lunes, 17 de junio de 2013

Tonto, muerto bastardo e invisible (Juan José Millás)

Tenía ganas de leer un libro de humor absurdo, pedí consejo y me recomendaron éste. Con lo que me suele gustar Millás, tenía claro que, al menos, me iba a reír.

Título: Tonto, muerto, bastardo e invisible
Autor: Juan José Millás

“Cuando los directivos de la empresa donde ha trabajado durante años prescinden de sus servicios, Jesús decide sacar a pasear el tonto que lleva dentro. Tras un bigote postizo (que trata con sumo cuidado) se convierte en otra persona, y de tanto fingir se olvida de cómo era antes y todo se vuelve artificial. Desde esa nueva posición puede vivir cada suceso cotidiano como una apasionante aventura.”

Todo el libro está contado a modo de monólogo interior de Jesús que, en vista de que no le gusta el cariz que ha tomado su realidad, se inventa una nueva protegido tras su bigote. La gracia viene cuando empieza a tener problemas para distinguir cuál de las realidades en las que vive es la correcta, descubriendo que siempre ha sido un tonto, que lleva años muerto, que hipnotizó e intercambió a sus padres y que tiene otro yo invisible que interviene de vez en cuando.

Lo real y cotidiano se convierte de pronto en mágico y extraño. Millás demuestra su habilidad para pervertir la realidad y nos obliga a discurrir por caminos que nunca hubierámos podido imaginar mientras Jesús da rienda suelta a sus instintos. Con el absurdo por bandera, las sorpresas y la demencia del argumento van en un continuo aumento en una historia tan divertida como impredecible y pasada de vueltas.

No obstante, el libro peca de gratuitamente tramposo y tanta insistencia en “juegos de realidades” pueden acabar volviéndose algo irritante, además del hecho que, con tanto desparrame, la trama destaca por su endeblez y falta de consistencia. Mezcla momentos muy iluminados con otros que son auténticas gilipolleces, peligro habitual de quién abusa del humor absurdo.

Es una novela sencilla, fresca y rápida de leer. El “a ver que burrada me sueltan ahora” se convierte en un buen incentivo para pasar páginas y páginas sin enterarte, como nada. La ligereza de la trama y las buenas absurdeces que suelta hacen que sea un pasatiempo cortito y agradable, ideal para las tardes tontas de verano.

Nota: 6
Nota anobii: 3.5/5

sábado, 15 de junio de 2013

El arte de amar (Ovidio)

Una amiga me prestó este pequeño clásico, diciendo que tendría risas aseguradas. Aunque sea un ensayo didáctico, trata sobre un tema con mucho jugo y, realmente, con mucha gracia.
 
Título: El arte de amar
Autor: Publio Ovidio Nasón
Título original: Ars Amandi

“Publio Ovidio Nasón nació en Sulmona el 43 a.C. y murió desterrado en Tomos (la actual Constanza) el 18 d.C. Escribió los «Amores», las «Metamorfosis», los «Fastos» y el «Arte de amar», que provocaría su destierro por el emperador Augusto, por su mensaje de libertad individual y por hacer del placer su más grande aspiración y el objeto exclusivo de su canto. Este nuevo sentido de la vida es la verdadera lección de este libro, una lección acaso hoy todavía subversiva. “

Y es que el libro no es otra cosa que un manual de seducción de la Antigua Roma. Está dividido en tres partes muy diferenciadas:

- Cómo ligar (ellos)
- Cómo ligar (ellas)
- Cómo mantener el objeto de tu amor

Está escrito en un lenguaje muy ameno y seguible, con un estilo muy mordaz y una retranca muy graciosa. Una de las cosas que permite comprobar es que, en el fondo, las cosas no han cambiado tanto en dos mil años. Muchos consejos y situaciones planteadas son perfectamente aplicables hoy día, pues sólo ha cambiado el contexto en que suceden. ¡Aprovechar el bostezo para pasar el brazo por el hombro ya se estilaba, aunque fuera en el circo y no en el cine! Como dicen algunos, "no hay nada nuevo bajo el sol"...

Por otro lado, los momentos más cachondos son aquellos en los que la realidad histórica ha cambiado y lo que nos propone Ovidio se convierte en una barbaridad. Por ejemplo, cuando habla de la conveniencia de usar la violencia para ligar  “asegúrate, ¡oh temerario! de que el placer que des sea grato, o tu exilio será obligado” o sobre si debes llevarte a la cama a la sirvienta de tu objetivo antes o después de  haber conseguido los favores de tu amor. Tiene momentos muy, muy cachondos. 

