viernes, 7 de septiembre de 2018

Una suerte pequeña (Claudia Piñeiro)


Llegué a este libro a través de la CLO, recomendado por Cocodras. Una propuesta muy diferente a lo que suelo leer (para eso está la CLO), pero que casi siempre da lugar a buenas sorpresas. De las opciones que había, éste era el que estaba en la biblioteca, por lo que se cogió sin dudar. ¿Estará a la altura?

Título: Una suerte pequeña
Autor: Claudia Piñeiro

“Después de veinte años una mujer vuelve a la Argentina, de donde partió escapando de una desgracia. Pero la que regresa es otra: no luce igual, su voz es diferente. Ni siquiera lleva el mismo nombre. ¿La reconocerán quienes la conocieron entonces? ¿La reconocerá él?

Mary Lohan, Marilé Lauría o María Elena Pujol -la que es, la que fue, la que había sido alguna vez- vuelve al suburbio de Buenos Aires donde formó una familia y vivió hasta que decidió huir. Aún no termina de entender por qué aceptó regresar al pasado que se había propuesto olvidar para siempre. Pero a medida que lo comprenda, entre encuentros esperados y revelaciones inesperadas, entenderá también que a veces la vida no es ni destino ni casualidad: tal vez su regreso no sea otra cosa que una suerte pequeña.”

Bueno, debo decir que no estaba preparado para un libro así. Una suerte pequeña es una joyita emocional bien capaz de dejar sin aliento al más pintado. Estructurado  partir de una narración circular de la propia Mary Lohan, Cristina Piñeiro va dando vueltas en torno a cierto oscuro secreto, añadiendo briznas de información nueva a cada pasada, que debemos captar, atentos, si queremos poner luz a los incidentes que sacaron a Marilé del pueblo. En muchos casos podemos decir que es un libro en el que no pasa nada (y no nos faltará razón), por lo que muchos lo encontrarán aburrido, o se sentirán incómodos por el extraño estilo narrativo, pero los que entren en su juego de detalles, podrán disfrutar de un estupendo desarrollo (o deconstrucción) de un personaje, sorprendido por la belleza y la precisión con las que las palabras pueden retratar las confusos y complicados pensamientos de una mente torturada.

El único personaje de la obra como tal es la propia Mary Lohan, una mujer dañada, pero no destruida, que trabaja como asesora escolar, evaluando colegios y dando indicación de como mejorar en la enseñanza. La casualidad (o no) querrá que deba volver a su pueblo natal a auditar el colegio donde estudió de pequeña. No voy a entrar en detalles de su personalidad, pues conocerla es justo el motivo de la existencia del libro. A medida que avance la investigación, conoceremos los motivos para tomar las decisiones que tomó, qué ocurrió, además del daño y el precio que pagó por las diferentes suertes pequeñas que hubo de sufrir y que hoy la traen de vuelta con sus pesadillas.

No sólo sufrimos secreto que tortura a nuestra Mary Lohan, sino también al ponernos en su lugar y reflexionar sobre la manera de enfrentarnos a la desesperación, a la necesidad de perdonar, especialmente cuando abruma la incapacidad de perdonarse a sí mismo después de vivir situaciones que no deberían existir. Tal como ocurría en Manchester frente al mar, hay sucesos (no es el mismo) que nos convierten en muertos en vida, donde el único motivo para abrir los ojos es, simplemente, el no haber muerto durante la noche. Tal como dice el propio personaje, ¿qué es la felicidad? ¿Acaso alguien tan dañado puede aspirar a ser feliz? ¿Acaso los demás pueden considerar que lo merece? ¿Puede ella incluso permitírselo? La redención es siempre posible, ¿o no?

