martes, 16 de diciembre de 2014

El velo pintado

El DPM de este mes nos ha sugerido una película bastante reciente que nos lleva a la China de los años 20 para vivir una historia de amor durante las revueltas que ocasionaron la independencia del país.

En una familia británica acomodada de la época las mujeres suelen acabar siendo simples muebles que vender o intercambiar mediante bodas. Esa es la suerte que le toca a Kitty, obligada a casarse con el apuesto científico Walter. Poco después se trasladan a Shanghai para que él pueda seguir allí su carrera científica. Aburrida en la ciudad y descuidada por su esposo, tendrá una aventura. Su resentido marido reaccionará desplazándose con su mujera una región remota de China. Quiere poder estudiar el desarrollo de una plaga de cólera y castigar a su traidora mujer al mismo tiempo.

Adaptada de un libro del mismo nombre desarrolla un drama clásico, de los que llamaríamos “de tacitas”, pero ambientado en un lugar más exótico. En todo momento, sus personajes se comportan de acuerdo con lo que la sociedad espera de ellos y no cómo desearían, como si hubiera un “velo pintado” a través del cual contemplan su vida sin importar realmente lo que sienten y ansían. Walter no reacciona con rabia, pues eso sería impropio. Sólo decide en silencio odiar a su mujer y tratarla como un mueble durante el resto de los años. Kitty por su parte, no odia a un hombre que la maltrata, sino que lo idolatra incondicionalmente, que es como se deben comportar las esposas. Es un efecto buscado y conseguido en el libro original y bien trasladado a la gran pantalla.

La película denota oficio y esfuerzo, al menos en el apartado técnico. La preciosista fotografía de las remotas montañas asiáticas está retratada con mimo, deslumbrando ayudada por una banda sonora muy cuidada y elegante que sin duda son lo mejor de la película. Académicamente la película es impecable, pues presenta un desarrollo coherente y ordenado, cumpliendo al pie de la letra con todas las normas que dictan cómo se debe hacer una película. Sigue el manual sobre cuándo debe hacerse cada giro dramático o desenrollarse el siguiente nudo de la trama. Incluso concluye con un final satisfactorio, que une por un lado la reconciliación y el perdón en su parte más humana y por el otro la moraleja que vemos en esa última gran instantánea de la flor.

Si bien es impecable técnicamente, el director no parece haber querido aportar nada suyo en ella. Da la impresión de ser una película de encargo, académicamente correcta y muy bien rematada, pero sin ningún tipo de alma. Está tan bien narrada, tan bien estructurada, mantiene tal rígido control del ritmo y tal inteligente uso de la cámara que por momentos parece encorsetada en su exactitud.

El guión busca algo difícil, ya que la historia quiere ser una historia de amor clásica alejada de las audiencias actuales, de las llamadas “más grandes que la vida”, cuyo trasfondo idílico se aleja de los ideales de nuestros días. Defiende que “la pareja se hace poco a poco”, obligándote a vivir muchas experiencias con él, buenas y malas, y enamorándote de él poco a poco. En un pueblo en permanente estado de emergencia, el torturado matrimonio se enfrenta a los horrores de la vida y se ven obligados a entenderse, buscando refugio en el otro para sobrellevar los miedos a los que se enfrentan. Él es un investigador devoto de su profesión que intenta una venganza terrible; ella es una frívola que evoluciona por puro aburrimiento...hasta llegar ambos a un gran amor. Algo inverosímil, pero mostrado con una corrección que consigue que, más o menos, nos lo creamos (aunque sea muy predecible durante el 90% de la película).

Se ve ayudado por un impecable trabajo de los tres actores principales (Norton, Watts y Schreiber) que despiden muy buena química y hacen un trabajo más que correcto. Curiosamente, Norton y Watts son los productores. Imagino que leyeron en libro, les gustó y decidieron pasarlo a la gran pantalla. Reunieron un poco de dinero, liaron a sus parejas y se pagaron un mes de vacaciones laborales en China para rodarla.

En resumen, un guión desarrollado siguiendo la trama principal del libro, un par de guiños efectistas para dar un poco de drama y un trabajo técnico impecable. Más allá de ello no hay muchas ganas de lucirse, simplemente encontramos un exotismo elegante, una historia bien llevada, buenas interpretaciones, ausencia de errores de bulto pero claramente falta de emoción y lastrada por la ausencia de momentos de intensidad. Los románticos apegados al drama a la antigua disfrutarán con ella. Eso si no le busquéis un gran ritmo ni giros molones, todo en El Velo pintado es sosegado y correcto.


Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.9

domingo, 14 de diciembre de 2014

Magia a la luz de la luna

Parece que tras torturarnos con uno de los dramas más intensos de su carrera, Woody vuelve  a sus películas-postal facilonas. Ésta vez se traslada al sur de Francia (cerca de mi casa, por cierto) para contarnos su enésima historia de amor. Años 20, ritmo de Jazz por todos lados (que ya sabemos que a Woody le gusta poco), diálogos ácidos y una historia de amor.

Los años no pasan para el viejo Woody, cómo sino explicar ese sentimiento de eterna juventud y cándida frescura que impregnan todas sus películas. Con una frescura encantadora e inofensiva como una partida de ping-pong, Magic in the moonlight se desenvuelve con una gracia tonta propia del humor singular del creador neoyorkino. Después de la malignidad de Jasmine, Woody vuelve a territorio conocido y brinda una comedia romántica etérea y simple.

En una brillante primera escena, contemplamos el poder de la magia que nos hace creer lo imposible guiados por un pomposo Colin Firth (aún más pagado de si mismo que en El discurso del Rey) que, en cuento se baja del escenario muestra una faz arrogante, llena de cinismo y amargura. Aquejado de un humor cáustico, disfruta localizando y ridiculizando a los adeptos del ocultismo y el espiritismo, que caen bajo el poder de la razón y el intelecto.

Cómo no, cuando un compadre mago le viene a exponer el caso de una joven médium que ha embaucado a una rica familia de la idílica Costa Azul, se lanza sin dudar a confundir y desenmascarar a la usurpadora.
Tan pronto como llega, es testigo de presentimientos, visiones, imágenes mentales, revelaciones… que se supone que no puede conocer de ninguna manera. El mago sin ilusiones se queda perplejo al comprobar cómo ello escapa a su raciocinio. ¿Y si todas sus certezas no eran sino la muestra de su estrechez de miras, de su falta de espíritu? ¿Y si existe la magia, sin trucos ni ardides?

El film tiene todo lo que podemos esperar de una de sus obras menores: diálogos mordaces, frescura, neuróticos atribulados y bellezas excéntricas. Como siempre, la química entre los protagonistas es magnífica, con un Colin Firth pagadísimo de si mismo y una Emma Stone radiante y cautivadora. A partir de ahí, la pareja se desplaza por las mejores playas de la costa francesa retratadas con la impecable fotografía con que Woody rueda sus postales (a Barcelona, a Roma, a París…). Todo es cándido en la radiante Riviera francesa, el azul del mar, el verde de la arboleda y los rayos del sol reflejados en el cabello de Emma Stone. Incluso es cándida la historia que se desarrolla, mínima pero encantadora, con un aroma a chuchería facilona que enamora sin alardes. Un pequeño canto a la vida, a mantener esa fe en que los milagros existen y la vida merece ser vivida. El Jazz que tanto gusta a Woody Allen no hace sino acentúar la frescura y la ligerenza de la obra. Continuamente aparecen pequeñas piezas que separan las diferentes escenas y refrescan un metraje de por sí inofensivo. Simplemente, son cien minutos sin exigencias de tramas profundas ni reflexiones sesudas, sólo un poco de magia, buenas intenciones, bellos paisajes y un ritmo vivo.


Ha sido injustamente vilipendiada de manera atroz por la crítica estadounidense, que esperaba un nuevo drama glamouroso y que se ha sentido decepcionada con este entretenimiento ligero. Se nota que es una película que ha rodado con el automático puesto, menor y simple, sin apenas complicaciones, pero sigue siendo fresca y agradable de ver, con dos grandes actores protagonistas y una chispita que te saca la sonrisa tonta. Y es que no debemos olvidar que el automático de Allen es mejor que el ochenta por ciento de las películas que hay en pantalla.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.2

sábado, 6 de diciembre de 2014

Sed de Mal

Sólo conocía esta película por su poderoso inicio, realizado en un impecable plano secuencia de los que hacen época. Nunca encontraba el momento de acabar con el resto de la película, pero parece que al fin llegó su hora.

