domingo, 31 de agosto de 2014

El Viento se levanta

Oh, el gran Miyazaki, a quien le debemos algunas de las obras de animación más bellas de los últimos años (Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro, por nombrar algunas) se nos retira. Como obra de despedida firma esta El viento se levanta.

De la filmografía de Miyazaki hemos aprendido dos cosas básicas: Le gustan los aviones y es el mejor añadiendo toques fantásticos a la realidad. Cómo última obra parece que quería realizar un sentido homenaje a los aviones, su pasión fuera del cine. Para ello escogió la figura más importante de la aviación japonesa Jiro Horikoshi, uno de los mayores responsables del progreso de la ingeniería en el país y diseñador del caza de guerra “Zero”, el utilizado durante la IIGM. Repasamos la vida de Jiro desde que es un niño que sueña con hacer volar aviones hasta que, sacrificando todo por sus objetivos, consigue convertirse en el mejor ingeniero del país y contempla como sus más bellas creaciones se usan para la guerra.

Y vaya si le ha salido una película bonita. Cada uno de sus fotogramas es una auténtica obra de arte, llena de paisajes impresionistas (e impresionantes) y de ciudades bellamente detalladas. Luego puebla estos ambientes con unos personajes animados con mimo, transmitiendo vida en cada movimiento.
Todos sabemos que, desafortunadamente, ésta es la última película de Miyazaki (directamente, el estudio Ghibli ha cerrado), huele a nostalgia, sabe a esperanza y exhala un aroma a despedida que nos acompañará durante todo el metraje. Más allá de interpretaciones pro-belicistas (al contrario), Jiro parece retratarse como un trasunto del propio Miyazaki, un artista que ha dado todo por sus creaciones, por hacerlas bellas y admirables. Si nos paramos a observar sus obsesiones, podremos comprobar que no para de cuestionar si su esfuerzo vale la pena, si la decisión de dejar tantas cosas de lado (su familia, sus amigos) es adecuada, si su legado perdurará, lamentándose que la capacidad del creador para innovar sea tan limitada y no pueda plasmar en la realidad lo que su desbordante imaginación es capaz de concebir.

Es justo en los momentos en que el protagonista deja volar su imaginación donde más se aprecia la maestría de Miyazaki con el realismo mágico. Se nota que se encuentra muy cómodo en él, dándole una viveza ciertamente entrañable.

Es fácil dejarse encandilar por su buen gusto y su bien hacer al mostrarte una plétora de bellas imágenes. Pero en este caso, al querer dar a la obra un toque mucho más realista, Miyazaki se contiene y no nos inunda en fantasías, regalándonos a cambio una historia de amor con el sentido trágico típico de las novelas japonesas. Lamentablemente, la parsimonia y el detalle con el que se nos cuenta la historia viene acompañado con un ritmo lento y un metraje algo inflado en el que hay demasiados saltos en el tiempo, demasiadas lagunas. La trama amorosa no avanza hasta después de la mitad de la película y los alivios cómicos son escasos, llegando más tarde de lo que deberían.  En fin, la mezcla entre un realismo histórico y la fantasía que despliega Miyazaki no acaba de despegar componiendo un relato bellísimo en su factura, pero irregular en su contenido.

Esta melancólica despedida es un último mensaje de Miyazaki a sus fans, donde hace balance y concluye que hay que dejar volar la imaginación y buscar tus sueños. Es un camino duro, dónde debes realizar grandes sacrificios, pero que vale la pena. Este adiós es un relato preciosista alejado de los trabajos que componen su soberbio legado, al alcance de muy pocos. No es su mejor película, lastrada por su irregularidad en la narración y la poca fuerza de sus personajes, pero sigue estando repleta de la fantasía y el preciosismo visual con los que siempre nos ha sabido deleitar. Siendo inferior a sus obras maestras, siempre será una película especial.
Hasta siempre, maestro J

Nota: 5
Nota filmaffinity: 7.3

lunes, 25 de agosto de 2014

Secuestrados

Las películas de bajo (o mínimo) presupuesto tienden a partir de buenas ideas que aprovechan las espartanas condiciones de rodaje para hacer gala de la calidad de sus creadores. No obstante, suele ocurrir que acertadas premisas caen presa de un flojo desarrollo o una incapacidad para ser plasmadas acertadamente. Otras veces, en cambio, lo que se echa en falta para convertir una película de bolsillo en una buena película es justamente su presupuesto. Notar que el resultado se empobrezca por no disponer de más recursos es a veces un fastidio, y es justo lo que acaba ocurriendo en esta propuesta.