 Tiene la gracia de que no sobra ni falta nada de sus reducidas 160 páginas. Esta pequeña joya es capaz de transmitir lo que desea transmitir, dejando una mezcla de gozo y dolor en el alma que no sabes qué hacer ella. Se puede sufrir mucho con Una suerte pequeña, no conviene alejarse mucho del pañuelo y, en ningún caso, no se trata de una novela que recomendaría. Sin embargo, se trata de una preciosidad que no deja indiferente, te enfrenta a tus fantasmas interiores y te obliga a reflexionar sobre tu vida y las consecuencias de tus decisiones. Gracias Cocodras por hacerme sufrir (disfrutar) con esta preciosidad.


Nota: 9
Nota goodreads: 4.15/5

sábado, 1 de septiembre de 2018

Todo sobre mi desmadre


MI hermano es un fan declaradísimo de Jonah Hill y, ahora que volvemos a pasar un poco de tiempo juntos, pues a veces hay que ceder un poco y ver hacer cosas juntos y tal y tal. Si no anda que yo iba a ver esta película.

Jonah Hill interpreta en este caso a un pelota que trabaja dentro de la industria discográfica que, viendo la oportunidad de dar un buen pelotazo, decide ofrecerse voluntario para acompañar a una descocada estrella del rock para forzarle a que dé un concierto que le devuelva a la fama. Sin embargo, no ha tenido en cuenta su propia estupidez ni la falta de cordura del músico, lo que dará lugar a un montón de desventura a cada cual más loca y pasada de página.

Todo sobre mi desmadre es una película más de la factoría Apatow, una de las más fértiles a la hora de generar comedias estúpidas facilonas de digerir. Esta mezcla entre Zoolander y Resacón en Las Vegas (imagino que creada a la sombra del éxito de esta última) es una memez de calibre descomunal, como suele ser característica de la casa, desbordante de mal gusto y bien capaz de matar neuronas a partir de los cinco minutos de visionado.

Sin embargo, como también suele ocurrir en Apatow, se las arregla para meter unos cuantos tiritos bien dados a algún estamento yanqui, bien camufladito entre tanta tontería. En este caso, sirve para retratar con extraña verosimilitud como funciona el star-system musical de EEUU, desde cómo se fabrica un disco, hasta la “nula” influencia de las estrellas en sus propios proyectos, pasando por las pre-generadas escenitas de paripé para gustar a las minorías (impagable). Además, tal como ocurría en Zoolander, hay que destacar la sorpresa que supone el chorrón de cameos de gente conocida del panorama musical: Kate Perry, Christina Aguilera, Puff Daddy… Hasta Lars Ulrich, de Metallica, en uno de los papeles secundarios más divertidos de la película.

La película da dos horas de chistes de caca-culo-pedo-pis llevado al límite, con gilipolleces tan enormes que hay escenas que te tienes que reír sí o sí. Me imagino la reunión para generar el guión, con todos los escritores puestísimos de todo barruntando tontería tras tontería en torno a los desfases con el sexo, el alcohol y las drogas en la música y luego buscar la manera de generar un argumento con ello, sin borrar ninguna de las chorradas que se les ha ocurrido. El gamberrismo destila tan mal gusto que es imposible que puedan haber salido de una mente cuerda. Los guionistas debían ir tanto (o más) puestos que los personajes de la película (muchas drogas últimamente). 


 Para poner un poco de orden en este engendro, se pone en la dirección a Nicholas Stoller, que ya empieza a tener un historial en películas de este estilo (ninguna especialmente brillante, pero el patrón es apreciable). Fracasa completamente al dar ritmo o dar un poco de personalidad en la puesta en escena, pero supongo que generar una película “coherente” con el engendro de guión que le deben haber dado ya tendrá su mérito. En ese sentido, un pequeño recorte en la duración habría venido bien al conjunto, acercándose peligrosamente a las dos horas cuando 90 minutos justitos le habría dado bastante más vidilla.

