viernes, 26 de noviembre de 2021

Tenet

Tenet fue la primera gran película que se estrenó post-pandemia. Cuando parecía que nada iba a volver a ir a la pantalla grande, Nolan sacó a relucir los estupendos contratos de distribución con los que las compañías se habían comprometido y así, en verano 2020, su película apareció en todos los cines con la seguridad que tardaría bastante en aparecer por las plataformas domésticas. Su taquilla no fue desmesurada, pero como su presupuesto tampoco era “tan” alto, acabó saliendo bastante rentable.

En un primer momento, Tenet nos lanza dentro de una operación antiterrorista en la que pasan cosas un poco raras. A continuación, nos veremos envueltos en una misteriosa conspiración internacional que pone en peligro la existencia misma del Universo. Los malos viajan a través del tiempo, lo que hace mucho más difícil localizarlos y detenerlos.

Christopher Nolan aprovecha esta premisa para jugar con el tiempo en la narración de la película como (casi) nadie había jugado nunca en un ejercicio onanista de primera. Con toda la parafernalia y grandilocuencia que acompaña siempre a sus películas, somos arrojados a un videojuego repleto de confusa estridencia que pone a prueba nuestra paciencia y nuestra capacidad para hilar una línea temporal fragmentaria que pasa de explicar muchas cosas (y sobreexplica otras).

Lo bueno que tiene es que es una película de Nolan con todas las letras. Y eso es algo que atrae a muchos. Lo malo que tiene es que es una película de Nolan con todas las letras. Y eso es algo que puede atragantarse a muchos. Muy canónica dentro de su estilo, con Tenet sabes que vas a tener lentejas. Ahora es cosa tuya si las tomas o las dejas.

Tiene todo lo bueno de Nolan: interesantes juegos con la estructura narrativa –en este caso, rompiendo la lógica temporal-, una parafernalia deslumbrante en su puesta en escena, acción de primera, toneladas de grandilocuencia con la que fliparse y unos actores muy bien aprovechados.

También tiene todo lo malo de Nolan: Incapacidad manifiesta para crear personajes femeninos, sobreexplicación de las reglas de juego, necesidad de acabar cualquier trama con una ensalada de tiros y escenas puestas para alardear de lo bien que sabe mover la cámara.

En ese sentido es una peli muy onanista. Está hecha para gustarse a sí mismo, sin molestarse a pensar mucho lo que puede gustar o dejar de gustar a los demás. Evidentemente, sólo deberías verla si sabes a lo que vas y ésta es tu vaina. Si es así, te divierte, te invierte y te Pérez-Reverte (lo siento).

El protagonismo corre a cargo de Washington y Pattinson, que se toman muy en serio su trabajo y hacen un papel más que digno como héroes de acción con ínfulas. Destacaría especialmente al actor crespuscular, que consigue dar matices a un personaje no demasiado bien tratado en el guión (cada vez me gusta más como actor). Kenneth Brannagh, que interpreta al antagonista, sigue en su línea de hacer lo mínimo hasta conseguir su cheque, mientras que Elizabeth Debecki hace lo que puede con lo poco que le ofrece el guión, comprobando una vez más que Nolan no sabe escribir papeles femeninos.

Lo que sí tenemos y esto no puede faltar, son unos efectos especiales burrísimos. Además de unas coreografías de tortas de bandera (la pelea en la cocina o en el aeropuerto), tenemos una puesta en escena barroca llena de mil detalles innecesarios, gratuitamente complicada pero en la que todo está perfectamente en su sitio, con la que puedes estarte entretenido pasándola en cámara lenta para apreciar el montón de cosas que pasan “de fondo”, comprobando que todo cuadra a la perfección (aunque parezca mentira en la batalla final o en la persecución de la carretera, cada elemento que aparece está milimétricamente calculado). Un alarde de dirección descomunal que, no obstante, se realiza con un presupuesto “no excesivamente” elevado –esto se debe a que Nolan se paga su propia película-. Un punto adicional está en el “poco” ordenador que se utiliza, mucho menos de lo que podría parecer, con un uso muy habitual de efectos especiales físicos.

