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jueves, 6 de agosto de 2026

Cinco días de octubre (Jordi Sierra i Fabra)

 No hace tanto de la última vez, y Mascarell vuelve a pasarse por aquí.

Título: Cinco días de octubre

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“1948. Un año después de abandonar el Valle de los Caídos tras su indulto, Miquel Mascarell, el último policía de la Barcelona republicana, ha rehecho su vida al lado de Patro, la joven a quien ya ha salvado dos veces. La visita de un hombre temible y su extraño encargo, buscar la tumba de su sobrino muerto el 18 de julio del 36, volverá a poner al viejo inspector en el disparadero, enfrentado a sus fantasmas, su supervivencia y moviéndose por una ciudad extraña que vive la posguerra en busca de un nuevo futuro. En esos mismos días, en Madrid, un consejo de guerra juzga al grupo de los 80, los maquis que siguen la lucha contra la dictadura. ¿Qué secreto esconde el cadáver de aquel joven cuya tumba busca Mascarell, en un cara y cruz con la vida y la muerte, doce años después y sin testigos vivos de aquel incidente? Ambientada con exactitud y precisión en la España de su tiempo, Cinco días de octubre es una novela que nos hace retroceder al pasado para comprender, quizá, nuestro presente y la forma en qué sobrevivimos.”

Después de los hechos del segundo libro, Mascarell se a arrejuntado con la Patro y tienen fondos suficientes para no preocuparse mucho por su futuro cercano. Como no puede ser de otra manera, las sombras del pasado vuelven a hacer de las suyas para que Mascarell no pueda descansar tranquilo. Un potentado del régimen tiene unos trapos sucios que quiere limpiar y le contrata – le invita a ofrecerse voluntario – para saber más sobre un asesinato del pasado.

El tema en si, es el mismo de las dos entregas anteriores: como los poderosos utilizan su riqueza para conseguir lo que desean, ya sea del régimen, de los demás o de las mujeres. Aquí tenemos a un cacique motivado por la ambición, pero se observa rápido que hay asuntos de faldas por medio, de la misma manera que hemos leído antes. De fondo también tenemos a los maquis y las bolsas de resistencia que quedan en las montañas, como una piedra en el zapato de la dictadura que en algún momento tocará quitarse.

De los tres libros que he leído hasta ahora es el que se mueve más en los parajes de lo procedimental, con menos desarrollo de personajes. Mascarell es el inspector que hemos conocido: algo gruñón, pero esforzado, justo e inteligente, incapaz de no meter las narices en un caso a resolver. Patro es una mujer muy echá p’alante que ha visto tantas cosas que ya no se arruga ante nada. Luego del resto de secundarios, no pasan del simple arquetipo: El periodista malhumorado pero íntegro a su modo, el fascista del régimen con tanta mala leche como hipocresía, el comisario chusquero que hace y deshace en sus dominios…Así, la recurrencia de temas y lo obvio de su desenlace lo hacen muy previsible, pero entra tan fácil que sigues con ganas de leer el siguiente.

Ahí está la gracia, como si de un capítulo de CSI se tratara, Cinco días de octubre entra finísimo: el caso mola, los interrogatorios tienen su punto, el juego de si / no soy policía tiene su qué y se guarda un puñado de revelaciones y giritos puestos dónde toca. Además, la narrativa es ágil, permitiendo pasar páginas y páginas sin ningún esfuerzo. Quizás no es nada del otro mundo ni inventa la rueda, pero entretiene sin ningún esfuerzo.

Tan fácil de leer como de olvidar, esta novela negra tiene a personajes bien engrasados, un ambiente conocido y una prosa que entra finísima. Una historia de oficio en la que todo está en su sitio sin especiales alardes.