Una tremenda explosión acaba con la vida de un potentado justo al cruzar la frontera EEUU-México. Un agente de narcóticos mexicano es testigo de los hechos por lo que colaborará con el jefe de la policía local estadounidense, famoso por sus métodos expeditivos y su capacidad para encontrar a los culpables con rapidez. Los dos grandes egos chocarán rápidamente, poniendo en peligro toda la investigación.

Viendo esta película podemos entender por qué Welles (el director, entre otras cosas) es un maldito genio. No sólo por el brutal inicio, sino por sus inconfundibles movimientos de cámara y planos que nadie más realizaría hasta veinte años más tarde (como poco). En un bonito ejercicio de arrogancia, quiere demostrar lo bueno que es y te muestra todo el catálogo de planos posibles e imaginables para la película, unos en movimiento, otros anclados incluso a los vehículos, tanto delante como detrás, picados, contrapicados, etc. El talentoso uso de las luces crea una sensación de ominosa fatalidad que casa admirablemente bien con el ambiente de podredumbre y corrupción que  reina en la película. Una puesta en escena al alcance de muy pocos.

Ya desde el primer momento que aparece un Quinlan seboso y xenófobo, nos sorprendemos al ver a un Welles (sí, es él) tan decrépito, tan orgulloso como repulsivo. En un segundo tenemos al personaje caracterizado, un hombre que ha visto tal cantidad de depravación que no ha podido evitar caer en ella. Tan centrado está en acabar con los enemigos de la ley que ha olvidado que él también tiene una ley que cumplir, trasladado a la gran pantalla con una naturalidad que asusta. Llega a parecer que no es un actor actuando, sino simplemente, él.
Enfrente, un Charlton Heston que nadie se cree que es mexicano y que apenas chapurrea (y con un acento que duele) tres frases en castellano, pero que, a la hora de poner los egos encima de la mesa, luce como pocos. Peor suerte corren los personajes femeninos, reducidos a meras excusas argumentales.

Y en el guión encontramos un perfecto retrato del ansia de venganza, de la necesidad de destruir los fantasmas del pasado, del momento en que uno falló y se odia tanto a si mismo que se autodestruye buscando terminar con cualquiera que sea tachado como malhechor.  Un “excelente detective y pésimo policía”, “un hombre excepcional… qué importa lo que diga la gente”. Frente a él, el epítome de la integridad, un hombre valiente y honesto capaz de enfrentarse a la ley corrupta y salir triunfante del envite, incluso cuando su mujer está en peligro mortal.

Y es que es eso la película. Una atroz lucha de egos y las ganas que tienen ambos de hundir el pie en el cuello del otro. Luego, la historia que realmente investigan… no es que tenga mucho interés ni ningún misterio, por no decir que aboga hacia un par de escenas con diálogos y planteamientos entre lo grotesco y lo lamentable.
Si, la técnica es impecable (magnífica!), el barroquismo que encontramos en cada escena, un gratuito más difícil todavía en los encuadres, sus dos actores principales lo bordan y hay escenas que quitan el hipo (el inicio, el asesinato en el hotel o la persecución), pero también una trama que no va a ningún lado, personajes secundarios sin coherencia  (ese trabajador del motel…)  y un ritmo cansino que no ayuda a disfrutar de la película en su totalidad.

Ahí se hace extraño, tal despliegue de calidad en la dirección y tal torpeza en el guión. Entiendo que lo que importa es el duelo de egos, pero fastidia y sorprende que olvide tanto el resto de apartados. Aun así, es un ejercicio brillantísimo de cine negro y una película que proporciona unos momentazos impagables. Eso sí, a ver en VOS, que el juego castellano/inglés es interesante.

Nota: 7
Nota filmaffinity: 8.3

jueves, 4 de diciembre de 2014

El Héroe de las Eras

Woooooo, las ganas que tenía de leer este libro! La trilogía de los Nacidos de la Brumaha sido una de mis mayores sorpresas literarias del último año y tenía pero que muchas ganas de acabar con ella. Hacía tiempo (desde la segunda parte) que no cogía un libro con tanta expectación como con éste.