La innovación más destacable se produce en su vuelta de tuerca a los viajes en el tiempo. En vez de dar saltos aquí y allá como su tuviéramos un Delorean, propone que para los viajeros, el tiempo fluya al revés en unas condiciones concretas. Esto permite un puñado de juegos interesantes con la realidad –al poder interaccionar con objetos de tiempo “normal”- y estrategias filosóficas ingeniosas –el concepto del movimiento de pinza-. Toda la idea está bien desarrollada en la película, con una puesta en escena MUY cuidada que busca llevar a límites imposibles la posibilidad de retrasarte en el tiempo. En cuanto a la lógica interna de la película, las veces que se vulnera o su verosimilitud, me quedo con la respuesta de Rick Sánchez: “Stop asking questions and have fun”. En propias palabras de la película, si lo preferís “no lo pienses, hay que sentirlo”. Es decir, déjate llevar por el juego y flipa tranquilamente con las escenas de acción, que hay muchas y variadas.

En la onda habitual del director y de su compositor musical, la banda sonora se dedica a ATRONAR con bajos muy brutos, de un modo similar al “reloj” de Dunkerke. Tiene la gracia de invertir el leit-motiv (si es que lo podemos llamar así) en los momentos en que el tiempo va al revés, como una muestra más para dejar muy clarito que Nolan se curra todas estas cosas. Como suele ser también habitual en este tándem, la banda sonora es bastante poco escuchable por sí sola. Después de todo, si ya llega a molestar en el cine, no quiero pensar si te lo pones en casa sin imágenes.


Podríamos decir que Tenet es la película de James Bond que Nolan quería hacer y no le dejaron (se ofreció públicamente en su momento). Tiene todos los dejes de ese tipo de películas, pero pasado por la batidora particular del director, que, obviamente, no va a firmar nada que pueda ser tildado de “simple”. Un gran trabajo para coreografiar tiros y explosiones, junto con una trama vibrante que le da una vuelta de tuerca ingeniosa a los viajes en el tiempo. Característica y reconocible de su autor, tanto para lo bueno, como para lo malo. No destaca por su guión, demasiado enrevesado en algunos momentos, sobreexplicado en otros, teniendo que perdonarle algunas zaranganadas, ni por su trabajo actoral. Sin embargo, funciona para proporcionar 150 minutos fascinantes (en su primer visionado) y divertidos (en posteriores) que se debiera de ver en el pantallote más bruto posible con los mejores altavoces que permita el presupuesto de cada uno.

 

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.4

 

 

sábado, 20 de noviembre de 2021

Los nuevos mutantes

Estuve muy atento al devenir de este proyecto desde el primer momento en que se empezó a hablar de él. Los Nuevos mutantes es uno de los cómics que más disfruté en mi juventud y tenía muchas ganas que saliera algo bonito. Pronto empezaron los problemas, las amenazas de cancelación, se confirma que se rodó, ahora que se cambia –una vez y otra- la fecha de estreno… Me tocó esperar 3 buenos años hasta que llegó a los cines –y casi de rebote-.

En una suerte de imitación de la Academia Xavier, cinco mutantes intentan lidiar con sus poderes. Pero aquí no tenemos nada del glamour de la PatrullaX, no. La mansión se cae a pedazos, el Gobierno está mangoneando y hay algo turbio en el ambiente… pronto se verá que hay un horror incognoscible que pondrá a prueba los poderes de todos.

