domingo, 14 de septiembre de 2014

Children of Heaven

El DPM del mes nos vuelve a llevar a tierras exóticas, esta vez visitando una de las obras más conocidas del inexplorado cine iraní. Yo la conocía sólo de oídas: nominada al Oscar, lenta como todo lo que viene del oriente medio, pero llena de ternura y realismo.

Alí ha perdido las zapatillas de su hermana. Son pobres y saben que su padre no tiene dinero para comprar unas nuevas. Como no quieren decir que no las tienen, deciden compartir el par que les queda hasta conseguir unas nuevas. Algo que a nosotros nos parece tan simple, igual no lo es tanto para ellos.

Esta pequeña obra es capaz de sorprender por su honestidad y sencillez, contando una historia cotidiana sin caer en el sentimentalismo facilón. La pérdida de las zapatillas trastoca la vida de los pequeños, especialmente cuando deciden ocultarlo y provocan un montón de escenas repletas de complicidad entre hermanos. La tarea del director de mostrarnos y conseguir que nos interesemos por las simples desventuras de dos niños es difícil y lo resuelve con acierto. Maneja bien las elipsis para paliar la falta de medios y compone con acierto pequeñas escenas llenas de ternura y buenismo bien empleado. Por otro lado, el ritmo exageradamente lento con que transcurre una acción tan mundana puede aburrir fácilmente a la que las desventuras de los pequeños no consigan atraerte. La escena jardineril chirría un poco con el resto del film, pero bueno podemos considerar es la manera que tiene el director de mostrarnos el contraste entre la miseria y la opulencia de unos pocos.  Una chinita tirada por ahí porque sí a ver si la gente reacciona, supongo.

En cuanto a los actores, la niña lo hace estupendamente, alejándose de los tópicos esperables y comportándose como una niña normal y real. El problema viene con su hermano, que actúa muy mal y, aunque nos hace entender que “tiene mucha pena y el mundo se le cae encima”, no consigue transmitir nada de angustia. Eso por no hablar de las lloreras que se echa. Joder, me vais a perdonar la barbaridad, pero es que me da hasta grima. No, no me parece que lo haga bien. Y esos momentos en los que le empiezan a caer lágrimas y al instante los que están alrededor caen rendidos... no puedo con ellos.

Con sus limitaciones y defectos, encuentro que el saldo es positivo. Incluso hay alguna escena que me ha gustado especialmente, como la persecución de la zapatilla por los canalones de agua y ese momento de felicidad y complicidad con las pompas de jabón cuando están lavando las bambas. Es un tierno slice of life de una vida muy diferente a la nuestra, rodada sin efectismos ni cosas raras. Es de felicitar cuánto consiguen con tan pocos medios, y a buen seguro harán disfrutar al que disfruta con las pequeñas historias contadas con calma, aunque se haga algo lenta y el protagonista sea un poquito repelente.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 7.9


Nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa. Perdió contra la aún más sentimental La vida es bella (que no es precisamente poca cosa). 

martes, 9 de septiembre de 2014

Aviones 2: equipo de rescate

Desde hace unos veranos, Disney viene publicando algunas piezas menores (la saga Campanilla, o la previa Aviones) siguiendo el mismo esquema: película encargada a estudios independientes, presupuesto muy reducido y poca complejidad. Algo fácil para atraer a los más pequeños de la casa y así conseguir que sus sufridos padres los acaben llevando al cine. Aviones: Equipo de rescate sigue el mismo esquema.



Después de lo ocurrido en el primer film, Dusty se ha convertido en una estrella de las carreras. Pero ¡ay! Los años no pasan en balde y los achaques del motor obligan su retirada. Mientras busca una nueva ocupación, las circunstancias provocan que Dusty se una al equipo de extinción de incendios de Piston Peak, dónde tendrá que aprender nuevas habilidades para proteger el parque natural de los estragos del fuego.
La película nos trae más aventuras en el universo de Cars, propiciando la aparición de nuevos escenarios y nuevos personajes (y así sacar su correspondiente merchandising).  De película deportiva de superación personal pasamos a una de aventuras con un mensaje algo macachón de “trabaja en equipo” y “confía en tus compañeros”.