 

Nota: 6

Nota goodreads: 4.04

lunes, 11 de mayo de 2026

Carta del más allá (Torcuato Luca de Tena)

La Cesta’13 me trae un libro muy baqueteado, parece que ha visto muchas lecturas y ha viajado mucho. A su manera se hace entrañable. En este caso, se trata del libro Nº 75 de la Cesta’13

Título: Carta del más allá

Autor: Torcuato Luca de Tena

“<<Introduje la llave en la cerradura de la portezuela. La posición de la luz permitía que la ventanilla hiciera las veces de un pálido espejo y, mientras cerraba el coche, me vi reflejado en ella... Fue la última vez que me contemplé vivo. Inesperadamente el cristal de la portezuela estalló ante mis ojos hecho añicos y oí un disparo... Así comienza su relato Sebastián Casares, en el momento preciso en que termina su vida terrenal. Una idea obsesiona su espíritu: ¿Quién le ha disparado? Y en ese paso hacia el más allá, su vida entera se presenta ante él “de golpe completa y estática...>> Sebastián escribirá desde su purgatorio, que será regresar a la tierra en espíritu y vagar entre los hombres hasta saber quién ha sido su asesino. Verá entonces muy claro el mal que hizo en su vida, el bien que dejó de hacer, lo que le provocará inmenso sufrimiento. Estará junto a las personas que amó, a sus amigos, a sus colaboradores, y verá de cerca el dolor sin poder remediarlo.”

Ante todo, debo decir que este libro me ha sorprendido. No me esperaba un libro de novela negra desde el más allá en que un fantasma deba investigar – con medios fantasmiles – su propio asesinato. Esta inusual investigación se centra no tanto en saber quién le ha disparado sino en escudriñar sobre los motivos del mismo. ¿Cómo puede ser que él, que siempre ha sido un marido ejemplar, un padre amantísimo y un empleado modelo, tenga enemigos que le odien tanto como para dispararle? Su muerte le servirá para repasar cómo ha sido su vida, visitándola desde el exterior, lo que le permitirá comprender que sus actos no eran tan inocuos y, también, le permitirá ser testigo del dolor – y alivio – que deja su marcha, aprendiendo mucho sobre sus errores y aciertos.

Este juego de fantasmas le sirve a Luca de Tena para retratar la sociedad del momento (1978). España se abre al mundo y se lanza a la modernidad, pero atrapada en su estrechez de miras, las consecuencias de años de inmovilidad y las contradicciones propias de cualquier estructura humana. Su periplo le llevará a “conocer” a personajes de todo pelaje, pero principalmente centrado en gente normal, a los que la vida debería sonreír, pero que, por unas cosas u otras, sufren y lamentan los problemas del día a día. Es especialmente importante el énfasis que pone en la indiferencia hacia el dolor ajeno y lo poco que hacemos ya no por ayudar al prójimo sino simplemente en ser amables (que no educados).

 La trama sorprende por lo enrevesada que es, con giros y regiros causados por los problemas del fantasma para adaptarse a su nueva situación, las diferencias que hay entre lo que ve y lo que nos cuenta, lo que sabe y lo que desconoce y, también, por los prejuicios que éste arrastra y nos transmite. Siempre es agradable que jueguen con un narrador poco fiable con el que tenemos que estrujarnos (bien) el cerebro para entender los entresijos de lo que está ocurriendo, con información parcial de la jugada. Aparte, se permite de vez en cuando jugar con la metafísica y reflexionar sobre el Más Allá desde la ventaja y la perspectiva de ya estar muerto. Ahí el autor aprovecha y nos mete multitud de referencias a obras clásicas como quién no quiere la cosa, algo que hará las delicias de los lectores más curtidos sin que por ello la narración se resienta, ya que se hayan bien introducidas.

Se hace difícil hablar sobre personajes. Primero porque hay un montón en apenas 200 páginas, por lo que no se les dedica apenas espacio. Segundo porque el punto de vista es el de un fantasma ya fenecido que, la verdad, no se fija demasiado en estos detalles. Todos los nombres que aparecen son funcionales, sirven para reflejar un aspecto de la sociedad o para aportar un dato relevante para el propio caso.

Lo que sí tenemos es una resolución satisfactoria del caso. Hay un culpable, hay unos motivos y, sobre todo, una reflexión curiosa sobre la vida y las consecuencias de nuestros actos. Al final, nuestro fantasma puede trascender (no creo que os chafe nada en ese sentido), agradeciendo al lector su paciencia mientras encontraba una redención, que quizás no merece, pero desde luego necesitaba. Yo, al menos, me he quedado muy a gustete con este inusual viaje.