En los cómics, los Nuevos Mutantes fue un intento –otro más- de crear una nueva franquicia que sustituyera –sin conseguirlo- a los veteranos mutantes de los setenta. Me pilló en el momento adecuado y por ello les tengo cariño. Al ser una marca muy secundaria de Marvel, en un inicio se propuso hacer algo muy diferente a lo que tenemos acostumbrado: una de súpers de terror. La idea era tener sustos, tensión y demonios. Se le dio luz verde y se empezó a rodar, pero luego los productores se asustaron y empezaron a meter mano, obligando a regrabar muchas escenas y a realizar cambios en el guión aquí y allá, rebajando el tono salvaje que debía tener el film. Se obtiene al fin un metraje definitivo, con la promesa de una segunda parte si la taquilla respetaba, pero cuesta encontrarle un hueco en la taquilla y se pospone el estreno un par de veces. Cuando parece que se tiene una fecha acordada, se produce la compra de Fox por parte de Disney, deteniendo otra vez el proyecto. Los nuevos dueños se escandalizan de unos súpers tan subidos de tono y exigen nueva ronda de cambios –con los actores ya metidos en otras cosas- que provocan otro cambio en el argumento y la imaginería. Finalmente, de algún modo, se acaba estrenando una película que pedía ser un inicio de una saga pero que ya viene cancelada desde un inicio.

Y después de todo esto, ¿qué es lo que acaba saliendo? Pues de un desarrollo desastroso tenemos una película que no acaba de estar mal. Los súpers en su primera película de terror independiente, si es que este concepto es posible. Me lo he pasado pipa con esta historia sin pretensiones, sus personajes rotos, sus sustos de hacendado y sus escenas de molar por molar.

El presupuesto, que siempre ha sido muy reducido –nadie quería perder mucha pasta en un proyecto que no creía- hace que toda la parafernalia estética sea algo más chusca de lo habitual, con efectos especiales algo de estar por casa y algunas escenas que hubieran estado mejor con algo más de músculo. A ello se suma unos actores con interés desigual según la escena –casi se puede deducir el orden en que se han rodado según las ganas que ponen-, pero que a grandes rasgos hacen bien su trabajo. Destacan entre ellos Maisie Williams y, sobretodo, Anna Taylor-Joy, cuya Magik es lo mejor de la película y no desentonaría en una película con los grandes de la casa. Resulta gracioso tirar de hemeroteca y constatar la opinión que han tenido los actores del proyecto a medida que los de arriba iban toqueteando cosas y posponiendo el estreno (Además, ¡¡¡no se cobraba hasta que se estrenara!!!).

¿Qué le falla a la película? Dos cosas, principalmente. Primera, como ya he comentado antes, el presupuesto. Con un poquito –tampoco mucho- más de dinero, esta película habría quedado mucho más resultona. El otro problema es que había demasiadas manos que no se ponían de acuerdo en cómo debía ser el proyecto. Se nota mucho en unos cambios de tono que desconciertan y provocan que el conjunto pierda gracia, subtramas que no llevan a nada o se acaban dando la sensación de que faltan frases aquí y allá (que adivino perdidas en la sala de montaje). Tan pronto estamos ante una de terror hardcore cerca del +18 como nos vamos a una historia de aventuras de instituto algo sobrenatural que bien podría salir en El club de medianoche.

El final también contiene un cambio de tono raro, con un clímax un poco gratuito que está, principalmente porque debe de haber un clímax, aspecto confirmado por el propio director, que se ha quejado largamente de que la concluisón no es la que él hubiera deseado.

Así pues, ¿Funciona el meter súpers en películas de terror? Se agradecen las ganas de hacer cosas diferentes dentro del género, de probar otras cositas. Un experimento disfrutable que podría haber dado pie a una franquicia interesante, pero que nace ya muerta antes de empezar. Tanto cambio de manos no le fue del todo bien. Sin embargo, sigue siendo mejor que las dos películas de Fénix Oscura, por ejemplo.

Es una propuesta disfrutable, de una duración ajustada y con un toque fresco que viene muy bien a la franquicia mutante. Se acaba quedando un poco a medio gas entre dos géneros debido a sus sucesivas regrabaciones, pero proporciona un buen divertimento incluso a profanos de los súpers. Es menor, se sabe menor y lo utiliza con corrección.

 

Me hubiera gustado más Nuevos mutantes, pero no será.