Lo que más me ha sorprendido es lo “liberada” que describe a la mujer de la época, con plena libertad para ir, venir y ligar con quién quiera. Evidentemente, se refiere a la mujer liberta, no a la sirvienta o a la esclava, que en cuanto a derechos y aspiraciones iban un poco más “justitas”.

Este “manual” está escrito con bastante ligereza y gracia, mezclando consejos claros con pequeñas parábolas mitológicas ejemplarizantes. Aunque es un libro para tomar con calma, se lee en nada y a buen seguro causará buenas risas al lector.

Nota: 7
Nota anobii: 4/5

sábado, 8 de junio de 2013

Coraje y Honor (Graham McNeill)

Pues ya tenemos aquí la quinta parte de las aventuras de Uriel Ventris, que ya son! Para los viajes me gusta llevarme lecturas ligeras, y los libros de Wh40k son siempre bienvenidos. Entretenidos y que requieran pensar poco, ¡perfectos para desconectar!

Título: Coraje y Honor
Autor: Graham McNeill
Título original: Courage and Honour

“En el universo de Warhammer 40.000 los nobles Ultramarines, guerreros genéticamente mejorados para proteger al Imperio de sus enemigos, son los Marines Espaciales por excelencia. El capitán Uriel Ventris, recién llegado del Ojo del Terror, debe redimirse a ojos de sus hermanos de batalla, que temen que haya sido tentado por el Caos. La invasión del planeta Pavonis por parte de los Tau será la oportunidad perfecta para que Uriel se una a su capítulo y demuestre que su honor está fuera de toda duda.”

Después de los hechos acaecidos en Cielo muerto, sol Negro y  en Campo de la Muerte, el Capitán Uriel Ventris ha conseguido volver a Ultramar. Allí es recibido con desconfianza y recelo. Ha cumplido su castigo y las tareas de muerte encomendadas, por lo que deberían reintegrarlo al capítulo. Pero claro, vuelve de un mundo demoníaco y no acaban de confiar en que se haya mantenido puro… Es enviado a una misión de poca monta en Pavonis (lugar donde sucedió el primer libro), donde no debería suceder nada especialmente importante, para así estudiar su comportamiento antes de darle tareas vitales. Lo que nadie se espera es que los Taus tienen pensado invadir ese planeta y, como los Ultramarines no se detienen ante nada, ya tenemos el festival montado.

Y es que es eso lo que narra el libro: tenemos una campaña completa de una invasión Tau, desde que aparecen los primeros exploradores a sondear el terreno hasta que todas las escaramuzas acaban definitivamente. No hay tramas complicadas ni conspiraciones ni espacio para disertaciones o descripciones floridas. La acción está bien llevada y desarrollada, los eventos transcurren en un crescendo muy escalonado, fácilmente seguibles y con el punto de tensión adecuado para que avances con ganas. Simple y llano, buenos contra malos, avances de los frentes, tiros por todos lados, un ritmo bien calculado y acción a gran escala al estilo McNeill. Mola.
Todo el desarrollo de las batallas es seguido desde diferentes puntos de vista, con muchos cambios de lugar, ya sea desde los Ultramarines, las fuerzas de la Guardia o la reacción de los civiles; lo que da lugar a un buen retablo de todos los hechos que ocurren. A modo de Leit motiv, se va dejando caer continuamente la necesidad de todos de luchar con “Coraje y Honor”, como recordatorio de que es la única manera de colaborar entre los diferentes batallones y eliminar así a un enemigo común. Por otro lado, la manera de combatir de los Taus es muy particular, y apenas había aparecido en las novelas. Como es diferente y está muy bien reflejada, le añade mucha frescura a la lectura.

El protagonismo sigue recayendo en el Capitán Uriel Ventris que, de vuelta en su puesto, se siente continuamente evaluado al llevar a cabo su tarea. Necesita probarse a sí mismo de que sigue siendo digno de servir en los Ultramarines y se obsesiona ante la posibilidad de cometer un fallo, sopesando en todo momento sus decisiones para evitar el más mínimo error. Ha pasado por mundos demoníacos y eso se nota, ya que ha perdido el candor y el optimismo inquebrantable que tenía antes, dando lugar a un alma mucho más madura y menos ingenua.
El Sargento Pasanius es sustituido por Learchus, (estoy seguro de que Pasanius se cayó de la obra a mitad de escritura, al molestar su presencia en el desarrollo de la acción). Este último ya había aparecido en los dos primeros libros, destacando por su rigor y su férrea defensa de la manera “correcta” de hacer las cosas. Tras la desaparición de Ventris, se había convertido en el primer favorito para sustituirle, y, justo cuando iba a ascender, reaparece el capitán. Evidentemente, esto provoca un cierto resquemor en Learchus, que le considera alguien indigno de comandar la compañía, dando lugar a algunos enfrentamientos dialécticos interesantes.
Por otro lado, me gustaría destacar el seguimiento que se hace a Plumarroja, el jefe de los Kroots. Va apareciendo aquí y allá en las escaramuzas y, sin decir una palabra en ningún momento, se convierte en un malo con bastante gracia, regando de sangre el camino a su paso.