Carta del más allá es un libro que se lee en nada, destila frescura pese a sus años y supone un acercamiento curioso a la novela negra. Funciona estupendamente dentro de su género, sabiéndose inusual y jugando muy bien con las restricciones que se autoimpone. Lo dicho, no siempre uno puede ver como un fantasma investiga su propio asesinato.

 

Nota: 8

Nota goodreads: 4.01 

martes, 17 de marzo de 2026

Siete días de julio (Jordi Sierra i Fabra)

Aunque le quedaba bastante para que le llegara su turno, tenía ganas de leer más Mascarell, así que priorizo y acometo el libro Nº86 de la Cesta’13. Ya quedan menos.

Título: Siete días de Julio

Autor: Jordi Sierra i Fabra

“1947. Miquel Mascarell, el último policía de la Barcelona republicana, sale en libertad después de ser indultado de la pena de muerte y de haber pasado los últimos años de su vida en el Valle de los Caídos. De vuelta a casa, a una ciudad casi irreconocible en la que ya no tiene nada ni le queda nadie, recibe un misterioso sobre con una fotografía, dinero y una dirección que su instinto de policía no puede ignorar. A lo largo de una semana descubrirá los nuevos caminos que la dictadura está entretejiendo en Barcelona y en España: el estraperlo y sus grandes riquezas floreciendo entre los vencedores: el hambre y la miseria sepultando todavía a los vencidos. Con una fiel y detallada recreación del ambiente de la ciudad y la época, Siete días de julio nos habla de la condición humana llevada al límite, y también de su resistencia y su inagotable esperanza.”

Siete días de julio es la segunda parte de las aventuras del Inspector Mascarell, que nos trae un nuevo caso a investigar en la Barcelona de la posguerra. Después de unos años en el Valle de los Caídos (por no ser fascista), Mascarell es repentinamente indultado. Confuso por los motivos que pueden haber ocasionado su liberación, regresa a casa y contempla, desolado, los cambios que ha sufrido su vida, su barrio y su ciudad. Un día, recibe un sobre que contiene indicios sobre un asunto turbio sucedido durante los primeros días de la llegada del Ejército Golpista a Barcelona. Alguien ha liberado al Inspector y pronto le ha dado un cebo para que meta las narices en un asunto turbio. Éste no puede contener sus ganas de meterse dónde no le llaman e indagar asuntos que más valdría mantener ocultos. ¿Quién está moviendo los hilos tras nuestro inspector favorito? ¿Cuánto puede éste menear el avispero sin que se le hinchen las narices a algún alto cargo?

Lo que más me ha gustado del libro ha sido el retrato de Barcelona que nos presenta. Se aprecia un ambiente sometido y vencido, lleno de pesimismo en el que los vencedores, como conquistadores, se enriquecen mientras aplastan a los vencidos. Se hace patente la impotencia ante los abusos de los poderosos y las miserias de la gente que hace lo que puede para sobrevivir. Pero la vida sigue, hay un caso que investigar y los taxistas siguen siendo igual de pesados. Incluso en el peor de los momentos, hay cosas que nunca cambian. Mascarell pasea la ciudad de cabo a rabo, lo que le sirve a Sierra y Fabra para presentarnos (casi) todos los barrios y su día a día, desde la Barceloneta hasta Pedralbes, mostrando como llevan unos y otros el peso de la derrota.

Mascarell, por su parte, está en un estado lamentable, desolado por la pérdida de su mujer de la que no se pudo despedir, impotente ante el montón de injusticias que tiene a su alrededor, pero incapaz de quedarse al margen y viviendo de pequeñas resistencias que los fascistas nunca le quitarán. Cuando ya todo parece perdido, la aparición de un caso que investigar despierta algo que creía apagado y, entonces, ya no puede evitar convertirse en ese luchador ya derrotado, melancólico ante una pelea que sabe que va a perder, pero que se muestra incapaz de evitar levantarse una y otra vez, aunque sólo sea para recibir más duro todavía.