Sin embargo, si algo salva a la película es la estupenda química entre ambos protagonistas. Jonah Hill se mueve como pez en el agua con su personaje de pardillo ambicioso, complementándose de una manera inesperadamente brutal con un Russell Brand en estado de gracia, que llena la pantalla con su singular caracterización de un yonkarra deprimido riquísimo, con sus locuras, sus bajonazos y su incapacidad para reconocer la realidad que le rodea. Si hay chistes que funcionan y la película vale algo es por el (buen) trabajo de ambos.



Me despido con una pregunta: ¿Cómo se llega de “Get him to the Greek” a “Todo sobre mi desmadre”? ¿Cuál es el chiste del título en inglés?-

Bueno, en conjunto, Todo sobre mi desmadre es una película con poco sentido, menos ritmo que esconde una inesperada sátira a la industria musical y un desenlace que es una auténtica memez. Sin embargo, está protagonizada por dos actores con una química brutal entre ellos y se atreve a soltarte estupideces tan bastas que no te deja indiferente y te sacará alguna carcajada. A fin de cuentas, un producto más de la factoria Apatow, con tus aciertos y defectos característicos. Películas que funcionan para ver con los amiguetes aderezada con un buen exceso cervecil (o similar).


Nota: 3
Nota filmaffinity: 5.1

lunes, 27 de agosto de 2018

La era de la Oscuridad (VV.AA.)


Vaya, ¡qué raro, dos libros seguidos de Wh40k! ¡Vicio, vicio! 

Bueno, no. La verdad es que esta reseña la tenía escrita de algún momento del año pasado pero, por lo que fuera, no la había subido al blog. Ahora que la he encontrado, pues corrijo mi error y la pongo por aquí, que también tiene derecho. Esta es el libro XVI de la Herejía de Horus, para los que sigan la (eterna) colección. 


Título: La era de la oscuridad
Autor: VV.AA
Título original: Age of Darkness

“Después de la traición de Isstvan V, Horus comienza su campaña contra el Emperador, una Guerra a escala galáctica que tiene como objetivo final Terra. Pero el camino que lleva al enfrentamiento entre padre e hijo es muy largo: siete años llenos de secretos y de silencio, de planes y de proyectos. Los años más oscuros de la Herejía de Horus encierran una compleja trama. La era de la oscuridad nos adentra en un nuevo capítulo épico de esta historia, e incluye relatos de algunos de los mejores autores de la Black Library, incluidos Dan Abnett, Graham McNeill, James Swallow y Aaron Dembski-Bowden.”

Dentro del esquema general de la historia, la Herejía de Horus ya es una rebelión abierta que no se puede detener, derivando en una cruenta guerra civil en la que traidores y leales se confunden, el hermano lucha contra el hermano, sin quedar (todavía) muy claro quiénes son los buenos y quienes los malos. Este libro es un compendio de pequeños relatos que aportan flashes de la descomunal campaña. Podríamos considerarlo un “minuto y resultado” de batallas puntuales y escenarios fragmentados de elementos que, por sí solos, no tienen enjundia suficiente como para merecer un libro para ellos solos.

El primero de los relatos es Reglas de Combate, de Graham McNeill. En él encontramos la publicación por parte de Roboute Guilliman, el primarca de los Ultramarines, del Codex Astartes. Para los profanos, hay que aclarar que este libro es famoso dentro del trasfondo por contener el conjunto de reglas “perfectas” creadas por el mejor estratega de la Humanidad, en el que se describen todas las doctrinas de combate para los Marines Espaciales que más les acercarán a la victoria en ese momento y en todos los que están por venir. El relato se halla dividido en un puñado de micro-relatos de combate (sin historia real, toñas aquí y allá), dispersos en el tiempo que siguen las vicisitudes del Capitán Remus Ventanus, el primero en aplicar las doctrinas descritas por el Codex, y de cómo su obediencia va llevando a victoria tras victoria, aunque sus reglas no acaben de entenderse. Para los tradicionalistas Ultramarines (los más rectos entre los rectos), este cambio de paradigma supone un auténtico trauma, hecho que queda bien reflejado en el desconcierto en que todos los marines están sumidos (que además desconocen si en realidad son traidores o leales, al haber escogido el bando del Emperador). Nota: 6