En Secuestrados, la rutinaria vida de una familia se ve quebrada cuando su chalet es asaltado por una banda de albaneses para realizar un “secuestro-express”. Los criminales confían en que el terror que somete a la familia sea suficiente para hacer un trabajo fácil y rápido. Aunque claro, las cosas no siempre salen como uno desea…

El incómodo inicio no hace esperar nada bueno. La presentación de la “familia feliz” se realiza torpemente, con diálogos forzados y una sensación de incomodidad general por parte de los actores. Es cutrillo con ganas. Una vez empieza el secuestro, la película sigue siendo cutre, pero consigue ponerte mucho más a tono. Evidente deudora de Funny Games, con influencias quizás excesivas, se recrea en cómo un día tranquilo se transforma en una pesadilla.

El director te arroja con energía la sangre, el sudor y las lágrimas de los protagonistas. Primeros planos combinados con larguísimos planos secuencias y pantallas partidas al estilo 24  son las principales novedades que aporta el director para provocar tu incomodidad y pegarte al asiento. Porque lo hace, aunque el guión abuse de todos los tópicos posibles (desde el secuestrado que se hace el chulito, apariciones inesperadas, incompetencia de los secuestradores, un par de incoherencias extrañas...) y los actores no estén muy por otra labor que gritar y llorar, se empatiza rápido con la pobre familia y el ritmo no te deja descansar una vez empieza la fiesta.

El otro problema al que se enfrenta la película es el dinero, que brilla por su ausencia. Tanto la ambientación como los efectos especiales son modestos (siendo amables), y estoy seguro de que la película se ha rodado directamente en la casa del director, que seguro que ha acabado poniendo el coche y todo. Se nota que no se pueden hacer buenos exteriores, ni hay capacidad para trabajar bien la fotografía ni tener un sonido aprovechable. ¡Ay si hubiera tenido un presupuesto decente!

Teniendo en cuenta los recursos disponibles, la película obtiene un resultado digno (e impactante), la imitación de Funny Games patria tiene su gracia, pero claro los fallos que hay se notan taaanto.

Nota: 4
Nota filmaffinity: 5.1


PD: El final es una pasada, de los que te dejan el culo torcido.

sábado, 23 de agosto de 2014

Assur (Francisco Narla)

Tenía ganas de leer algo de novela histórica y, aprovechando que me habían regalado este mostrenco de más de mil páginas, decidí que ya era el momento de hincarle el diente. ¡Un buen bocado, sin duda!

Título: Assur
Autor: Francisco Narla

“Año del Señor 968. Atraídos por las riquezas de los reinos cristianos de la península Ibérica, una flota de terribles guerreros nórdicos amenaza la floreciente Compostela, baluarte de la Iglesia y la corona. A su paso sólo queda desolación. Y a medida que remontan los ríos con sus rápidos drekar, buscando su presa, tras ellos dejan aldeas devastadas y cenizas humeantes. Como Outeiro, el pequeño pueblo en el que vive Assur, un muchacho al que, después de la trágica muerte de sus padres, no le queda otra opción que refugiarse en la esperanza de reencontrar a sus hermanos, capturados por los terribles invasores.
Gutier de León, infanzón del conde Gonzalo Sánchez, se cruza en el camino del joven y lo acoge bajo su tutela. Así conoce a Jesse ben Benjamin, un bondadoso médico judío, y a Weland, un mercenario normando al servicio de los cristianos. Junto a ellos, Assur aprende todo lo necesario para encarar su destino: adquiere conocimientos de la ciencia de su tiempo y se adentra en el arte de la guerra. Sin embargo, cuando intenta recatar a su hermano en la gran batalla que se libra en el estrecho de Adóbrica contra los invasores norteños, es apresado y arrastrado hasta las heladas tierras de sus enemigos, donde tendrá que hacer uso de toda su voluntad y coraje para conseguir escapar.
Como esclavo fugado, Assur sobrevivirá convertido en ballenero, y la fortuna lo esquivará hasta que, como recompensa a una increíble hazaña, consigue enrolarse a bordo del navío que capitanea el renombrado Leif Eiriksson, hijo del fundado de las colonies de Groenland. Junto a él, Assur viajará hasta Vinland, la desconocida tierra de poniente, y habrá de sobrevivir a los más inesperados peligros. Assur será traicionado, sufrirá los más crudos inviernos, luchará por el amor de una mujer, se enfrentará a enemigos desconocidos, y buscará incansablemente a sus hermanos desaparecidos, pero, por encima de todo, mandentrá viva una única esperanza: el regreso.”