Como si de un cameo se tratara, se produce el retorno de La Patro (que luego se convertirá en un personaje más de la saga). La adolescente descarada que conocimos en la primera parte, sea ha convertido ahora en una prostituta con abundante clientela que hace lo que sea para sobrevivir. Las circunstancias harán que coincida más de una vez con Mascarell, del que sabe que ante todo es un buen hombre, lo que irá provocando que se forje un vínculo inesperado entre dos personas tan diferentes (y que, a buen seguro no se habría producido si no fuera por la guerra).

No voy a destripar el argumento, porque tiene su miga. ¿Qué hacer cuando las lealtades entran en conflicto? Da vueltas sobre la misma temática que en la entrega anterior, como si de una versión mejorada se tratara: Cómo los poderosos usan sus riquezas para conseguir lo que quieren – del régimen fascista, de los demás y de las mujeres – causando males y desgracias por puro capricho personal.

Sierra y Fabra consigue una novela que se desarrolla a buen ritmo, con diálogos bien introducidos, un manejo de la emoción notable y un retrato costumbrista de la época. No es habitual encontrar un equilibrio tan notable entre el propio caso a resolver y la necesidad de retratar (denunciar) los abusos cometidos en un momento determinada, mezclando así emoción, indignación y pena.

Esta continuación mejora a su predecesora y nos ofrece una estupenda novela negra ambientada en mi ciudad favorita. Quiero más Mascarell.

 

Nota: 8

Nota goodreads: 4.01/5 

lunes, 20 de septiembre de 2021

El tango de la Guardia Vieja

Pérez-Reverte tiende a ser un autor que leo con gusto, y si además me viene uno de sus libros en la Cesta’13 (#50), pues no le haremos un feo.

Título: El tango de la Guardia Vieja

Autor: Arturo Pérez-Reverte

“«Una pareja de jóvenes apuestos, acuciados por pasiones urgentes como la vida, se mira a los ojos al bailar un tango aún no escrito, en el salón silencioso y desierto de un transatlántico que navega en la noche. Trazando sin saberlo, al moverse abrazados, la rúbrica de un mundo irreal cuyas luces fatigadas empiezan a apagarse para siempre.»
Un extraño desafío entre dos músicos, que lleva a uno de ellos a Buenos Aires en 1928; un asunto de espionaje en la Riviera francesa durante la Guerra Civil española; una inquietante partida de ajedrez en el Sorrento de los años sesenta...

El tango de la Guardia Vieja narra con pulso admirable una turbia y apasionada historia de amor, traiciones e intrigas, que se prolonga durante cuatro décadas a través de un siglo convulso y fascinante, entre la luz crepuscular de una época que se extingue.”

Como siempre, uno nunca sabe qué esperar al abrir un libro de este autor. Toca todos los palos y tiende a hacerlo con talento. ¿Será de gánsteres? ¿Mucha historia? ¿Aventuras épicas? Aquí tenemos una historia de amor a la antigua usanza, con personajes que denotan cierto regusto añejo, de cómo se contaban las cosas en la era dorada de Hollywood, con el glamuroso lujo de los potentados del momento, ávidos de saborear el exotismo de los locales sórdidos y peligrosos. Incluso se percibe cierto regocijo en esta manera anacrónica de relatar y sentir, pues el propio narrador –el protagonista, que recuerda como fueron las cosas cuando era joven- comenta abundantes referencias a los relatos de Bogart de los años 40-50. Películas como El sueño eterno o Tener o no tener, se perciben como obvias influencias, tanto en el carácter de los personajes, la trascendencia de las pasiones o en las detalladas descripciones de los ambientes lujosos y las fiestas llenas de elegancia.


Como buen Bogart de época, tenemos al canalla Max Costa. Un dandy de los años 30, lleno de elegancia y savoir faire, seductor incansable y bailarín lleno de recursos, pero también gigoló, tomador y ladrón de guante blanco cuando la ocasión lo requiere. Es arrogante y orgulloso, capaz de escabullirse de cualquier situación a base de morro y palique. La influencia del cine negro y los vodeviles de la época es innegable, tanto en su carácter como en sus actos.