Obviamente, la película no está realizada con ínfulas artísticas. Durante todo el rato acompaña un cierto aroma a producto industrial en el que no hay nada que no se haya visto mil veces en otras propuestas similares. Se sabe qué funciona y qué no y se trata con el esmero suficiente.  Estoy seguro que cada escena viene analizada, estudiada y decidida desde producción para que el producto funcione.  Desde el primer momento, nuestros retoños se encandilarán rápidamente con las acrobacias aéreas que acompañan a esta historia infantil. A partir de ahí, película cortita, para que el peque no se canse, personajes muy marcados,  un humor blanco y amable, una trama elemental sin la más mínima complejidad, escenarios bonitos y coloridos y un ritmo vivo. En sí, una película diseñada con el fin de ser divertida para los más pequeños y llevadera para los adultos.

Gráficamente se aprovecha el motor gráfico que se usó en Cars 2. Es un motor gráfico que se ha mostrado sólido anteriormente (Rompe Ralph o Aviones) y que permite trabajar con “exteriores” muy resultones, detallados y dinámicos mientras mueve a unos personajes bien animados, con el diseño colorido y atractivo marca de la casa. Las dos grandes escenas de incendios están realizadas con pulcritud y acompañadas por una banda sonora con más chicha de la esperada, apagando fuegos a ritmo de Thunderstruck, ¡rock a todo trapo para niños de primaria! (como debe ser).

Se agradece que trate con respeto al espectador, demostrando que se pueden hacer secuelas prefabricadas que diviertan a los pequeños y que los adultos puedan ver sin sentir vergüenza ajena. Si las comparamos con producciones similares como Rio 2 o Lluvia de albóndigas 2, estos alocados aviones     obtienen un resultado digno. En mi caso, mi sobrino pequeño (6 años y ferviente seguidor de Rayo McQueen) disfrutó de lo lindo (y molestó a medio cine con sus risas), mientras que el mayor (9) la despachó con un “psé, nostamal”. Y es que su simplicidad juega a favor con los mini-retoños, que se lo pasarán en grande pero en contra para los un poco más crecidos, que  disfrutarán más (como yo) con propuestas como Cómo entrenar a tu dragón 2 , muy superior en todos los aspectos.

Nota: 3
Nota filmaffinity: 5.1

Publicada previamente en cinéfagos aquí

sábado, 6 de septiembre de 2014

Agárralo como puedas

A pesar de que Leslie Nielsen ya llevaba una sólida carrera, cuando realizó Aterriza como puedas saltó a la fama como comediante. El estrellato le llegó con Agárralo como puedas (estos traductores siempre tan cachondos) bajo el manto de los mismos creadores. No estoy seguro de cuántas veces he visto esta película, pero seguro que muchas y mantengo siempre muy gratos recuerdos de ella.

El teniente Frank Drebin es el policía más patán del cuerpo. Cuando su compañero es extrañamente tiroteado, dedicará todos sus esfuerzos por alcanzar al culpable, destapando así una delirante conspiración que busca asesinar a la Reina de Gran Bretaña.

¡Y vaya si es poderoso el efecto nostalgia! ¡La cantidad de chistes que recordaba y que no estaban! Estoy seguro que estarán en alguna de las otras dos partes de la saga, seguro, ¡jeje!
Los locos del trio ZAZ repiten el esquema que tan bien función en Aterriza… ridiculizando sin miramientos los mecanismos que regían las películas de policías de la época: Hombres rudos llegando a toda velocidad a cualquier parte (y tirando todo lo que haya por medio), que sin saludar arrojan, y casi golpean con preguntas certeras que son claves para resolver el misterio (o no), con intuiciones mayúsculas que dan con el culpable al primer intento (aunque sea sin querer) y, sobretodo, grandes sementales que seducen a las mujeres con una mirada, con aplomo y seguridad (completa). Seguro que el que haya visto la película estará ahora con una sonrisilla en la boca, que os conozco cabroncetes… ;)