El legado del mentiroso, de James Swallow, propone algo que se ha visto muy poco en la franquicia. ¿Cómo se vive la mayor de las guerras de la Humanidad desde el punto más recóndito del Universo? Las gentes de un pequeño pueblo en un planeta perdido del Imperio se inquietan ante las fragmentarias noticias que reciben. ¿Siguen siendo parte del Imperio? ¿Deben jurar lealtad a Horus? ¿Acaso importan estas dudas? En este pequeño relato, la acción brilla por su ausencia, pues Swallow se centra en las reacciones de la gente llana, presta a formar turbas y perder los estribos cuando las referencias desaparecen y sólo queda espacio para el pánico. Nota: 7

Nick Kyme, uno de los autores que menos me gusta de la franquicia, nos trae Hijos olvidados. En este relato, dos marines espaciales (Un Salamandra y un Ultramarine) incapacitados para la batalla se ven obligados a ir a un planeta fortaleza a parlamentar para conseguir que éste se una al bando del Emperador. Horus, por su parte, ha enviado a sus mejores expertos en dialéctica con la misma intención, pues a ambos bandos les interesa conseguirlo intacto y así aprovechar su inmensa capacidad de forja. Con este planteamiento podemos deducir que, obviamente, los secretos y las traiciones estarán a la orden del día y cualquier cosa es posible. Un relato entretenidillo, aunque de desarrollo anodino. Es el único de los relatos que muestra una historia completa por sí mismo, lo que se agradece al leerlo, aunque no sea el mejor relato (ni por asomo). Nota: 4

El último rememorador (John French) es el más corto y el mejor de los relatos. En él, Rogal Dorn, de los Puños Imperiales y defensor de Terra, asiste al interrogatorio inquisitorial de Solomon Voss, el último rememorador, el último periodista de guerra encargado de contar la verdad que ha regresado después de pasar unos años al lado de Horus. Dice ser leal, dispuesto a avisar al Emperador de los planes del Señor de la Guerra, pero, ¿cómo confiar en alguien venido de las garras del Gran Enemigo? A lo largo de las torturas, Dorn descubre que los ideales del Imperio que ha contribuido a crear penden de un hilo: La verdad ha quedado sepultada ante la conveniencia, Horus está dispuesto a todo para destruir a la Humanidad y lo peor de todo, va quedando cada vez más claro que si Dorn quiere ganar la guerra, quizás debe ser él, el más devoto de los primarcas, el responsable de enterrar el futuro del Imperio, convirtiéndolo en una férrea sombra de lo que fue. Corto, desolador e impactante, especialmente para los que nos gusta trascender con la épica de este universo. Nota: 10

El siguiente relato viene a cargo de Chris Wraight, titulado Renacimiento.  Un bibliotecario de los Mil Hijos vuelve a su hogar tras el ataque de los Lobos Espaciales a Prospero después de años de ausencia, ignorante de lo que ha ocurrido con su gente. Mientras intenta desentrañar quién ha causado tanta destrucción en su bello planeta, es capturado y salvajemente torturado. Lo que se nos narra es principalmente la tortura y el interrogatorio posterior, en la que quedará claro que las cosas no siempre son lo que parecen y que, en estos tiempos convulsos, las lealtades valen menos que nada. La mayor gracia de este relato es la cantidad de detalles que se omiten (se nos explica todo desde el punto de vista del propio bibliotecario), creando huecos en la historia que nos vemos obligados a rellenar con nuestros prejuicios y nuestros conocimientos del Universo, provocando una serie de errores y nuestra sorpresa ante el desarrollo del interrogatorio y la identidad de ambos personajes. Nota : 8