 

Noota: 6

Nota filmaffinity: 4.9 

martes, 16 de noviembre de 2021

Mujeres al borde de un ataque de nervios

Mujeres al borde de un ataque de nervios es la película que confirma a Pedro Almodóvar como un director importante, aquel a partir del cual se le comenzó a tomar en serio. No es su primer bombazo, pero sí el que hace que deje de ser considerado un one-hit wonder

Pepa ha sido la fiel amante de Iván, pero se ha enterado de que hay otra amante. Carlos, el hijo de Iván, quiere alquilar el piso en que vive Pepa. Candela ha visto como su novio ha sido detenido. Lucia, mujer de Iván, quiere matar a todos. Todo se lía todavía más cuando aparecen unos terroristas chiís y un gazpacho asesino.

El argumento central es el típico de una comedia de enredo sin muchos arreglos, si acaso con un tratamiento algo más dramático del habitual. Sin embargo, es la aparición de las subtramas absurdas, que recuerdan a lo que los Coen harían posteriormente en sus primeras comedias, los que lían completamente la película y convierten la tragedia en una sucesión de risas disparatada.

Un buen remedio para la tristeza. Este cóctel bien agitado es una comedia muy loca, ácida, divertida, tierna, barroca, absurda… Decididamente almodovariana, presta a conseguir que te descacharres de risas.

A cargo de protagonizar este engendro está Carmen Maura, una de las actrices fetiche de Almodóvar. Sorprende la naturalidad con la que crea a su personaje en un ambiente tan absurdo con un papel de bandera (de los muchos que tiene). Pero es que no es sólo ella, hay un puñado de personajes que se hace imposible recordar sin una sonrisita (la portera Chus, el taxista Montesinos, la perseguida Barranco, la vengativa Manver…).

Gozan para ello de un guión plagado de diálogos que saltan del realismo al vodevil y a los momentos más absurdos con una facilidad pasmosa, cambiando el tono continuamente sin que nada chirríe, volcándote los chistes con un ritmo bien vivo. No es tarea fácil arrejuntar tal cantidad de memeces sin que por ello te salte el desarrollo por los aires en ningún momento. Su desenlace es, además, inesperadamente coherente, cerrando todas las imposibles tramas argumentales con acierto (¡y lógica!) en unos treinta minutos finales tan desconcertantes como desternillantes.

Esta loquísima comedia podría haber salido del trío ZAZ, pero goza del savoir faire almodovariano, mostrando una sucesión de escenas muy bien planificadas, un guión inesperadamente férreo en su construcción y una gestión de la tensión (ese gazpacho letal) que la eleva por encima de lo que uno esperaría de una comedia absurda. No en vano, consiguió auparse a las nominaciones de los Oscars de habla no inglesa, teniendo en cuenta que: nadie conocía al director fuera de Madrid, el presupuesto de la película es ridículo y es una comedia loca. Oju con ello.

Mujeres al borde de un ataque de nervios es un engendro que debería explotar en la cara de cualquier director, pero que Almodovar (y un puñado de actrices llenas de carisma) se las arreglan para transformar en una comedia de bandera. Lo dicho, las risas están aseguradas con esta película en la que cualquier cosa es posible.

 

Nota: 9

Nota filmaffinity: 7.0

 

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Death Note

Apenas un poco de tiempo después de reseñar mi primer manga, aquí va el segundo, éste más corto y más sesudo.

Imagina que un día cualquiera encuentras una libreta por el suelo. ¡Oh, qué sorpresa para empezar el día! No tendría más novedad sino fuera porque es una libreta mortal: Si escribes el nombre de alguien en ella, morirá a los pocos segundos. Light Yagami, quizás el estudiante más brillante del país, que vive hastiado de un mundo que no le ofrece ningún desafío, asqueado ante la interminable retahíla de crímenes que jalonan cada día las noticias, es quién recibe el poder de matar personas simplemente escribiendo sus nombres en una libreta. Empieza con la más noble de las intenciones (o no): barrer del mundo a TODOS los criminales, pero jugar a ser Dios tiene un precio. La policía pronto se da cuenta de que alguien, de alguna manera, está acabando con los criminales pasando por encima de las leyes del país. Las preguntas salen a la luz, ¿está haciendo este asesino de masas un favor al mundo, o está mostrando una total falta de respeto a los derechos humanos? Pronto L, el mejor detective del mundo, se pondrá tras la pista de Light, empezando así un juego del ratón contra el gato en el que ambos darán todo de sí para demostrar que son más brillantes que su adversario.