Al más puro estilo de las gigantescas epopeyas de Los pilares de la Tierra, Francisco Narla aprovecha la accidentada vida de Assur para describirnos en profundidad la vida en la Europa del siglo X. Desde que es un niño que pierde a sus padres en una incursión vikinga hasta que es ya un adulto con tres hijos a cuestas, Assur se mete en un viaje imposible dónde toma parte de todos los follones y todos los sucesos importantes de la época (el resumen de la contraportada te destripa todo lo que ocurrirá en el libro).

Si algo se nota en el libro es que Narla se ha documentado bien. No descansa añadiendo detalles sobre la vida cotidiana y las costumbres de tal o cual pueblo en el que éste sucediendo la acción. Tan pronto vemos la vida rural de Galicia como las luchas políticas del Reino de León o nos vamos a Groenlandia y conocemos las costumbres matrimoniales de los vikingos. Pero Narla no sólo se detiene con las costumbres, también realiza descripciones minuciosas de todos los lugares en los que se mueve el protagonista. Se nota que el autor disfruta con ello, las descripciones están llenas de lirismo y realizadas con pasión, contribuyendo a que nos hagamos una idea muy vívida del entorno (y más si lo conoces un poco, hace mucha gracia reconocer los lugares :D). Con tanta profusión de datos, uno podría temer que la acción se resientiera y el libro avanzara lentamente. Por suerte, no es el caso, el ritmo es bueno y es interesante en todo momento. Es verdad que a veces pega unos saltos temporales que descolocan un poco, pero se siguen fácilmente.

Las descomunales 1200 páginas están divididas en tres partes bien diferencias de unas cuatrocientas páginas, que bien hubiera podido significar su partición en tres libros. Una solución más cómoda para llevarlo en el bolsillo, aunque éste acabaría más vacío xD. En el descomunal espacio del que dispone Narla propone una novela histórica que picotea de todos los géneros, romántico, cortesano, acción…  Hay un poco de todo, en la variedad adecuada para no cansar.

Es curioso cómo tanto mimo a la hora de transmitir las costumbres y las descripciones se traduzcan en unos personajes tan planos. Exceptuando el protagonista, que evoluciona con el tiempo, el resto, meros vehículos sobre los que articular la historia, son más monocromáticos.
Assur empieza siendo un niño alegre, pasa por la pena y la desesperación al perder a sus padres en Galicia; el odio y la sed de venganza son su motor en León; en Noruega busca sólo sobrevivir, mientras que en Groenlandia satisface sus ansias de explorador aventurero, empezando por fin a buscar la felicidad. Como Assur va saltando de un lado para otro, los acompañantes apenas aparecen unas pocas páginas, lo que quizás explica por qué están tan poco detallados.
En León es ayudado por Gautier de León, un infante (hombre de armas) muy religioso y astuto, lleno igualmente de nobleza y honor, le tratará como al hijo que nunca tuvo. Será acompañado por Weland el mercenario, un renegado vikingo con las prioridades muy claras (una buena batalla, una buena cerveza y una buena ramera, en ese orden) en la vida y por el judío Jesse ben Benjamin, buen representante del médico judío de la época, ingenuamente bienintencionado, valorando el saber por encima de todo. Con este heterogéneo grupo, Assur forjará su carácter y se convertirá en un “súper-hombre” de la época, con vastos conocimientos en armas, estrategia militar y cuidados médicos, lo que le convertirá en alguien importante allí donde vaya.
En Noruega, Assur será acompañado por su hermano Sebastián, antaño el hermano responsable de la familia, reducido a un pingajo cobarde tras la invasión. Ambos han sido reducidos a la condición de esclavos, pero mientras Assur busca la manera de escapar y volver a ser libre, su hermano no hará otra cosa que quejarse y buscar algún lugar dónde menear la sardina.
En Groenlandia, Assur coincidirá en la tripulación de Leif el Rojo, un explorador ilusionado que no deja de ser un trasunto de Jack Sparrow vikinguizado, con su tripulación de vikingos anónimos sin diferencias de carácter.
Finalmente, en Londres será acompañado por Dvalin, un enano de origen vikingo, que bien podría ser de la Tierra Media. Hosco, gruñón y malhumorado pero leal y fiero cuando se le pide, regenta de manera extraña una panadería de éxito en el barrio

Es una novela que he disfrutado mucho, se nota que está escrita con pasión y mimo. Si no te asustas con su tamaño tendrás una estupenda novela histórica, de las que da gusto sumergirse en ella.