Después, tenemos el relato llamado Pequeño Horus, de Dan Abnett. Horus Aximand (o pequeño Horus) es el último de los generales del traidor que mantiene viva la antigua estructura de la Legión. Es el mejor guerrero, el mejor estratega y un líder incuestionable, pero su mente está cerrada a las sutilidades del poder. No se cuestiona nada. Si su primarca dice que hay que acabar con sus hermanos y traicionar al Emperador, se hace y punto. Sin embargo, poco a poco va comprendiendo que ese modo de pensar debe terminar. O acoge con toda su alma la esencia de la Herejía o tendrá poco futuro en la renombrada Legión Negra. Un punto de vista inusual para mostrarnos, que incluso dentro de la Legión de Horus, no todos tienen las cosas tan claras. Nota: 7

A continuación, uno de los relatos más divertidos: Hierro dentro, de Rob Sanders. Un capitán de los Guerreros de Hierro quedó aislado del resto de sus compañeros hace treinta años y ha dedicado todo ese tiempo a crear el mundo fortaleza más perfecto y poderoso que nadie pudiera concebir. Cuando llegan los ecos de la Herejía, se mantiene firme en la defensa del Emperador, incluso frente a sus hermanos, lo que da lugar a un asedio de proporciones inimaginables. ¿qué ocurre cuando una fuerza imparable se enfrenta a una fortaleza inamovible? El mayor de los espectáculos. Nota: 9


Y, finalmente, Armas Salvajes, de Aaron Demski-Bowden, que pone el foco en las guerras que se producen entre los Ángeles Oscuros y los Amos de la Noche. Aislados en un sector de la galaxia, se ven incapaces de ayudar a ninguno de sus bandos, entablando una batalla sin cuartel donde los agravios se enquistan y las cuentas pendientes se acumulan por doquier. Inesperadamente, Conrad Kruze, el primarca de los Amos, solicita una audiencia con el León, Lion El’johnson. Lo que parecía una rendición se convierte en una tentación en la que el asesino ataca el orgullo del León, recordándole que está siendo un títere de unos y otros. Un pastiche de acción bien molona (no siempre vemos a primarcas atizándose), aunque algo vacía de trascendencia en comparación con los relatos que hemos leído anteriormente. Nota: 6

Relatos cortos, irregulares, algunos mejores que otros (el de Kyme es flojete, flojete), que además tienen la pega de dejarte un regusto amargo, pues todos dejan la sensación de que acabarán mal, con la desazón que dejan las luchas entre hermanos. En conjunto, despiden un aroma de fatalidad muy alejado del heroísmo sin sentido que suelen tener estos libros. Me pregunto por qué alguna de las historias no ha merecido un poco más de desarrollo, algo que seguro dejará a muchos con las ganas. Por otro lado, se debe destacar la facilidad que tienen todos los autores para retratar fielmente el carácter de cada legión en apenas unos retazos de historia, que sí, que son todos similares, pero se pueden apreciar siempre sus peculiaridades y características distintivas.

Aunque no todos tengan el mismo nivel, en conjunto consiguen mostrarte el objetivo de dar luz a un puñado de historias menores, dando nuevos detalles sobre la precaria lealtad de unos y otros, y la resignación de la llegada de una guerra civil que casi nadie quiere, por culpa del orgullo inmenso de los primarcas, seres casi divinos que tienen en sus manos el destino de la galaxia. Me agrada mucho comprobar como los grises aparecen y las intenciones de unos y otros no son tan limpias como parecen, por un lado Roboute Guilliman está tomando el bando de los leales y pone orden en la Galaxia cuando nunca ha sido de los primarcas más poderosos (¿quizás para tomar el poder cuando acabe todo?), lo cual provoca desconfianza en sus hermanos más orgullosos (el León, el Khan), por el otro, la amarga tortura que se autoinflinge Dorn (el más leal de todos) cuando se da cuenta de todo a lo que debe renunciar si quiere tener alguna posibilidad de ganar…

Nota: 7
Nota goodreads: 3.72/5

miércoles, 22 de agosto de 2018

Juan de los muertos


Estos días tontos de verano hace tanto calor que hay días que uno no sabe que ver. Paseas por lo que tienes disponible y, mira, “Juan de los Muertos”, una de zombies. Por un lado, perezote. El género zombie está más que trillado y se hace dificil encontrar alguna propuesta diferente, que aporte un mínimo de frescura a los no-muertos. Recordaba, no obstante, que esta película había sido nominada para concurso en Sitges, por lo que algo decente tendría.