Los ZAZ inventaron el género en Aterriza… , pero ahí apenas estaban explorando el terreno, aquí es donde se sientan las bases de lo que es la spoof movie hoy en día. Ahora ya se atreven a ir mucho más allá en los chistes y no dejan títere con cabeza. Con ganas y a lo loco, se lanzan a demostrar que cualquier cosa es motivo de choteo. Así, prueban que para que una comedia funcione lo que necesitas es un humor fresco, una historia reconocible que propicie las incoherencias, un poco de estilo y un personaje principal que aguante el tinglado. La trama es casi lo de menos, es una mera excusa para bombardearnos con momentos imposibles y ridiculeces constantes. Puro descacharre con un Leslie Nielsen que ya ha sido devorado por un personaje inmortal. Pero no deja de ser curioso que Frank Drevin es un policía excelente: gran luchador, buen escalador, ágil, flexible, buena puntería y con intuición para descubrir dónde está el meollo del asunto que tenga entre manos; aunque luego sea tan estúpido que no sabe ni cuál es su coche o te mata un pez con un bolígrafo.

Y es que no hay que comentar más. Agárralo como puedas  puede ser chusca, incoherente y estúpida, pero hace reir a mandíbula batiente y es, con todo el derecho, referencia a seguir al hacer una comedia.

Nota: 7
Nota filmaffinity: 6.1

domingo, 31 de agosto de 2014

El Viento se levanta

Oh, el gran Miyazaki, a quien le debemos algunas de las obras de animación más bellas de los últimos años (Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro, por nombrar algunas) se nos retira. Como obra de despedida firma esta El viento se levanta.

De la filmografía de Miyazaki hemos aprendido dos cosas básicas: Le gustan los aviones y es el mejor añadiendo toques fantásticos a la realidad. Cómo última obra parece que quería realizar un sentido homenaje a los aviones, su pasión fuera del cine. Para ello escogió la figura más importante de la aviación japonesa Jiro Horikoshi, uno de los mayores responsables del progreso de la ingeniería en el país y diseñador del caza de guerra “Zero”, el utilizado durante la IIGM. Repasamos la vida de Jiro desde que es un niño que sueña con hacer volar aviones hasta que, sacrificando todo por sus objetivos, consigue convertirse en el mejor ingeniero del país y contempla como sus más bellas creaciones se usan para la guerra.

Y vaya si le ha salido una película bonita. Cada uno de sus fotogramas es una auténtica obra de arte, llena de paisajes impresionistas (e impresionantes) y de ciudades bellamente detalladas. Luego puebla estos ambientes con unos personajes animados con mimo, transmitiendo vida en cada movimiento.
Todos sabemos que, desafortunadamente, ésta es la última película de Miyazaki (directamente, el estudio Ghibli ha cerrado), huele a nostalgia, sabe a esperanza y exhala un aroma a despedida que nos acompañará durante todo el metraje. Más allá de interpretaciones pro-belicistas (al contrario), Jiro parece retratarse como un trasunto del propio Miyazaki, un artista que ha dado todo por sus creaciones, por hacerlas bellas y admirables. Si nos paramos a observar sus obsesiones, podremos comprobar que no para de cuestionar si su esfuerzo vale la pena, si la decisión de dejar tantas cosas de lado (su familia, sus amigos) es adecuada, si su legado perdurará, lamentándose que la capacidad del creador para innovar sea tan limitada y no pueda plasmar en la realidad lo que su desbordante imaginación es capaz de concebir.

Es justo en los momentos en que el protagonista deja volar su imaginación donde más se aprecia la maestría de Miyazaki con el realismo mágico. Se nota que se encuentra muy cómodo en él, dándole una viveza ciertamente entrañable.