La indudable belleza causa de todas las vicisitudes de la trama es Mecha Izunza. Se aleja del tropo (tampoco mucho) de la mujer fatal, presentándote a una mujer que se sabe florero en sus funciones, pero al mismo tiempo maneja una agenda propia, ambiciosa en sus aspiraciones e implacable con sus decisiones, pero al mismo tiempo enamorada y llena de pasión. Como debe ser en estos casos, es una bailarina de primera, con una belleza exótica por la que los hombres se derriten, lo que le permite hacer lo que sea necesario para vivir mejor.


Para completar el inevitable trío amoroso, tenemos al pervertido
Armando de Troyes, un compositor de éxito de cartera abundante y un ego del tamaño de un portaaviones. Armado con la seguridad que otorga ser una celebridad, con el poderoso Don Dinero de su lado, hace y deshace a su antojo, con un par de secretos oscuros y detallitos enigmáticos que lo hacen más interesante. Se posiciona desde el segundo uno como el malvado de la historia, pero se hace curioso contemplar cómo, a medida que pasan las páginas, vas comprendiendo que, muy a su modo, es buena gente.

Los tres conforman un triángulo amoroso en el que todos se utilizan a todos. Se guardan aprecio, es patente que les importa el futuro de los demás, pero al mismo tiempo, no pueden evitar ser quienes son, comportándose egoístamente por su propio beneficio, sintiendo el dolor que causan, pero no pudiendo evitar las consecuencias de sus actos. No hay “buenos” en este libro, ni en el sentido de la moral ni en la virtud. Son personajes rotos, que lamentan sus errores, sin saber comportarse de otra manera que pisoteando a los que tienen la desgracia de pasar a su alrededor, con la consecuente tragedia que sucede a su paso. Quizás lo más sorprendente, son personajes tan humanamente falibles, que incluso se acaban haciendo simpáticos.

Como suele ocurrir en las novelas de Reverte, se documenta profusamente sobre los temas que ha de tratar, convirtiendo a veces el libro en un ensayo novelado sobre el tema, antes que una historia en sí. En este caso está muy bien equilibrado, justificando dentro de la trama todos los detalles que se nos aportan, sin que dé la impresión de que Pérez-Reverte esté fardando de lo mucho que se ha documentado.

Por un lado, tenemos mucho espacio dedicado a la historia del tango, desde sus orígenes a los porqués de la pasión que despierta y los sentimientos con los que se vive. Cada charla sobre el tema está introducida con talento. No se detiene la trama para “hacer una clase magistral al lector”, sino que su explicación viene dada de manera orgánica, con fragmentos bien hilvanados, que parecen estar para que los personajes aprendan todas las sutilezas del baile. Se adapta el tono y los conocimientos a los que tendría alguien de la época, dando a cada diálogo una verosimilitud inusual en estos casos.

Lo mismo ocurre cuando se describe el tenso ambiente de los torneos de ajedrez de Sorrento. Pérez-Reverte realiza un trabajo de orfebrería retratando cada detalle, tanto en las salas donde se juega como en las habitaciones donde (no) se descansa. Como alguien que se ha hallado en circunstancias similares, no puedo sino felicitar lo bien que se ha captado la atmósfera, con todos los posibles personajes que podrías encontrar representados con mimo y acierto. Se palpa la tensión en cada jugada, las reacciones de los espectadores son las reales y todo el teatro entre bambalinas recuerda mucho al que tendría cualquier jugador entre rondas.

Su compleja arquitectura narrativa está llena de detalles y pinceladas de cada época, con un tono marcadamente distintivo en cada momento temporal. Por ello, se hace difícil leer este libro rápidamente. Las páginas no fluyen, sino que requiere cierto esfuerzo mental por ver el progreso a lo largo de la historia. No se llega a hacer pesado, pero -permítanme la licencia- es como bailar un tango, tienes que empujar el texto, sintiendo su tensión a medida que se desliza lentamente de una página a otra….

Tenemos tres partes bien diferenciadas:

Primero empezamos a principios de los años treinta, en un crucero de lujo que luego conducirá a las peligrosas calles de Buenos Aires. Conocemos aquí a todos los personajes, que disfrutan del riesgo de los amores prohibidos, jugándose quizás más de lo que sería conveniente en cada baile. El tango, la decadencia y las traiciones personales dominan esta parte, con especial incisión en los pervertidos antros de la capital argentina, donde todo está permitido si uno está dispuesto a poner en juego su vida.