Otra cosa que he encontrado -y no es habitual- es una velada crítica al modelo de funcionamiento del Imperio de la Humanidad. Sin ahondar en ello, se van dejando caer piedrecitas sobre los puntos más oscuros y despiadados de la forma de gobernar, comparándolos con el modelo feel good de los Taus -que luego no es tan bonito como lo pintan-. La vida de los civiles tiende a ser un aspecto olvidado en estos libros, y siempre es adecuado que te lo recuerden…

En resumen, tenemos un libro con todo lo que tiene que tener una novela de Wh40k: acción bien resuelta, una trama mínima pero aceptable, personajes sólidos, un par de momentos para fliparse un poco y un buen ritmo que asegure buena diversión. Para fans de la franquicia, se convierte en una ensalada de tiros más que correcta y contribuye a aumentar el nivel de la saga a falta del colofón final.
Un poco más de chicha en la trama se hubiera agradecido pero divierte con ganas. 

Nota: 7
Nota anobii: 4/5

jueves, 6 de junio de 2013

Lío embarazoso

Seguimos con las películas ligeritas, para descansar la mente. Con este título y la firma de Apatow, los brochazos de humor grueso están asegurados.


Ben es un “niño grande” sin oficio ni beneficio, que vive la vida padre de porro en porro y de peli porno en peli porno. Jennifer es una periodista esforzada y obsesionada por su imagen que lucha por salir adelante en el telenoticias. Una noche de juerga y estupideces hacen lo que no tienen que hacer y acaban embarazados. Obviamente, esto trastocará la vida de ambos, obligando a Ben a madurar “un poco” y a Jennifer a no centrarse tanto en su trabajo.

Miras el título, el actor principal, el director… tiene toda la pinta de comedia gamberra y grosera. Y así es durante los primeros cinco minutos. Luego, a partir del embarazo, se transforma en una comedia romántica muy azucarada. No acaba de funcionar ni como una cosa ni como otra, pero en ningún momento acaba provocando vergüenza ajena. Me sorprende la dulzura y la “corrección política” que se sigue en todo el tema del embarazo, tratado con más respeto del que esperaría en estos locos.

ACTORES: Este tipo de películas suele requerir que los actores apenas se esfuercen lo mínimo. Por ello sorprende lo naturales que están ambos actores en sus papeles principales. Aunque sus personajes son planos e incoherentes, los realizan con una inesperada sinceridad, con una química entre ellos que funciona cuando nadie lo podría prever. No obstante, los dos principales secundarios (la pareja de la hermana de Jennifer) son excesivamente histriónicos e inestables, gratuitamente paranoicos y provocando repulsión en algunos momentos.

DIRECTOR: Como siempre, Apatow hace una película fresca y ligera, a modo de entretenimiento inocuo. A pesar de su larga duración (más de dos horas), el ritmo no se hace cansino y el desarrollo pasa por todos los tópicos esperables sin excesos ni estridencias. No acaba de quedar muy claro en qué género quiere quedarse y peca de un exceso de buenismo inusual, pero no hay apenas nada que destacar o criticar.

GUIÓN: No es nada nuevo, pero el mayor problema de Apataow es el filtro. Piensa un tema sobre el que articular la película, embute todos los gags que se le ocurren y, sin quitar ninguno, los enchufa de manera más o menos coherente. Esto provoca una diversidad de chistes exagerada, encontrando buenos, ñoños, groseros y otros muy estúpidos y casi ofensivos.
Una vez situado “el problema”, la película es agradablemente predecible y pasa por unos cánones de corrección política exagerada en algunos momentos. Abusa de tópicos e histerismos del embarazo, pero parece hecha con cierto cariño.  Será que el director ha tenido un niño y tenía ganas de hacer una película sobre ello.
Los personajes son abiertamente estúpidos e inconsistentes, con todas las reacciones forzadas para que casen con las situaciones planteadas, y los diálogos se exceden de lo estúpido en algunos momentos. No obstante, ninguno de estos defectos dejan de ser algo esperado.