Es fácil dejarse encandilar por su buen gusto y su bien hacer al mostrarte una plétora de bellas imágenes. Pero en este caso, al querer dar a la obra un toque mucho más realista, Miyazaki se contiene y no nos inunda en fantasías, regalándonos a cambio una historia de amor con el sentido trágico típico de las novelas japonesas. Lamentablemente, la parsimonia y el detalle con el que se nos cuenta la historia viene acompañado con un ritmo lento y un metraje algo inflado en el que hay demasiados saltos en el tiempo, demasiadas lagunas. La trama amorosa no avanza hasta después de la mitad de la película y los alivios cómicos son escasos, llegando más tarde de lo que deberían.  En fin, la mezcla entre un realismo histórico y la fantasía que despliega Miyazaki no acaba de despegar componiendo un relato bellísimo en su factura, pero irregular en su contenido.

Esta melancólica despedida es un último mensaje de Miyazaki a sus fans, donde hace balance y concluye que hay que dejar volar la imaginación y buscar tus sueños. Es un camino duro, dónde debes realizar grandes sacrificios, pero que vale la pena. Este adiós es un relato preciosista alejado de los trabajos que componen su soberbio legado, al alcance de muy pocos. No es su mejor película, lastrada por su irregularidad en la narración y la poca fuerza de sus personajes, pero sigue estando repleta de la fantasía y el preciosismo visual con los que siempre nos ha sabido deleitar. Siendo inferior a sus obras maestras, siempre será una película especial.
Hasta siempre, maestro J

Nota: 5
Nota filmaffinity: 7.3

lunes, 25 de agosto de 2014

Secuestrados

Las películas de bajo (o mínimo) presupuesto tienden a partir de buenas ideas que aprovechan las espartanas condiciones de rodaje para hacer gala de la calidad de sus creadores. No obstante, suele ocurrir que acertadas premisas caen presa de un flojo desarrollo o una incapacidad para ser plasmadas acertadamente. Otras veces, en cambio, lo que se echa en falta para convertir una película de bolsillo en una buena película es justamente su presupuesto. Notar que el resultado se empobrezca por no disponer de más recursos es a veces un fastidio, y es justo lo que acaba ocurriendo en esta propuesta.

En Secuestrados, la rutinaria vida de una familia se ve quebrada cuando su chalet es asaltado por una banda de albaneses para realizar un “secuestro-express”. Los criminales confían en que el terror que somete a la familia sea suficiente para hacer un trabajo fácil y rápido. Aunque claro, las cosas no siempre salen como uno desea…

El incómodo inicio no hace esperar nada bueno. La presentación de la “familia feliz” se realiza torpemente, con diálogos forzados y una sensación de incomodidad general por parte de los actores. Es cutrillo con ganas. Una vez empieza el secuestro, la película sigue siendo cutre, pero consigue ponerte mucho más a tono. Evidente deudora de Funny Games, con influencias quizás excesivas, se recrea en cómo un día tranquilo se transforma en una pesadilla.

El director te arroja con energía la sangre, el sudor y las lágrimas de los protagonistas. Primeros planos combinados con larguísimos planos secuencias y pantallas partidas al estilo 24  son las principales novedades que aporta el director para provocar tu incomodidad y pegarte al asiento. Porque lo hace, aunque el guión abuse de todos los tópicos posibles (desde el secuestrado que se hace el chulito, apariciones inesperadas, incompetencia de los secuestradores, un par de incoherencias extrañas...) y los actores no estén muy por otra labor que gritar y llorar, se empatiza rápido con la pobre familia y el ritmo no te deja descansar una vez empieza la fiesta.

El otro problema al que se enfrenta la película es el dinero, que brilla por su ausencia. Tanto la ambientación como los efectos especiales son modestos (siendo amables), y estoy seguro de que la película se ha rodado directamente en la casa del director, que seguro que ha acabado poniendo el coche y todo. Se nota que no se pueden hacer buenos exteriores, ni hay capacidad para trabajar bien la fotografía ni tener un sonido aprovechable. ¡Ay si hubiera tenido un presupuesto decente!

Teniendo en cuenta los recursos disponibles, la película obtiene un resultado digno (e impactante), la imitación de Funny Games patria tiene su gracia, pero claro los fallos que hay se notan taaanto.