Nota: 8
Nota anobii: 4.5/5

miércoles, 13 de agosto de 2014

Como entrenar a tu dragón 2

En 2010, el deslumbrante resplandor de Toy Story 3 escondió para muchos una pequeña joya llamadaComo entrenar a tu dragón. Parecía salida de ninguna parte, pero venía apadrinada por Dreamworks (que no había hecho gran cosa aprovechable tras su divertida Shrek). Esta película desplegaba una historia simple y fácil de seguir, acompañada de un mundo rico en detalles, buenas voces, una bella animación y algunas de las mejores escenas aéreas (con dragones en vez de aviones) que se han diseñado. Además, funcionaba estupendamente como un stand alone. Ahora que nos viene una secuela, ¿cómo justificar su existencia? Pues madurando.

Han pasado cinco años desde la anterior película, y los vikingos se han adaptado a una vida en armonía con los dragones y casi cada habitante de la aldea tiene el suyo propio. La existencia transcurre felizmente sin sobresaltos, pero Hipo y Desdentao son culos inquietos y se han lanzado a descubrir el mundo que les rodea. De esta manera quiere evitar el destino que su padre y su pareja desean para él: que se convierta en el nuevo jefe de la aldea. Evidentemente, estas expediciones les meterán en líos y una nueva aventura empieza.

La necesidad de buscar nuevos escenarios permite a los animadores ampliar sus recursos y lucirse en unos paisajes de gran belleza, el film contiene de muchas más escenas de acción que su predecesora, realmente espectaculares, especialmente con un logrado 3D puesto al servicio de la historia (y no al revés). Es un gustazo cómo las escenas aprovechan la herramienta del 3D en vez de crear escenas para poder decir “mira, tengo 3D”. Tanto los combates aéreos como las visitas a las cuevas son una pasada en composición y diversión. La fotografía y la recreación del mundo vikingo son impresionantes, con influencias de Aardman, pero sobretodo con un mimo inusual. La imaginería está suficientemente trabajada para que parezca que los personajes vivan realmente en ese mundo, con multitud de detalles, matices en el pelo, manchas en la ropa o lunares… ¡e incluso barbas mal afeitadas!

 
Pero no olvidemos que en esta película, lo importante son las relaciones entre personajes. El desarrollo de los lazos de Hipo con lo que se espera de él, su padre y su novia es lo que motiva toda la acción. Sorprende la naturalidad con la que se mueve la relación con Astrid, muy alejado del típico “tienen que estar juntos porque… tienen que estar juntos” La química que despiden y la forma en que se relacionan nos muestran muy bien cuanto se quieren y lo bien que va su relación, sin necesidad de que estén dandose besos ni diciendo cursiladas ni cosas bonitas el uno al otro. Es algo que me gustó bastante. Es una relación que se ve muy real, lejos de las fantasias perfectas y románticas que se suelen mostrar.. A pesar de su importancia en la película, el motor en la historia es la aparición de un nuevo domadragones (que los últimos trailers ya desvelan quién es), el desarrollo de la trama emocional siempre corre peligro de caer del efectismo fácil, pero se presenta emotivamente, sin irse a lo ñoño o lo cursi (ueeee!!!).  La historia avanza pausadamente, y no se precipita ni avanza a golpes como sería esperable en una película para el público infantil (salvo en los diez últimos minutos, aunque no importa lo más mínimo, pues apenas se percibe y te lo pasas igualmente genial).

Y luego están los dragones. El trabajo con ellos es puro virtuosismo. El realismo con el que se refleja el comportamiento vivaz y entusiasta de una mascota es una pasada. Nadie que haya tenido un perro o un gato  será incapaz de ver sus escenas sin una sonrisa en la boca. Son unos bichos adorables, unos cachondos que causan  las mejores risas de la película. ¡Quiero un dragón de estos por Navidad!