Título: El héroe de las eras
Autor: Brandon Sanderson
Título original: Hero of Agers

“Durante los últimos mil años han caído las cenizas y no hay nada que florezca. Durante mil años los skaa han sido esclavizados y han vivido en un miedo inevitable. Durante mil años, el Lord Legislador ha reinado con un poder absoluto gracas al terror y a la omnipresente magia de la alomancia. Kelsier, el Superviviente, el único que logró huir d elos Pozos de Hathsin, encuentra a Vin, una pobre chica skaa con demasiada suerte. Los dos se unen a la rebelión que los skaa intentan desde hace mil años y que por fin consigue acabar con el Lord Legistlador. Pero matarle ha sido la parte sencilla. El verdadero desafío será sobrevivir a las consecuencias de su caída. En El Héroe de las Eras se comprende el porqué de la nievla y las cenizas, la justificación de las tenebrosas acciones del Lord Legislador y la naturaleza del Pozo de la Ascensión. Todo resulta atado  -y bien atado- cuando Vin y el Rey Elend buscan los últimos escondites de recursos del Lord Legislador y descubren el peligro que acecha a la humanidad. Pero, ¿conseguirán detenerlo a tiempo?”

Ha pasado un año desde El pozo de la Ascensión, un año desde que Vin liberó al poder que yacía en el Pozo, un año del que no sabemos nada. Vin y Elend, ya claramente establecidos como reyes, corren desesperados en busca de algo. ¿De qué? Las luchas pasadas por conquistar Luthadel empequeñecen ante los problemas que afrontan. El mundo parece desmoronarse ante sus ojos, las brumas ocupan todo el cielo y las cenizas invaden la Tierra. Las disputas por conseguir los últimos recursos se recrudecen y los últimos Inquisidores no dejan de causar estragos. ¿De qué sirve la alomancia cuando el mundo se derrumba? El poder que otorga da a sus portadores una superioridad abrumadora ante los humanos, pero palidece ante el poder de los Dioses.

Después de una novela de intrigas políticas y otra de ladrones, Sanderson plantea ahora un planteamiento de ciencia-ficción, pero aplicado a un mundo de fantasía, con todo lo que ello implica. Los resortes y los mecanismos que sigue el libro son los que estamos acostumbrados a ver en las novelas de éste género, pero adaptados al mundo post-apocalíptico de la Dominación Central. Ahora, durante las últimas 900 páginas, nos brinda una lucha por la supervivencia de las que no te permiten dejar de leer.

Todas las migajas que Sanderson sembró en El Pozo de la ascensión generaron un buen puñado de intrigas. Preguntas en el aire que nos dejaron llenos de dudas y que, sin duda, ansiamos con ver respondidas. Mientras desplaza a sus personajes por todo el mundo, se permite jugar con los mitos, la historia y la religión, indagando en la niebla donde se entremezclan. Cada personaje afronta de manera diferente unos momentos de desesperación, dónde el único consuelo se haya en la fe, fe en unos dioses o en otros, vivos o muertos, en la razón, en tus compañeros,  o en un líder que trascendió tras morir y ocupa su lugar en el Olimpo.

Aunque parezca mentira, todo parecía previsto. Kelsier escogió bien a los miembros de su banda y ahora, convertidos en héroes, son los encargados de dar a la Humanidad una última chispa de esperanza. Las tramas se fragmentan y convergen, al Norte la religión del Superviviente ha derivado en un fanatismo que convierte la vida allá en terror y sospecha. Fantasma, Sazed y Brisa partirán para controlarlo. Al Sur se haya la ciudad de Yomen, el último de los Obligadores del Lord Legislador, donde encontramos el último de los depósitos secretos que éste dejó. La diplomacia y la guerra se harán necesarias para que Vin y Elend consigan el éxito. Mientras tanto, los Kandra afrontan el regreso de TenSoon, el traidor y el señor de los Inquisidores tiene plantes por su cuenta. Todas las historias se entrelazan con maestría y no te dejan un momento de descanso. Sanderson no se olvida de ninguno de los personajes que con tanto cariño ha pulido y les otorga un papel en todos los sucesos que están por ocurrir.


Todas las tribulaciones y las dudas por las que Vin pasó en El Pozo han desaparecido. Ahora Vin sabe quién es y cuál es su lugar en el mundo. Es la Emperatriz de la Humanidad, la elegida para la salvación y no piensa fracasar en su papel. Terca y despiadada, se enfrenta al mayor enemigo que nadie pudiera concebir: Ruina, el dios de la Destrucción, que mueve los hilos de los hombres para asegurarse que la vida queda totalmente aniquilada.