Nota: 4
Nota filmaffinity: 5.1


PD: El final es una pasada, de los que te dejan el culo torcido.

sábado, 23 de agosto de 2014

Assur (Francisco Narla)

Tenía ganas de leer algo de novela histórica y, aprovechando que me habían regalado este mostrenco de más de mil páginas, decidí que ya era el momento de hincarle el diente. ¡Un buen bocado, sin duda!

Título: Assur
Autor: Francisco Narla

“Año del Señor 968. Atraídos por las riquezas de los reinos cristianos de la península Ibérica, una flota de terribles guerreros nórdicos amenaza la floreciente Compostela, baluarte de la Iglesia y la corona. A su paso sólo queda desolación. Y a medida que remontan los ríos con sus rápidos drekar, buscando su presa, tras ellos dejan aldeas devastadas y cenizas humeantes. Como Outeiro, el pequeño pueblo en el que vive Assur, un muchacho al que, después de la trágica muerte de sus padres, no le queda otra opción que refugiarse en la esperanza de reencontrar a sus hermanos, capturados por los terribles invasores.
Gutier de León, infanzón del conde Gonzalo Sánchez, se cruza en el camino del joven y lo acoge bajo su tutela. Así conoce a Jesse ben Benjamin, un bondadoso médico judío, y a Weland, un mercenario normando al servicio de los cristianos. Junto a ellos, Assur aprende todo lo necesario para encarar su destino: adquiere conocimientos de la ciencia de su tiempo y se adentra en el arte de la guerra. Sin embargo, cuando intenta recatar a su hermano en la gran batalla que se libra en el estrecho de Adóbrica contra los invasores norteños, es apresado y arrastrado hasta las heladas tierras de sus enemigos, donde tendrá que hacer uso de toda su voluntad y coraje para conseguir escapar.
Como esclavo fugado, Assur sobrevivirá convertido en ballenero, y la fortuna lo esquivará hasta que, como recompensa a una increíble hazaña, consigue enrolarse a bordo del navío que capitanea el renombrado Leif Eiriksson, hijo del fundado de las colonies de Groenland. Junto a él, Assur viajará hasta Vinland, la desconocida tierra de poniente, y habrá de sobrevivir a los más inesperados peligros. Assur será traicionado, sufrirá los más crudos inviernos, luchará por el amor de una mujer, se enfrentará a enemigos desconocidos, y buscará incansablemente a sus hermanos desaparecidos, pero, por encima de todo, mandentrá viva una única esperanza: el regreso.”

Al más puro estilo de las gigantescas epopeyas de Los pilares de la Tierra, Francisco Narla aprovecha la accidentada vida de Assur para describirnos en profundidad la vida en la Europa del siglo X. Desde que es un niño que pierde a sus padres en una incursión vikinga hasta que es ya un adulto con tres hijos a cuestas, Assur se mete en un viaje imposible dónde toma parte de todos los follones y todos los sucesos importantes de la época (el resumen de la contraportada te destripa todo lo que ocurrirá en el libro).

Si algo se nota en el libro es que Narla se ha documentado bien. No descansa añadiendo detalles sobre la vida cotidiana y las costumbres de tal o cual pueblo en el que éste sucediendo la acción. Tan pronto vemos la vida rural de Galicia como las luchas políticas del Reino de León o nos vamos a Groenlandia y conocemos las costumbres matrimoniales de los vikingos. Pero Narla no sólo se detiene con las costumbres, también realiza descripciones minuciosas de todos los lugares en los que se mueve el protagonista. Se nota que el autor disfruta con ello, las descripciones están llenas de lirismo y realizadas con pasión, contribuyendo a que nos hagamos una idea muy vívida del entorno (y más si lo conoces un poco, hace mucha gracia reconocer los lugares :D). Con tanta profusión de datos, uno podría temer que la acción se resientiera y el libro avanzara lentamente. Por suerte, no es el caso, el ritmo es bueno y es interesante en todo momento. Es verdad que a veces pega unos saltos temporales que descolocan un poco, pero se siguen fácilmente.