El único aspecto realmente criticable está en los villanos. Da la impresión de que simplemente están porque debe haber un malo. Todos los personajes están trabajados, pero Draco tiene un pasado simplón y no le queda más remedio que ser un malo sin matices ni vuelta de hoja. Pasa un poco como en la primera parte, pero sin la excusa de ser un animal. No es un gran problema y permite que te lo pases en grande igualmente, pero se nota. También hay un par de giros de guión un poco así así, pero la película tampoco invita a ponerse picajoso.

Normalmente las secuelas se hacen por motivos puramente taquilleros, pero éste no es el caso. Mejora a su antecesora en todos los aspectos técnicos y contiene una historia que no sólo justifica la expansión del universo sino que se sostiene por si sola. Una divertida película de aventuras que presenta una candidatura firme al Oscar a mejor película de animación. Todo el que disfrutó con la primera, se lo pasará en grande con ésta. Recomendable para pasar un buen rato, sin duda.

 
Nota: 8
Nota filmaffinity: 7.5

Publicada originalmente en Cinéfagos aquí


PD: el herrero es homosexual, se dice abiertamente y nadie se extraña de ello ni da pie a chistes horteras ni a conflictos de guión. Me encanta el detalle.

jueves, 7 de agosto de 2014

Maléfica

A esta película le tenía muchas ganas. Se me pasó verla en el cine (cosas que pasan) pero no iba a esperar mucho para poder verla.

En sí, es una reinterpretación de La Bella Durmiente, pero explicada desde el punto de vista de Maléfica, en que ella cuenta su versión de los hechos y porqué todo ocurrió de esa manera. Como ella misma dice, igual las cosas no son como te las cuentan…

Lo mejor de la película es Angelina Jolie. Parece haber nacido para este papel, que le viene como anillo al dedo. Desbordando estilo y clase por todos lados, no se me ocurre nadie vivo que luzca tan bien un traje de seda negro y unos cuernos. El personajazo estaba en la película original (por algo Maléfica es quién es), pero encarnarlo no parecía tan fácil. Por suerte, Angelina disfruta, se envuelve con su esencia, y le da un atractivo cautivador. Se nota que se lo pasa en grande siendo la malvada más icónica del Disney clásico.

Lástima que luego ni el resto de actores ni el extraño guión estén a la altura de lo que representa Maléfica. Elle Fanning (que se pasa la mitad de la película emporrada) igual se salva, pero la dejadez de el Principe Stephan o la estupidez de las hadas es para hacérselo mirar, igual que el innecesario príncipe Felipe (que está porque tiene que estar, qué ya me diréis que pinta en la historia). Luego, resulta extraño como convierten a un malvado carismático en una amante despechada más tierna que el día de la Madre. Puedo entender que quieras cambiar un poco la historia para adaptarla “al nuevo punto de vista”, ahí no me quejo, aunque conviertas a las hadas madrinas en unas estúpidas insufribles. Sí que me quejo cuando la cantidad de incoherencias sobrepasa cierto límite. Se notan a la legua tanto las tijeras como el descontrol en el hilvanado. Además del exceso de edulcorante (cuando uno hubiera esperado mala leche), todo es perfectamente olvidable, sin nada arriesgado ni sustancial.

Igualmente, uno puede dejar estar frusilerías, no extrañarse por todo lo que queda “en el aire” o resulta directamente incomprensible y así relajarse y disfrutar con una notable ambientación y un destacable trabajo de CGi para recrear todo el reino de Aurora. Se nota que Disney dispone de medios y vaya si lo aprovechan. La transformación en dragón o el bautiza de Aurora son grandes trabajos de artesano y harán disfrutar, a caballo entre la nostalgia y la fascinación, a todos los admiradores de La bella durmiente original (aunque cambien toda la esencia de la escena, jeje). Es muy interesante cómo la película se pasea con elegancia por el estrecho filo que separa lo mágico-encantador y lo mágico-terrorífico: las apariciones de Maléfica en el mundo de los humanos son espectaculares, aunque luego la película casi la ponga a hacer ganchillo mientras hace de canguro sustituyendo a unas hadas/tías que son simplemente patéticas.