Resumiendo las cosas bien rápido: Me ha encantado y no podéis dejar de leerlo. Así que parad ahora mismo e id a por él.

Pero bueno, pongámonos el traje de faena: QUÉ INICIO. He leído un buen puñado de mangas y no recuerdo muchos con un primer tomo más apabullante que éste. Si bien la propuesta es un poco inverosímil, el dúo Ohba/Obata se la toma en serio y va tó tieso a quitarte el aliento. No dudo que si tienes más tomos a tu disposición, los primeros cuatro entran del tirón. Es un ejemplo perfecto de que no necesitas hacer inventarte muchas locuras fantásticas para volverte adictivo dentro de la ficción especulativa. Con una simple libreta mortal, tenemos 12 tomos de canelita dentro de los thrillers de cualquier formato.

Se plantea un conflicto aparentemente tonto, pero Ohba/Obata se las arreglan para profundizar en todos los matices éticos de lo que se plantea, llevando hasta límites insospechados las consecuencias sin que por ello la trama detectivesca se ralentice ni se obvien las dificultades de unos y otros para llevar a cabo sus planes.

El protagonista indiscutible es Light Yagami, que pronto se hace conocer con el sobrenombre de Kira, el Dios de la Muerte. Para él, su misión adquiere tintes de una cruzada sagrada, pues es consciente (ejem) de que él y sólo él es el único con la capacidad suficiente para purgar el mundo y crear así un paraíso terrenal. Cuando la policía reconoce que no son capaces de capturar al asesino, piden ayuda a L, el mejor detective del mundo. L es un personaje tan tarado y tan brillante a su modo como Light, estableciéndose une enemistad que no sólo debe acabar con el fin de su oponente sino con el total reconocimiento de quién es el mejor de los dos.

Esta lucha entre Light y L muestra las diferencias que tienen ambos sobre la justicia, lo que es correcto y la maldad. Death Note consigue con brillantez que lo veas desde ambos puntos de vista, de manera que por momentos estás de acuerdo con ambos. El desarrollo se produce con asombroso ingenio, desafiando tus puntos de vista sobre la justicia y el poder. El dilema que te plantea está lejos de ser simple, garantizando que cambies de opinión varias veces por tomo. A cada momento te sorprendes saltando de un bando a otro, quizás empiezas a leer creyendo que Light es un demonio y a las tres páginas lo apoyas como una animadora descocada. Realmente, es una historia sobre la moral muy compleja, con especial hincapié en la corrupción del poder y qué castigo merecen los impíos.

Como apuntes, me encanta como se refleja de dualidad de Kira en la Policía. Algunos del cuerpo están muy de acuerdo con la misión sagrada que se ha autoimpuesto, mientras que otros lo consideran un monstruo e intentan capturarlo. Con el tiempo, estos últimos empiezan a morir misteriosamente (con algunas bajas que se clavan en el hígado), mostrando que oponerse a Kira quizás no es muy buena idea. Lo mismo ocurre con los políticos, retratados como cobardes chupatintas que lo único que desean es salvar su trasero, incapaces de reaccionar ante la amenaza que se presenta. Cosa que, por otra parte, es muy comprensible a la que alguien hace el esfuerzo de ponerse en su pellejo. Otro alarde de brillantez para el dúo Ohba/Obata.

Estos libros rompen una de mis premisas básicas de lo que hace a una historia interesante. La gran mayoría de la “acción” consiste en gente pensando sobre cosas, con diálogos internos imposibles. Esto es un gran “no” en términos de contar una trama y un doble “no” en un medio visual como un cómic. Pero funciona. Eso es innegable. Se construye un thriller vibrante, repletos de diálogos afilados (que debes seguir con atención para comprender los hechos) en los que todo son juegos de “yo sé que tú sabes que yo sé” presentado con una maestría sorprendente bien capaz de dejarte la mandíbula en el suelo.