El Emperador Elend sigue siendo el joven idealista que sueña con llevar la prosperidad a su pueblo, pero debe afrontar que será el líder que dirija los últimos días de los hombres. Convertido en soldado, filósofo, diplomático, rey y amante, intenta ser una buena persona en un mundo que no permite las medias tintas. Además, debe acostumbrarse a su nueva condición de Nacido de la Bruma, con todo lo que ello supone. Confía en Vin y en el plan que Conservación, el dios de la estabilidad tiene planeado para la victoria.

Y el resto de la banda no descansa. Fantasma se siente desplazado al verse convertido en un simple espía y ansia por actuar y ser un héroe como Kelsier. Indudablemente, hay que tener cuidado con lo que se desea, que puede hacerse realidad. Es el personaje que más cambia, pasando de ser un fantasma que intenta pasar desapercibido por todos los medios a un fantasma brillante y carismático. Yomen es último de los profetas del Lord Legislador, un hombre religioso, pero pragmático, que cree firmemente en la sabiduría de su Dios, que proveerá para su pueblo y su supervivencia. Es un contrapunto muy interesante para el idealista Elend, como otra versión de sí mismo, pero marcada por la religión y la fe. Sazed languidece desconsolado las pérdidas de la batalla por Luthadel, ha perdido todo interés por sobrevivir, por luchar y ver un nuevo amanecer, refugiándose en sus estudios y dejándose llevar por sus compañeros. Marsh se ha convertido mayor enemigo de la humanidad, pero en realidad su mente permanece atrapada en su cuerpo, luchando por librarse del control al que le somete Ruina.

TenSoon , por su parte, ha regresado a la tierra de los Kandra convertido en un traidor. Un traidor poseedor de una terrible verdad que subyace bajo el contrato que los Kandra hicieron con el Lord Legislador. Un secreto plan que conoceremos y nos permitirá conocer que, aunque torpe, desconfiado e incompetente, el Lord Legislador sólo buscaba la supervivencia de la humanidad, sin importar el precio a pagar.


Además de haber inventado la Alomancia y la Ferruquimia, Sanderson inventa ahora los poderes de la Hemalurgia, controlada por Ruina y contrapuesta a las anteriores. Una vuelta de tuerca innecesaria con la que genera una serie de problemas complejos con ganas pero que resuelve a la perfección. Sigue siendo un maestro a la hora de subir las apuestas con estilo, y genera unas tramas espectaculares y una cantidad de momentazos de los que dejan huella. Lo único que se le puede echar en cara es el cambio que se produce con los alománticos: antes eran seres casi místicos y ahora brotan por todos lados, perdiendo gracia. Eso sí, sigue molando mucho.

El crescendo por el que nos ha llevado Sanderson es simplemente fantástico. Acabando además con un desenlace magníficamente trazado que deja todo perfectamente explicado y rematado. Todas las migajas que han aparecido se juntan  para dejarnos un final de los que te dejan reflexionando sobre todo lo que has leído y lo que el autor te ha contado (y lo que no).

Nacidos de la Bruma se convierte en la mejor saga que he descubierto en los últimos años. Aunque me repita, es un libro, una saga espectacular, con todas las letras, en negrita y subrayado. Una lectura en la que he terminado abrazando el libro con un suspiro, agradecido por los buenos momentos que he pasado con él. Satisfecho y feliz por haberlo leído y orgulloso de recomendarlo encarecidamente a todo el que quiera disfrutar de una grandísima lectura.  Echaré de menos a esta troupe tan maravillosa. Vin, Kelsier, Sazed… No es un adiós, es un hasta luego. Seguro que volveré a perderme entre vuestras páginas.

Gracias señor Sanderson.

Nota: 10
Nota anobii: 5/5 (Nunca había visto un libro votado unánimemente con 5*, se lo merece)

sábado, 29 de noviembre de 2014

The game

Recuerdo cuando fui a ver esta película al cine. Salí tonto, sin saber realmente qué había visto, pero vaya si me había molado. Me dieron ganas de volver a verla y así comprobar si “el juego” es igual de válido una vez conoces todos sus secretos.