“Juan de los muertos, asesinamos a sus seres queridos”. Con esta premisa parte lo que estaba buscando, una de zombies diferente. Es como ver una película de vampiros ambientada en Irán (que la hay, y muy buena, por cierto). ¿Cuántas veces habéis visto una de zombies ambientada en la cuba comunista? Aunque muy deudora de la Zombies Party (Shaun of the dead), de Wright, esta gamberrada surrealista sabe mantener un toque peculiar que sólo puede darse en la isla caribeña.

El filtro de la sociedad cubana, muy diferente de la típica sociedad yanqui en que se ambientan estas películas, hace que las reacciones de los protagonsitas ante el apocalipsis zombie sean de lo más curioso. En un primer momento, todos se giran a enterarse de la versión de la realidad que da el Gobierno (¿Son Zombies? ¡NO! ¡Son disidentes yanquis!), pero luego, cuando la cosa se sale de madre definitivamente, los protagonistas, como buenos cubanos, hacen de tripas corazón, suspiran con resignación y montan un pequeño negocio trapicheando dólares a cambio de asesinar a los seres queridos transformados. Después de todo, si han sobrevivido a nosecuantos planes quinquenales, a un embargo muy simpático y todos los problemas habidos y por haber, ¿qué van a hacer unos cuantos zombies contra Juan y sus compañeros supervivientes? La reacción de los personajes es realmente descacharrante, con un pragmatismo que da lugar a algunos gags ciertamente brillantes. Muy cachondos y un poco bastardos, a su modo.



No obstante, la película peca de tener un desarrollo predecible, que pasa por todos los tópicos del género. Esto tampoco es que vaya a pillar por sorpresa a nadie, supongo, pues la gracia es pasar por ellos a través del filtro cubano que hace del film un ejercicio diferente y curioso. A ver, la película es una chorrada gigantesca, no hay que buscar lo que no es (po’ favo’).

La simpatía que remata esta cachonda es el desparpajo con que actúan los personajes principales, Alexis Díaz de Villegas o Jorge Molina. La camaradería con el compadre de toda la vida, la extraña relación entre el afeminado y el cachas que no puede ver sangre da lugar a un puñado de zarpazos de humor maravillosos. Caso aparte es el papel de la actriz femenina, una Andrea Duro que apenas hace que servir de mero florero, sin ser capaz de sacar partido de los momentos inspirados que el guión le da.

Como no puede ser de otra manera, en una película de zombies que se precie vamos a tener nuestra dosis de cabezas reventadas, brazos cortados, higadillos colgando y sangre por todos lados. No podría faltar, como no. Sin embargo, en este caso no se hace un especial regodeo ni se busca gratuitamente la casquería desagradable, sino que se usa muchas veces como objeto de mofa, dando lugar a algunos chistes tremendísimos.


Dentro del género se trata de una propuesta descarada, fresca, a la par que pasada de rosca, pero realizada con corrección, lo que la convierte en una experiencia entrañable, entretenida. Es bien capaz de hacerte pasar un rato tan bueno como seguro han tenido los creadores al rodarla. Si los zombies son lo tuyo y estas algo harto de lo mismo… Dale la oportunidad a Juan de los Muertos, te reirás con ganas.

Nota: 7
Nota filmafffinity: 5.7

Como prueba de la inusual calidad de este proyecto, fue premiado con el Goya a la mejor película latinoamericana. UNA DE ZOMBIES CON UN GOYA. CON UN PAR.