La segunda parte nos sitúa en Niza, a finales de la Guerra Civil española. Nuestro protagonista se ve implicado en una trama de espías donde está en juego el destino de la guerra. Como no puede ser de otra manera, Mecha está también implicada en el percal, lo que le añade un nuevo punto de tensión a una pequeña historia muy intensa llena de intrigas, traiciones y, sobretodo, la sensación de que el mundo que conocemos (que nuestros personajes han conocido) llega a su fin.

Finalmente, nos hallaremos en los años 60, bien entrada la guerra fría, enfrascados en un torneo de ajedrez en el que, por azares de la vida se vuelven a reunir nuestros enamorados personajes. Además de toda la intriga por el devenir del torneo, en el que el honor de los dos mundos del momento se pone en juego, nuestros personajes dudan entre darse una nueva oportunidad que quizás sea la definitiva, reflexionando sobre el sacrificio personal, la nostalgia por lo que fue y lo que pudo ser, mientras los pecados del pasado atrapan a cada uno de los personajes.

A lo largo de todas las páginas se desarrollan múltiples líneas argumentales, que se entrelazan con fuerza, con el tiempo influyendo en las decisiones que se toman, lo que comporta un desarrollo complejo, pero enhebrado con talento. El propio autor da la imagen perfecta de ello, pues uno de sus personajes llega a comparar la relación que se produce como una partida de ajedrez a distancia, en la que ambos jugadores están continuamente adivinando el siguiente movimiento de su contrincante y adelantándose a su reacción, con las consecuencias no tan obvias de sus actos.

Tanto cambio de ambiente provoca que sea difícil de incluir en un género. Está claro que es una novela histórica, pero tenemos presencia muy clara de romance, erotismo y thriller. Eso sí, siempre escrito con mimo, acción bien pensada y algunos aciertos realmente inventivos (el tango sin música es asombroso). Claro que al picotear en tantos géneros el conjunto no es del todo perfecto, necesitando el esfuerzo del lector para juntar todas las piezas. No se trata de un libro que leer distraídamente, sino que obliga a que pongas tu atención (tampoco nos pasemos, ojo) en lo que estás leyendo.

Uno de los detalles que más me gusta es el tema de fondo –ya recurrente en el autor- de “la guardia vieja”, esos personajes orgullosamente anacrónicos, que mantienen el honor de unos tiempos que ya se fueron. Tercos como mulas, mantienen su “decencia” que quizás es incomprensible, mezclando cierta ternura con algo de caspa, como últimos representantes de cuando las cosas eran “de verdad”. Otro tema recurrente en el libro es las continuas reflexiones que los personajes van dejando caer sobre cómo nuestras decisiones influyen en nuestra vida, en nuestro carácter y las cosas que son, especialmente cuando los tiempos cambian y lo que fue, ya no es y no se sabe si será.

Como no puede ser de otra manera, el desenlace SPOILER juega con el afán del protagonista de ser el héroe de leyenda, ese ser trágico, incomprendido, que se impide a sí mismo encontrar una recompensa por sus denodados esfuerzos. Mecha le llega a decir que se permita ser feliz, aunque sea por unos pocos años, pero, ¡ay! Max se toma las circunstancias como una señal de que lo debe es sacrificarse teatralmente por su dama, como han hecho siempre los Bogart de todo el mundo. FIN SPOILER.

El tango de la guardia viaje es un libro que uno puede leer sin que le importe un pito ninguno de los personajes, apreciándolo como lo que es: un argumento complejo, majestuosamente trasladado a negro sobre blanco. Su mezcla de géneros puede ser algo desconcertante, pero contiene matices a apreciar y un aroma añejo que me ha resultado encantador (aunque otros pueden encontrar desagradable). La novela destila elegancia, repleta del estilo de Hollywood clásico y unos personajes de otra época. Pérez-Reverte les dota de una profundidad inesperada, les mueve por unas páginas llenas de descripciones vívidas y buen gusto al forjar cada frase. Contiene todos los tropos (buenos y malos) del autor, convirtiéndose en una propuesta MUY representativa de su estilo. Si éste es de tu agrado, probablemente disfrutarás. Si no lo es, mejor no te acerques.