Michael Douglas en modo repelente da vida a Nicholas Van Orton, un hombre de ostentoso nombre y vida de ricachón aburrido. Su vida trascurre bajo un férreo control de todo lo que sucede a su alrededor. Parece más que dispuesto a celebrar una vez más su cumpleaños en soledad, pero su díscolo hermano aparece para obsequiarle con un regalo como ningún otro.  Le entrega una partida en el centro de recreo CRS, capaces de añadir lo que falta a tu vida. Aparentemente no es más que un club de ocio algo más sofisticado, pero una vez participe en las actividades del mismo verá que el juego que plantean va mucho más allá de lo que esperaba y no podrá evitar que su vida escape a cualquier control que intenta mantener.

Fincher nos obliga a acompañar a Michael Douglas a través de una odisea, de un extraño juego. Una vez lanzados los dados somos arrastrados a través de un thriller muy bien trazado que te pega al asiento, pone en juego la salud física y mental de un desquiciado Douglas y te obliga a hacer mil cábalas para entender qué está ocurriendo y por qué. Puede ser sólo la tercera película de Fincher pero ya se nota que domina perfectamente todos los resortes del thriller y la intriga. A modo de pequeñas migajas, el guión contiene pequeños detalles y pistas que el espectador atento necesita para hacer mil elucubraciones.

Lo que no nos dice es que quién realmente está “jugando” no es el repelente millonario, sino el espectador. Fincher no sólo te impide quitar ojo a la pantalla si no que obliga a tu mente a ir a mil por hora mientras desentrañas el ovillo que se te ha preparado. Eres tú, pobre espectador, la víctima del juego. Como muchas de sus películas, al acabar se hace necesario repasar lo que hemos visto y confrontarlo con nuestra experiencia sobre el resto de obras que guardamos en nuestra memoria. Todos los engaños, recovecos y trampas que esconde el guión tienen un motivo para estar allí: confundir nuestra mente y jugar con todos los vacíos de información que llenamos inconscientemente. Podemos llegar a sentirnos estafados, alucinados o enfadados, quizás maravillados e incluso todo a la vez. Que jueguen con nosotros da lugar a resultados inesperados, y eso es algo que Fincher hace muy bien.



Esta montaña rusa tiene una acción precipitada y desesperada, llena de momentos desquiciantes y giros de guión tan forzados que se hace increíble que no se rompa la baraja. Técnicamente es impecable y está excepcionalmente bien narrada, incluso siendo una película “divertimento” dentro de su filmografía. Si la vemos, podremos llamarle tramposo y acordarnos de toda su familia, pero hemos de rendirnos a la evidencia: nos ha llevado por donde hemos permitido que nos lleve y nos ha puesto a tope durante dos horas. Hace unos años disfruté como un enano, ahora sigue siendo viciante pero reconozco al saber todo lo que va a ocurrir pierde algo de gracia. Tal como los exjugadores de CRS que se encuentra Michael Douglas, desearía volver a enfrentarme virgen a este juego sin tener ni idea de qué voy a experimentar ni de qué me voy a encontrar. Volver a descubrir ésta perversa San Francisco en que nada (o todo) es lo que parece. Ahí si funciona de verdad. Es una película puede no tener la fuerza ni la trascendencia que desbordan Seven (David Fincher, 1995) o Zodiac (David Fincher, 2007) pero es de las más tramposas y entretenidas que recuerdo.

Nota: 7
Nota filmaffinity: 7.3

Publicada originalmente en cinéfagos aquí

lunes, 24 de noviembre de 2014

Tengo algo que deciros

No todas tienen que ser películas sesudas y de gran trascendencia. De vez en cuando apetece ponerse con propuestas más ligeras que permitan relajarse un poco y, simplemente, pasar un ratito agradable.

Tomasso va de visita al pueblo a ver a su familia y a hacer algo muy importante: salir del armario. Sin embargo, en la noche más importante su hermano mayor se adelanta y es él el que declara su homosexualidad. Ante los altercados provocados en la familia por la noticia, Tomasso decide esperar unos días a que se calmen las cosas antes de salir a su vez del armario, claro que las cosas no tomarán realmente el rumbo que esperaba.

Con un disfraz de comedia romántica al uso se esconde un curioso retrato de la retrógrada sociedad burguesa rural italiana. Es una cinta marcadamente costumbrista que trata las dificultades que puede entrañar salir del armario en una sociedad donde el qué dirán es absurdamente importante y no importa ser alcohólico, infiel, envidioso o criticón, pero ser homosexual te convierte en un degenerado de la peor especie.  