Las descomunales 1200 páginas están divididas en tres partes bien diferencias de unas cuatrocientas páginas, que bien hubiera podido significar su partición en tres libros. Una solución más cómoda para llevarlo en el bolsillo, aunque éste acabaría más vacío xD. En el descomunal espacio del que dispone Narla propone una novela histórica que picotea de todos los géneros, romántico, cortesano, acción…  Hay un poco de todo, en la variedad adecuada para no cansar.

Es curioso cómo tanto mimo a la hora de transmitir las costumbres y las descripciones se traduzcan en unos personajes tan planos. Exceptuando el protagonista, que evoluciona con el tiempo, el resto, meros vehículos sobre los que articular la historia, son más monocromáticos.
Assur empieza siendo un niño alegre, pasa por la pena y la desesperación al perder a sus padres en Galicia; el odio y la sed de venganza son su motor en León; en Noruega busca sólo sobrevivir, mientras que en Groenlandia satisface sus ansias de explorador aventurero, empezando por fin a buscar la felicidad. Como Assur va saltando de un lado para otro, los acompañantes apenas aparecen unas pocas páginas, lo que quizás explica por qué están tan poco detallados.
En León es ayudado por Gautier de León, un infante (hombre de armas) muy religioso y astuto, lleno igualmente de nobleza y honor, le tratará como al hijo que nunca tuvo. Será acompañado por Weland el mercenario, un renegado vikingo con las prioridades muy claras (una buena batalla, una buena cerveza y una buena ramera, en ese orden) en la vida y por el judío Jesse ben Benjamin, buen representante del médico judío de la época, ingenuamente bienintencionado, valorando el saber por encima de todo. Con este heterogéneo grupo, Assur forjará su carácter y se convertirá en un “súper-hombre” de la época, con vastos conocimientos en armas, estrategia militar y cuidados médicos, lo que le convertirá en alguien importante allí donde vaya.
En Noruega, Assur será acompañado por su hermano Sebastián, antaño el hermano responsable de la familia, reducido a un pingajo cobarde tras la invasión. Ambos han sido reducidos a la condición de esclavos, pero mientras Assur busca la manera de escapar y volver a ser libre, su hermano no hará otra cosa que quejarse y buscar algún lugar dónde menear la sardina.
En Groenlandia, Assur coincidirá en la tripulación de Leif el Rojo, un explorador ilusionado que no deja de ser un trasunto de Jack Sparrow vikinguizado, con su tripulación de vikingos anónimos sin diferencias de carácter.
Finalmente, en Londres será acompañado por Dvalin, un enano de origen vikingo, que bien podría ser de la Tierra Media. Hosco, gruñón y malhumorado pero leal y fiero cuando se le pide, regenta de manera extraña una panadería de éxito en el barrio

Es una novela que he disfrutado mucho, se nota que está escrita con pasión y mimo. Si no te asustas con su tamaño tendrás una estupenda novela histórica, de las que da gusto sumergirse en ella.

Nota: 8
Nota anobii: 4.5/5

miércoles, 13 de agosto de 2014

Como entrenar a tu dragón 2

En 2010, el deslumbrante resplandor de Toy Story 3 escondió para muchos una pequeña joya llamadaComo entrenar a tu dragón. Parecía salida de ninguna parte, pero venía apadrinada por Dreamworks (que no había hecho gran cosa aprovechable tras su divertida Shrek). Esta película desplegaba una historia simple y fácil de seguir, acompañada de un mundo rico en detalles, buenas voces, una bella animación y algunas de las mejores escenas aéreas (con dragones en vez de aviones) que se han diseñado. Además, funcionaba estupendamente como un stand alone. Ahora que nos viene una secuela, ¿cómo justificar su existencia? Pues madurando.