El embutido de chistes  groseros articulado en torno al esquema de una comedia romántica provoca un conjunto desigual, mucho menos ofensivo de lo que podía esperarse, pero no por ello para todos los públicos. Es un entretenimiento ligero y olvidable que se deja ver si no eres muy exigente y no te importan según que groserías ni según que excesos edulcorantes. Lo que sí está claro es que todos se lo han pasado en grande haciendo la película.

Nota: 3
Nota filmaffinity: 5.5

jueves, 30 de mayo de 2013

Las Marismas (Arnaldur Indriasson)


A rebufo de Millenium, un buen número de libres de novela negra nórdica han desembarcado en nuestro país. Me habían hablado muy bien de ésta, pero a mí no me ha acabado de hacer gracia.

Título: Las Marismas
Autor: Arnaldur Indriasson
Título original: Myrin

“Holberg, un camionero de sesenta y nueve años, aparece asesinado en el sótano de su casa en el barrio de Las Marismas, en Reikiavik, junto a una nota incompleta de lo que aparenta una  confesión —“Yo soy el…”—, que sólo cobrará sentido para Erlendur y su inseparable Sigurdur Óli cuando encuentran la foto de la tumba de una niña. Sin embargo, esa niña, fallecida hace más de cuarenta años, no fue asesinada. ¿Qué significa entonces el mensaje del misterioso Holberg, a quien nadie parece conocer?”

El mayor problema que me he encontrado al leer la novela es su asepsia. Todo parece escrito y narrado como si de un informe policial se tratara. Conciso, metódico… Quizás es que vengo de un libro con un lirismo exacerbado, pero el resultado me ha parecido muy pobre, que en ningún momento me ha enganchado para leer.

La trama gira en torno a la investigación de un asesinato que parece común, con un pequeño matiz extraño. Esta pequeña extravagancia servirá para tirar del hilo de un caso de hace cuarenta años, cuyas consecuencias llegan a la actualidad. Al principio puede parecer un poco extraña tanta obsesión por el pasado, pero, a medida que se desmaraña la trama, la cosa coge algo de gracia. El resultado está algo visto, pero no cae en despropósitos ni incorrecciones.
No obstante, las tramas secundarias –la boda y la relación con Eva Lind- no aportan nada a la historia ni al carácter de los personajes, parecen estar simplemente de relleno.

Los personajes son bastante parcos y planos, con descripciones que no se asemejan mucho a lo que luego transmiten. El Inspector Erlendur es el único con algo de personalidad, al mostrarte un alma torturada por la vida que ya no se sorprende ante nada y ante nadie, casi ya alguien sin sentimientos. Es un policía eficaz, pero un desastre en su vida personal. Su ayudante Sigurdur Oli es presentado como un trepa de humor ácido, características que luego no se ven reflejadas a lo largo del libro, como pasa con el resto de personajes. Esto es especialmente notorio en los personajes femeninos, igualitos todos unos a otros.

A pesar de que es un libro flojillo, la trama cumple sin exigir mucha atención y se lee muy rápido, sin apenas esfuerzo. Es fácil encontrar cosas mejores, pero para una tarde tonta en la playa  puede servir…

Nota: 2
Nota anobii: 3.5/5

martes, 28 de mayo de 2013

Sólo te tengo a ti


Esta es una película que, sin ser una obra maestra, tiene su gracia, y además, le tengo bastante cariño.

Angelique está perdidamente enamorada de Loïc, un cardiólogo de éxito. Loïc no parece estar muy entusiasmado con la relación, pero Angelique está dispuesta a hacer cualquier cosa para atrapar al hombre de sus sueños…

A simple vista parece la típica comedia romántica que recurre a una actriz consagrada para lograr una buena taquilla, en Francia, claro. El pueril título en castellano tampoco ayuda a llamar mucho la atención, pero se trata de una película con un twist algo inusual que la hace diferente y divertida. Sorprende como la directora consigue sacar provecho de un tema tan trillado y hacerla interesante.  

ACTORES: Se me ocurren pocas actrices francesas que pudieran hacer tan bien el papel de Angelique como Audrey Tautou, su carita angelical, sus esfuerzos y sufrimientos…Es el alma de la película y quién la convierte en algo bastante aprovechable. Le Bihan está un poco más sosete, pero no por ello lo hace mal. El resto de secundarios no es que apasionen mucho, cumplen y poco más.