La premisa de la película es sugerente y no se le puede poner ningún pero en el aspecto técnico (efectos especiales, caracterización, vestuario, maquillaje, etc). Tenemos también a una Angelina Jolie que lo hace estupendamente, comiéndose toda la película. Lamentablemente, la historia absurda e incoherente. Sí, es inofensiva y pasa fácil, pero fallida en intenciones.
Si uno consigue apagar la alarma que separa lo que desearía estar viendo y lo que ve, puede encontrarse disfrutando de un cuentecillo infantil algo chorra y muy vistoso. Hay que decir que no me he aburrido con ella, ya que el film es cortito, la Jolie mola mucho y el CG está bien usado, pero, ¿era ésta la revisión de la historia que Maléfica pedía?

Nota: 3
Nota filmaffinity: 6.1

jueves, 31 de julio de 2014

Tokarev

Últimamente parece que las colecciono, pero ¡otra película de venganzas! Eso sí, nada que ver. Ésta es una película que si no fuera porque el protagonista es Nicholas Cage y es famosete que si no se habría ido directamente al mercado en vídeo con toda justicia.


Nicholas Cage es un exmafioso retirado (¡) que ha prosperado como empresario de éxito (¡!), se ha convertido en un personaje respetado por la sociedad (¡!!) y vive feliz con su familia. Una noche, su hija es secuestrada por unos encapuchados, apareciendo muerta poco después. Aunque la policía parece estar haciendo su trabajo, Cage vive consumido por la rabia y decide unir a su antigua banda para hacer justicia por su cuenta. Entrando como un elefante en una cacharrería, arrasará con todo lo que encuentre para castigar a los asesinos de su hija.

A pesar de lo forzado de su planteamiento, lo único salvable de la película es su guión. Sí, visita todos los tópicos del género y goza de una buena cantidad de diálogos puerilmente chulescos, pero se desarrolla sin errores de bulto y consigue cerrar la película con un desenlace lógico, sin incoherencias. Sigue la norma bronsiana con esmero, se revientan bastantes cabezas y contiene la suficiente cantidad de lugares comunes para convertirse en trivialmente previsible. Podría ser mejor  (mucho), pero por lo menos no es catastrófico.


La sensación que deja es que la película discurriría inadvertidamente por los videoclubs y las películas de domingo tarde de Antena3 sino fuera porque su protagonista aumenta su notoriedad. No obstante, habría que preguntarse para que se necesita que Cage (a lo Steven Seagal pero con peor peinado) haga una actuación histriónica candidata y favorita a los Razzies de este año. De la misma manera, el resto del elenco no se queda atrás y queda a gusto con papeles que parecen sacados de una película porno. No sé si es que el director no sabe sacarles nada, o es que ellos se esfuerzan tan poco por la película que deja un resultado muy pasotista. Decir planos es ser generosos con ellos.

Pero es que la dirección no es mejor. Es difícil con qué quedarse. Se agradece que el ritmo con el que se reparten goles sin ton ni son sea movido, pero la combinación de cámara lenta con baile de San Vito y música pseudo-sentimental no queda bien en las escenas de acción. La banda sonora destaca por lo mal escogida que está, los puñetazos pasan a más de un palmo de las caras, las puñaladas se hacen sin rastro de sangre y algunos mensajes se lanzan con una obviedad que asusta (la manera tan sutil de decirnos que el malo es ruso es verdaderamente de traca).  Además, las sosas coreografías de tiros vienen acompañadas por errores de continuidad de bulto, con unas cuantas teleportaciones a lo largo de la escena.


De lo peor que he visto en los últimos meses, con bastante diferencia. Porque las concesiones ''badass'' no cunden como debieran, porque el desarrollo de la historia aburre y no calibra nada bien un impacto emocional que se queda igualmente en chiste, el peinado de Nicholas no se salva de ninguna manera...Si vas al cine, oye, seguro que hay opciones mejores.

Nota: 1
Nota filmaffinity: 4.1

Crítica publicada previamente en Cinéfagos


martes, 29 de julio de 2014

Un ciudadano ejemplar

No, así no. Esa no es manera de acabar las cosas. Es muy típico ver films con buenas ideas, que parten desde una premisa inicial acertada pero que luego son incapaces de generar un guión con el que desarrollarla correctamente. En esta propuesta encontramos exactamente lo contrario. El planteamiento se sumerge en los manidos tópicos efectistas de película de domingo tarde. Sin embargo, en vez de ir hacia soluciones bronsonianas, se elige un desarrollo emocionante y adrenalítico que busca convertirla en un sólido thriller. Y casi lo consiguen.