Además, el dibujo me encanta, con un preciosismo en el detalle muy inusual en el género, con multitud de vestuarios y complementos cotidianos que refuerzan la “verosimilitud” de la historia. Sólo con la cantidad de vestiditos que lleva Misa Amane en un tomo tendríamos para vestir el 90% del vestuario de un manga cualquiera. Funciona estupendamente tanto cuando salen las pistolas a relucir como en un simple partido de tenis que es mucho más que un partido de tenis. Joé, ¡consigue que un diálogo mental de dos tíos en habitaciones separadas esté lleno de molabilidad! Este dúo es el que tiene una mayor perfección técnica en todos los aspectos de su medio con una diferencia bastante clara. Lo que hacen, lo hacen bien.

Rompiendo también uno de los mantras típicos del anime, su duración es relativamente reducida, apenas 12 tomos (6 en su Black Edition) que se leen con ansia y caen en muy poco tiempo. Nada que ver con los 56 tomos del InuYasha que reseñé hace nada, que impiden la realización de un buen banquetazo. No, estos 12 tomos le vienen estupendamente bien, condensando una historia compleja con acierto, permitiéndose todas las acrobacias que quieren sin que (casi) ninguna de la impresión de estar por el mero hecho de estar.

Uno de sus mayores defectos (¿el único?) es que la historia parece llegar a su final de manera natural cuando han pasado sobre 4/5 del camino y, cuando todo parecía cerrado, se vuelve a abrir un poquito porque sí, añadiendo un par de tomos adicionales al conjunto. En ningún momento llega a quedar MAL, pero si sorprende que, cuando se ha llegado a una conclusión concreta, todavía falten un buen puñado de páginas para acabar. Los creadores han comentado más de una vez que tenían pensado finalizar ahí, pero el manga estaba funcionando TAN bien, que desde la editorial les forzaron (mucho) para que le metieran una vuelta más y alargan la publicación unos seis meses. ¿Death Note debería haber durado un poco menos? Sus propios creadores opinan lo mismo, verbalizando justo eso en su manga posterior Bakuman (que algún día se pasará por aquí), en el que achacan a su falta de experiencia (apenas llegaban a los 30 al escribir Death Note) su poca resistencia a las presiones de arriba, declarando que una obra debe durar lo que debe durar y no lo que el editor quiera.

Éste y otros pequeños defectillos irrelevantes que surgen de ciento en viento sirven para hacerte ver que Death Note no es una creación sobrenatural y, por tanto, te permite mantener la cordura.

Para celebrar el 15º aniversario de la publicación, Ohba y Obata se volvieron a juntar para publicar un one shot sobre un posible retorno de la libreta de la muerte en nuestros días, adaptándolo al contexto contemporáneo. Se lee y se goza en un ratillo (apenas 50 páginas) con una historia auto contenida muy bien parida en la que aparecen los representados los políticos del 2019. Sientes un escalofrío cuando te hacen ver qué podría hacer Trump si consiguiera la dichosa libreta. 



Con InuYasha simplemente destacaba lo divertido que llegaba a ser. Death Note, en cambio, es una de estas historias que HAY que leer. El mejor thriller de detectives (o casi) que te puedes echar en cara. Te coge y no te suelta mientras alucinas con todo lo que está pasando. Además, son apenas 12 tomos, no te das cuenta, te lo has ventilado y tu vida no volverá a ser lo mismo.

Nota: 10 

lunes, 1 de noviembre de 2021

Festival de Eurovision - The Fire Saga

Un día de estos tonto, va y me encuentro por Netflix una película sobre el Festival de Eurovisión protagonizada por Will Farrell. Sí, así como suena. Pues a la carga, que viene una petardada de primera.