DIRECTOR: Laetitia Colombani debuta tras la pantalla con esta película, tras presentar el guión de la misma a los premios de “mejor guión joven” de la academia francesa, cuyo premio era financiación para realizar la película. Fruto de esta inexperiencia, vemos a veces unos cuantos encuadres muy telefílmicos, con una fotografía algo deslucida y un ritmo algo pausado –especialmente al inicio-.  Lo más llamativo es el cambio de registro que se produce durante la película, empieza como una comedia romántica (muy) ñoña que, a mitad, decide convertirse en algo diferente. Este cambio está muy bien pensado y conducido, convirtiéndose casi en una película autónoma y complementaria de la anterior, añadiéndole mucho valor.

GUIÓN: El guión está muy bien construido, iniciando con calma una historia para que te identifiques con el pobre personaje de Angelique. Cuando te estás preguntando para qué quieres seguir viendo esta película, da un giro y todo cambia. Este twist está bien llevado, con las coincidencias y las reacciones de los personajes muy bien introducidos para que todo cuadre. La película empieza muy lentamente -quizás demasiado- para ir desarrollándose y subir en gracia, acabando en un final muy, pero que muy bien rematado, creíble y sorprendente, que deja un muy buen sabor de boca.

Es una película rodada de una manera inteligente que convierte lo que sería una comedia romántica tonta en algo muy diferente e inclasificable. El primer acto es algo pesado, pero el segundo es interesante y el colofón final es genial, convirtiéndose en una experiencia refrescante y entretenida.  

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.6

domingo, 26 de mayo de 2013

Bad Teacher


A veces ver una película sin tener ni idea de que va puede dar lugar a gratas sorpresas. Otras veces lleva a grandes decepciones, como acaba siendo este caso.

Cameron Díaz es una chica mona que trabaja en un instituto, es una profesora vaga, maleducada y grosera. Odia su trabajo y se lleva mal con todo el mundo. Pero todo se va a arreglar cuando se case con su rico novio… Pero ¡Ay! Su novio la abandona ante el altar y ella se ve obligada a volver al instituto y hacer lo que más odia: trabajar. La llegada de un nuevo (¡y rico!) profesor, le lleva a planear la manera de conquistarlo y poder así vivir del cuento. Como no, sus extrañas tretas y su poca disposición a trabajar escandalizarán a sus alumnos y sus colegas.

Últimamente Cameron Díaz se ha especializado en hacer comedias chorras producidas por ella misma. Se trata de películas realizadas con presupuesto casi 0 -después de todo, el único caché alto es el suyo-, dedicadas a su lucimiento. Gracias a su cara bonita  dan resultados decentillos en taquilla, lo que le reporta buenos beneficios. A veces le quedan engendros decentes o divertidos, pero éste caso destaca justo por lo contrario.

ACTORES: Todo el protagonismo recae obviamente en una Cameron Díaz que se dedica a hacer las muecas y posturitas que su personaje le exige. A su alrededor, un Justin Timberlake con el carisma de un zapato y una Lucy Punch con menos ganas de actuar que de comerse una rana. El único que se esfuerza “un poco” es Jason Segel que repite su papel de How I met your mother pero ahora disfrazado de entrenador de educación física salido.

DIRECTOR: No se puede destacar mucho de la carrera filmográfica de Kasdan ni de su labor en este film. Parece no haber hecho otra cosa que poner Rec cuando tocara y poco más. Partiendo ya de un despropósito de guión, se dedica a filmar de una forma totalmente anodina e impersonal. No obstante, se las arregla para dejar un par de escenas que dan simple vergüenza ajena, como la gratuitamente estúpida celebración de Navidad y, sobretodo, la grotesca escena de sexo desbocado sin quitar piezas de ropa.

GUIÓN: Entiendo que el guión busca hacer gracia a base de presentar a una profesora borde y trepa, en búsqueda continua del dinero fácil y el braguetazo. Si eso se supone que debe ser divertido… Por mucho que tenga la cara de Cameron Díaz no provoca otra cosa que desagrado. Los diálogos son abiertamente estúpidos y  los personajes cambian de carácter tan pronto como saltamos de escena. Toda la película no guarda más sentido que ser una sucesión de “caca-culo-pedo-pis” con poca gracia. Lo único curioso es el hecho que en ningún momento se produce una redención de la protagonista, que sigue siendo igual de trepa hasta el final.

En resumen, es una de las películas a evitar. Mala a rabiar, incluso para fans de Cameron Díaz.

Nota: 1
Nota filmaffinity: 4.3