 

 

Nota: 8

Nota goodreads: 3.84 

lunes, 23 de agosto de 2021

Crónica sentimental en Rojo (Francisco González Ledesma)

Dentro del chillón de libros que tengo en el e-book (¿Hace cuánto que no leía ninguno?), seguimos con la saga de Ricardo Méndez, que serán de mejor o peor calidad, pero son siempre entretenidos.

Título: Crónica sentimental en rojo

Autor: Francisco González Ledesma

“Cuando aquella juez de Barcelona -mujer opulenta y dada a todas las vicisitudes del topless- descubrió en su casa de playa el pecho recién cortado de una niña, no sabía que iba a resucitar una historia de ambiciones familiares, de pactos subterráneos y de ambiciones secretas mantenidas con el sigilo de las mejores familias. No sabía, sobre todo, que iba a resucitar una desesperada historia de amor, una verdadera "Crónica sentimental" que desde el principio estuvo teñida con el amarillo de la nostalgia y el rojo de la sangre. Pese a la nostalgia y la sangre, esta novela es más mucho más, que un relato policíaco, por apasionantes que resulten su técnica y su suspense desde el primer grito hasta la última confesión y la última sorpresa. Es una historia social cuyas raíces se hunden en la entraña de Barcelona, en los despachos de sus abogados, las redacciones de sus periódicos, las residencias de los que tienen un futuro en forma de cuenta bancaria y los cuchitriles de los que sólo tienen un pasado en forma de ficha policial. Es una novela sarcástica y dura, tan directa como un impacto, dotada a veces de una elegante crueldad, pero también de una inolvidable ternura. El viejo inspector Méndez, que ya ha aparecido en otras novelas del autor, oficia en las tinieblas de "otra" Barcelona que el lector irá descubriendo poco a poco, emoción a emoción. Novela que se lee en una noche pero que se recuerda durante miles de noches, "Crónica sentimental en rojo" es uno de esos relatos que abren nuevos caminos en el arte de narrar y está destinado a marcar una época.”



Y mira tú por dónde, una gozosa sorpresa. Aunque se trata de libros entretenidos, uno de los mayores defectos que tuvieron los dos libros precedentes es que el autor se centraba más en retratar la Barcelona más sórdida de los bajos fondos que en presentarnos una investigación policial interesante. En El Expediente Barcelona ni siquiera hay un caso como tal y en Las Calles de nuestros padres la investigación está ahí porque debe haber una argumentalmente, nada más. Sin embargo, aquí tenemos un caso bien llevado, que perfectamente podría haber aparecido en un capítulo de Colombo patrio, con sus secretitos, revelaciones de última hora y charlas para pillar a los culpables.

La peliaguda resolución de una herencia de un muy honorable burgués catalán orgulloso dirigente de un conocido partido político catalán (jé) supone el punto de partida ver como los posibles herederos se arranquen la piel a tiras ver conseguir la mejor tajada. Mientras tanto, la brutal muerte de una adolescente pone a Méndez en movimiento en lo que debería ser su último caso en la policía. Dos tramas aparentemente separadas que, obviamente, van a verse relacionadas en su desenlace.

No sólo tenemos un caso concreto (dos), sino que también los personajes se hallan bastante mejor construidos de lo habitual.

Si en Las calles de nuestros padres Ricardo Méndez ya era un ser anacrónico, aquí ya está contando los días que le quedan para jubilarse. Chapado a la antigüisima, se dedica a soltar frases lapidarias entre bourbon y bourbon mientras lamenta que ya no se le levante ahora que ha conseguido ligar (de alguna manera inexplicable). Por otro lado, se trata de un personaje honesto consigo mismo y coherente con su anacrónico sentido del honor y la justicia. La comparación que he realizado con Colombo no es baladí, recordando en muchos momentos a una versión muy pasada de página del inspector de Los Ángeles.

 

Repiten algunos personajes ya conocidos del lector, como el abogado Sergi Llor, aquí limitado a ser el albacea del testamento y el periodista Carlos Bey, encargado de encontrar a los herederos con los que repartir la herencia, ambos intentando mantener algo parecido a la honestidad en el pozo de basura en el que se suelen mover aquellos que orbitan las altas esferas de la sociedad. Nuestro querido Amaro Amores vuelve a hacer sus pinitos como metepatas absoluto, precursor de un Rincewind salido de Mundodisco.

