin estridencias por todo su metraje. Los giritos de guión se mueven a buen ritmo, llevando a un desenlace un poco forzado pero que no desbarra en exceso. Un entretenimiento correcto para los más pequeños que no costará mucho esfuerzo a sus mayores.

Esta corrección, evitando errores fáciles, es buena prueba de la experiencia de un estudio que ya llevaba la saga Tadeo Jones a sus espaldas. Quizás no tendrá la calidad de los grandes estudios de la animación mundial, pero saben bien qué se traen entre manos, creando ya un puñado de películas funcionales a las que el público patrio ya le ha cogido cierto cariño.

Sí, no inventan nada y – como otras veces – Atrapa la bandera tiene un argumento previsible. Por otro lado, no tiene apenas diálogos estúpidos, ningún personaje causa vergüenza ajena y la trama se desarrolla sin necesidad de que debamos hacernos los tontos en exceso. Quizás se abusa un poco de las pistolas de Chéjov, pero a grandes rasgos se trata de un guión que no se sale del camino marcado en una propuesta de este estilo, sin alardes pero también sin errores. Además, tiene una duración de apenas 90 minutos muy bien ajustaditos, sin alargar innecesariamente. Saben lo que quieren contar y lo cuentan bien. A veces menos es mejor.

Se debe destacar, eso sí, lo bien que refleja el sentido de la maravilla: Su protagonista vive fascinado por el espacio, por la posibilidad de ir allí donde un humano no ha pisado jamás, como aquel explorador que se haya en tierra ignota. No es algo tan fácil de reflejar y la película consigue transmitir la emoción que trae consigo el hacer de un sueño realidad. Será la de veces que hemos visto propuestas similares caer en maniqueísmos o lugares comunes que aquí saben evitar.

Por otro lado, no podemos olvidar que la película es española y se mueve con un presupuesto 20 veces inferior al que mueven estudios como Pixar. Esto se nota en las capacidades técnicas del estudio. Si bien se mueven en una estética deliberadamente cartoon para evitarse problemas, el conjunto bien podría pasar por una serie secundaria de Disney Channel. Ni la fluidez de los movimientos, detalles en pantalla o el diseño de los escenarios destaca por su brillantez, constituyendo el peor aspecto de la película. Se nota una mejora respecto a los peinados de gomaespuma de Tadeo Jones, pero no pasan en ningún momento de una discreta corrección que hace ver el reducido presupuesto con el que se mueve el proyecto.

Como nota aparte, alucinado del cameo TAN gratuito que hacen con Kubrick. Oye, se quiere al cineasta y mola mil, pero es tan porque sí que me dejó muy boquiabierto.

En fin, Atrapa la bandera es una agradable película de aventuras para toda la familia con temática espacial. Si bien no es nada del otro mundo, no aburre ni provoca vergüenza ajena ni a mayores ni a pequeños.

 

Nota: 6

Nota filmaffinity: 5.3