Han pasado cinco años desde la anterior película, y los vikingos se han adaptado a una vida en armonía con los dragones y casi cada habitante de la aldea tiene el suyo propio. La existencia transcurre felizmente sin sobresaltos, pero Hipo y Desdentao son culos inquietos y se han lanzado a descubrir el mundo que les rodea. De esta manera quiere evitar el destino que su padre y su pareja desean para él: que se convierta en el nuevo jefe de la aldea. Evidentemente, estas expediciones les meterán en líos y una nueva aventura empieza.

La necesidad de buscar nuevos escenarios permite a los animadores ampliar sus recursos y lucirse en unos paisajes de gran belleza, el film contiene de muchas más escenas de acción que su predecesora, realmente espectaculares, especialmente con un logrado 3D puesto al servicio de la historia (y no al revés). Es un gustazo cómo las escenas aprovechan la herramienta del 3D en vez de crear escenas para poder decir “mira, tengo 3D”. Tanto los combates aéreos como las visitas a las cuevas son una pasada en composición y diversión. La fotografía y la recreación del mundo vikingo son impresionantes, con influencias de Aardman, pero sobretodo con un mimo inusual. La imaginería está suficientemente trabajada para que parezca que los personajes vivan realmente en ese mundo, con multitud de detalles, matices en el pelo, manchas en la ropa o lunares… ¡e incluso barbas mal afeitadas!

 
Pero no olvidemos que en esta película, lo importante son las relaciones entre personajes. El desarrollo de los lazos de Hipo con lo que se espera de él, su padre y su novia es lo que motiva toda la acción. Sorprende la naturalidad con la que se mueve la relación con Astrid, muy alejado del típico “tienen que estar juntos porque… tienen que estar juntos” La química que despiden y la forma en que se relacionan nos muestran muy bien cuanto se quieren y lo bien que va su relación, sin necesidad de que estén dandose besos ni diciendo cursiladas ni cosas bonitas el uno al otro. Es algo que me gustó bastante. Es una relación que se ve muy real, lejos de las fantasias perfectas y románticas que se suelen mostrar.. A pesar de su importancia en la película, el motor en la historia es la aparición de un nuevo domadragones (que los últimos trailers ya desvelan quién es), el desarrollo de la trama emocional siempre corre peligro de caer del efectismo fácil, pero se presenta emotivamente, sin irse a lo ñoño o lo cursi (ueeee!!!).  La historia avanza pausadamente, y no se precipita ni avanza a golpes como sería esperable en una película para el público infantil (salvo en los diez últimos minutos, aunque no importa lo más mínimo, pues apenas se percibe y te lo pasas igualmente genial).

Y luego están los dragones. El trabajo con ellos es puro virtuosismo. El realismo con el que se refleja el comportamiento vivaz y entusiasta de una mascota es una pasada. Nadie que haya tenido un perro o un gato  será incapaz de ver sus escenas sin una sonrisa en la boca. Son unos bichos adorables, unos cachondos que causan  las mejores risas de la película. ¡Quiero un dragón de estos por Navidad!


El único aspecto realmente criticable está en los villanos. Da la impresión de que simplemente están porque debe haber un malo. Todos los personajes están trabajados, pero Draco tiene un pasado simplón y no le queda más remedio que ser un malo sin matices ni vuelta de hoja. Pasa un poco como en la primera parte, pero sin la excusa de ser un animal. No es un gran problema y permite que te lo pases en grande igualmente, pero se nota. También hay un par de giros de guión un poco así así, pero la película tampoco invita a ponerse picajoso.

Normalmente las secuelas se hacen por motivos puramente taquilleros, pero éste no es el caso. Mejora a su antecesora en todos los aspectos técnicos y contiene una historia que no sólo justifica la expansión del universo sino que se sostiene por si sola. Una divertida película de aventuras que presenta una candidatura firme al Oscar a mejor película de animación. Todo el que disfrutó con la primera, se lo pasará en grande con ésta. Recomendable para pasar un buen rato, sin duda.

 
Nota: 8
Nota filmaffinity: 7.5

Publicada originalmente en Cinéfagos aquí


PD: el herrero es homosexual, se dice abiertamente y nadie se extraña de ello ni da pie a chistes horteras ni a conflictos de guión. Me encanta el detalle.