Como personajes dentro del caso, tenemos a Carlos Bassagoda, hijo a heredar un buen puñado de millones que no ve con buenos ojos la aparición de nuevos bastardos que le quiten parte de lo que le pertenece por derecho. Carlos es un auténtico malnacido, como buen yuppie ochentero, sólo tiene interés para su egoísmo desmedido y sus vicios. Sin embargo, al haber sido criado entre algodones, se sorprende a veces de la dificultad para manejarse en sociedad cuando algo no se puede comprar con dinero.


Su hermana es Nuria Bassagoda, mujer que ha vivido siempre con la libertad de quién tiene más dinero del que puede gastar, pero que, al mismo tiempo, se avergüenza un poco de saber que sus orígenes son bastante turbios. Intenta ser consciente de que hay gente que ha tenido menos suerte en la vida que ella, pero no se trata de alguien que vaya a renunciar fácilmente a los privilegios de su clase, moviéndose entre arranques de egoísmo mezclados con arrebatos de buena conciencia que no puede acabar de equilibrar.

Está enamorada del Richard, un antiguo boxeador que acabó alquilando sus puños en los bajos fondos y metiéndose en más líos de los que él hubiera deseado. Tras salir de la cárcel, empieza a trabajar como guardaespaldas de Nuria, a la que acaba conquistando involuntariamente con su franqueza y su buen fondo. Tenemos aquí al buenazo un poco brutote que se ha visto siempre con malas compañías pero que no necesita más que una oportunidad para salir de la pobreza y la delincuencia.


También encontramos otros personajes deleznables, como el detective que contrata Carlos para limpiar su reputación, o el ex de Nuria, que se muestra incapaz de entender cómo ella pudo renunciar a su increíble p*ll*n y lo mucho que sabe usarlo (ejem ejem). Sin embargo, es la Juez Olvido la que merece un poco más de atención. Jubilada y retirada en su casita de la playa de Castelldefels, ve en Ricardo Méndez su reverso masculino, entablando con él una extraña relación de amor/amistad que ni ellos mismos acaban de comprender. Con el cinismo que dan los años, actúa en muchos casos de conciencia del inspector, si es que alguien así puede tener conciencia.

Cómo esta vez hay un caso que investigar, la trama se desarrolla (sí, hay trama), lo que permite que el libro sea capaz de captar la atención. El ritmo es acertado y atrapa bastante, consiguiendo que tengas ganas de saber quién es el responsable de todo el follón que se ha montado.

Esto no implica que tengamos buenas dosis de sordidez en la ciudad condal, ampliada aquí a los pequeños pueblos del litoral catalán. Me hace mucha gracia que reconozco casi todos los sitios que se nombran ^^. La cantidad de insultos, referencias obscenas y otras groserías gratuitas desborda cualquier medida, apareciendo muchas veces sin venir a cuento, lo que puede hacerse fácilmente desagradable. La verdad, es que no hay casi ningún personaje que no piense en fastidiar a los demás o en follar a todas horas. A esto tampoco ayuda que el narrador se entretenga en informarnos de la vida sexual de casi todos los que pasan por ahí, aunque su participación se vaya a limitar a un par de páginas.


No obstante, el retrato de los bajos fondos está realizado con el brío de las mejores obras de novela negra y González Ledesma no pierde comba a la hora de retratar las diversas clases que conviven en la ciudad, incidiendo en las diferentes inquietudes y ansias vitales que tienen unos y otros. Viniendo de las novelas de las que viene, sorprende que hilvane con tanta gracia una trama bien liada en la que se mezclan con coherencia tribus sociales que normalmente no tienen relación entre ellas.

Es una novela sucia, gratuitamente grosera y desagradable, que gusta de soltar palabras malsonantes sin venir a cuento. No obstante, tiene una historia que mola bastante, la investigación policial está inesperadamente bien montada y te mantiene en la tensión adecuada para disfrutar del libro. Inesperadamente disfrutable.

 

Nota: 8

Nota goodreads: 3.71/5