Pero bueno, vamos a entrar en materia. Clythe es, aparentemente, un hombre normal que es obligado a ser testigo de cómo su familia es asesinada. Durante el posterior juicio, el fiscal está mucho más pendiente de su carrera que del caso y cierra sin dudar un trato que da penas leves a los culpables. Durante diez años, Clythe preparará su venganza, no tanto contra los asesinos de su familia (que también) sino contra el sistema que ha permitido que éstos salieran bien parados.

Es verdad que el inicio nos lleva a una venganza sangrienta estándar (¡últimamente todo lo que veo son venganzas!), pero Gary Gray es un director que gusta de dar algo de valor añadido a sus películas, separándose siempre un poco de los cánones establecidos. Aquí la idea no es vengarse contra los asesinos, sino contra un sistema judicial que permite una “justicia” como la que él ha recibido. Es decir: va contra el juez, el fiscal, el abogado defensor… y contra todos los funcionarios que, con su trabajo, permiten el mantenimiento del sistema.

Para ello se nutre eficazmente de un guión muy elaborado que combina mala leche y un desarrollo lleno de puntazos. Transcurre con algunas inverosimilitudes tremendas, pero si hacemos el esfuerzo de creernos algunas situaciones algo exageradas, funciona notablemente bien como un thriller de intriga.

Se critica la corrupción del sistema judicial, incidiendo más en la necesidad de limpiarlo de aquellos que no hacen bien su trabajo que en la validez de la justicia individual sobre la de la Ley (que al fin y al cabo no dejan de ser las normas acordadas por la sociedad para no ir matándonos por la calle). No obstante, lo pasado de página que va deja claro que sólo sirve como punto de arranque para la acción y no una solución al problema. La idea no es sentar cátedra sino realizar un thriller sólido sin otro objetivo que pegarte al asiento (y vaya si lo hace).

El peso de la película viene sostenido por dos buenos actores como son Jamie Foxx y Gerard Butler que cumplen con suficiencia con unos personajes monolíticos a los que aportan bastante enjundia. Resulta curioso comprobar como en los diez años que se supone que transcurren en la película ninguno (pero ni uno solo) de los personajes cambia lo más mínimo, ni envejecen ni varían el peinado. La dirección es correcta, manteniendo el ritmo con suficiencia y basando el efecto a base de impactos y una tensión bien conseguida.

El problema viene con el final, los últimos cinco minutos. La película se ha mostrado sólida y eficaz durante todo el camino, te han pegado al acierto, se acerca el clímax... ¿para esto? Después de demostrar que hay oficio en el resto de escenas, es sorprendente comprobar que se concluye con tamaña chapuza. Es que el forzadísimo happy ending no tiene sentido ni relación con todo lo que hemos visto, es del todo incoherente y estropea lo que iba siendo una notable película de intriga. Y joé, que Gary Gray sabe hacer las cosas bien, no le pega concluir con un pastiche. La sensación de estafa con la que te quedas es muy grande y lo que parecía ser un final apoteósico se queda en una gran chorrada.

SPOILER: A ver, después de demostrar ser un maldito crack  que tiene todo previsto, ¿a que viene un final tan tonto y facilón? Clythe se acaba suicidando sin saberlo porque no se le ocurre que si le descubren el pastel también moverán la bomba. No hay ni un momento desesperado, ni climax, ni se trata el dilema ético que se ha ido planteando durante toda la película. Simplemente “click, uy, BOOOM”, y ya. No tiene sentido. Ninguno. Un final más acorde habría sido que Foxx vuelve a la celda y le pega dos tiros para acabar por fin con la pesadilla. Lo que se proyecta es una total torpeza. Si al menos al final de la película llega a explotarle a la niña el violoncelo, volando por los aires a Jamie Foxx, familia y medio conservatorio… FIN DEL SPOILER

En fin, es un thriller sólido, una buena película de intriga con un buen par de actores y un guión bien elaborado, que se sale de lo normal. Te da 100 minutos de buen entretenimiento y 5 minutos que son un timo y estropean el resultado. Así no se acaban las cosas, no.

Nota: Inicio de 3, desarrollo de 7, final de 1
Nota filmaffinity: 7.0


La única manera de entender el pegote es que, a punto de estrenarse, al productor no le gustaba el final y exigió que se cambiara. Por tanto, en tres días hay que reunirse, hacer el happy ending que quiere el productor y rodarlo. Y claro, queda como queda (eso si no lo ha escrito directamente el ejecutivo “por motivos comerciales”).