Esta película se concibió para ser estrenada junto con Eurovisión 2020. Como la edición se suspendió por el Coronavirus, Netflix cambió el marketing para funcionar como sucedáneo a todos los Eurofans que tenían ganas de mamarracheo. Así que, como homenaje a una edición fantasma, tenemos una propuesta muy simpática sobre lo que “pudo haber sido”.


Lars y Sigrit son dos amigos // hermanos que tienen un grupo de música en Islandia. Ambos sueñan con participar en Eurovisión, a pesar de que son unos patanes que apenas han salido de su pueblito. Un cúmulo de casualidades a cada cual más imposible permitirá su participación en el Festival, con el cariño y el temor de sus allegados, conocedores de su habilidad para meter la pata. Una vez allí, quedará demostrado que la organización no estaba preparada para ellos…

Lo más curioso es que la película tiene todo el aspecto de ser una parodia salvaje, pero luego el tratamiento es el de una comedia más convencional. Los protas no son unos patanes salidos de Dos tontos muy tontos o Agárralo como puedas, hacen las cosas “bien”, sólo que les pasan cosas muy raras. Aunque la propuesta se prestaba a ridiculizar el Festival, se nota el mimo y el respeto por todo lo que lo envuelve, manejando todo desde el respeto y el buen hacer. Si es que hasta las canciones que presentan son perfectas ganadoras de Eurovisión (desde Volcano Man a Double Trouble, pasando por My hometown). Reconozco que me gustaría saber cómo Will Farrell acabó produciendo una película tan poco estadounidense y tan conocedora de la mitología Eurovisiva.

La trama está un poco de excusa para hacernos pasear por los entresijos del festival, pero cumple a la hora de forjar el armazón en el que se sostiene el film. Por no haber, no hay ni malo, ya que el que parece que hace de antagonista, al final sólo es un poco puñetero, pero no tiene un especial ahínco en que los protas fracasen. Lo que sí hace es plasmar a la perfección (mis felicitaciones a David Dobkin) el ambiente esperpéntico en que se mueve el festival, con todas sus chorradas puestas en primera fila para gozar como un gorrino en una cochiquera. Es que no falta nadie, toda la fauna de los últimos veinte años, gozando con toda alegría de su esperpento y simpatía. Cualquier fan puede pasárselo en grande a base de revisionados reconociendo a cada uno de los personajes que aparecen aquí y allá en casi cualquier escena.

Además, se marca unos cuantos chistacos brutales, que más de una vez ni ves venir (como el de los elfos) y son bien capaces de tirarte de la silla. Maneja con soltura running gags estupendos con salidas ingeniosas, como todo el cachondeo con la familia de Pierce Brosnan y la recurrente Jaja Ding Dong que nunca deja de sorprender. 

Sorprende la entereza de la actuación tanto de Will Farrell como de Rachel McAdams, con una estupendísima química entre ambos que nunca hubiera esperado. Todo el plantel de secundarios cumple con su función de comparsas alegres y festivaleros, entre los que hay que destacar a un Pierce Brosnan ya entrado en años que no hace más que estar buenísimo (y qué bien lo hace).

Y me reitero, en una película que pide petardería máxima, casi todo el personal hace un estupendo trabajo. Incluso la fotografía destaca retratando Islandia como un paraíso a visitar (y en el que no me gustaría vivir).

Por cierto, viendo cómo plantea Islandia sus envíos al festival, no sé hasta qué punto se ríen de sí mismos. 

Fire Saga es un delirio lleno de candidez, que abraza con tantas ganas el mamarracheo y las ganas de pasárselo bien que uno no puede sino quererla. Un canto a la música gozosa y al petardeo de los que se hacen pocos. Un planteamiento completamente inesperado, del que no te esperarías nada y te permite pasar dos horas con una sonrisita tonta en la cara. Me recuerda a ABBA, un esperpento mayúsculo en el que, de alguna manera, todo está en su sitio, que cualquier buena persona sabrá apreciar.

 

Nota: 7

Nota filmaffinity: 5.6