Los problemas para ser uno mismo, la presión para cumplir “el deber familiar” y el qué dirán se entremezclan con una inusual normalización de la homosexualidad, incidiendo principalmente en ridiculizar y mostrar lo estúpidos que son los comportamientos homofóbicos.  El excéntrico y variado crisol de personaje la aleja de las comedias románticas habituales, mostrando su marcado carácter italiano.

A pesar de unos cuantos gags que se acercan demasiado a la vergüenza ajena, encontramos una película con un agradable desarrollo, un par de chistes bien encontrados y una buena defensa de que obtener la confianza para aceptarse a uno mismo y expulsar las verdades ante los seres queridos es mejor que vivir en escondido y engañando a tu conciencia (aunque se nos recuerda con una obviedad a veces excesiva). Todo ello mediante un pequeño recorrido a través de los mejores paisajes del sur de Italia (preciosamente retratados) siguiendo a una familia agradable y cargante a partes iguales.

Es una película irregular, tanto en su carga dramática como en sus momentos cómicos, que nos transporta a lo largo de aquellas comedias italianas corales. Su estructura narrativa típicamente italiana va más allá de la típica película “gay”, mezclando la calma campestre, el bucolismo de los pequeños pueblos rurales con las tensiones de la “familia” y la honestidad del hombre homosexual consigo mismo.

Nota: 3
Nota filmaffinity: 6.3

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Sin City 2: Una dama por la que matar

 Bienvenidos a la crítica de pre-estreno de Sin City 2. Aunque no estoy muy seguro de llamarla “pre-estreno” ya que parece que va a ir directo al DVD sin pasar por los cines ni por la casilla de salida. A primera vista puede parecer extraño que la secuela de una película que mola un puñao (y parte del otro) vaya directamente al mercado doméstico pero después de protagonizar una de las mayores estampadas del año (y de los últimos tiempos) en EEUU podemos tener una ligera idea de que la película no ha salido muy bien.


Y es que el bajón es de los gordos. Es imposible no compararla con su predecesora y ver que sale perdiendo en todos los aspectos. En la primera no había una historia protagonista, ya que quién estaba al frente de todos era la propia ciudad, que palpitaba como un ser vivo, escupiendo miseria, lucha y muerte. Con esto se conseguía que todas las historias tuviesen el mismo protagonismo y gozasen con sus minutos para contar epopeyas y tragedias, todas impactantes y con ingeniosos diálogos que dejaban huella. Y ahora… Sí, tenemos tres historias más, pero con un claro protagonismo de “A dame to kill for” que provoca que las otras pasen a ser secundarias y poco importantes.

 La película no deja de ser más de lo mismo (lo que no tiene porque tener nada de malo) con el abuso de CGI, la ciudad envuelta en violencia, corrupción, sexo y las viñetas en movimiento que ya vimos hace nueve años. Lo que nos ofrece Robert Rodriguez son cuatro nuevas historias del cómic plasmadas en la pantalla que, sin estar del todo mal dejan la sensación de que las tres mejores que parió Frank Miller ya se usaron en la primera parte. Tres episodios que desbordaban pasión, tanto al crearse como al pasarse a la gran pantalla. Se notaba que había ganas de hacer las cosas bien y se puso mucho mimo. En esta entrega, en cambio, parece que el director se ha limitado a cumplir cogiendo el comic como story-board y tirando para adelante sin mirar, sin preocuparse por conseguir un ritmo narrativo interesante, corregir las incoherencias temporales o molestarse en disimular que los actores que repiten son ya casi diez años más viejos.

Ver a Marv, ese gladiador desbocado, convertido en una especie de Supermán borracho y bonachón es incluso decepcionante, de la misma manera que Josh Brolin no hace olvidar al Clive Owen de “The big fat kill” (siendo el mismo personaje) e incluso Miho (también con cambio de actriz) pierde grandes dosis de carisma. Es todo un bajón. Por suerte, los nuevos personajes dan un poco de aire fresco y cumplen mucho mejor. El tahúr arrogante interpretado por Joseph Gordon-Lewitt goza de tener la historia más “diferente” del pack y se permite hacer un papel con empaque. Por su parte, Eva Green es el mayor aporte a la película. Es quizás la única que le pone ganas de verdad y nos brinda a una femme fatale cruelmente seductora, desbordando sensualidad por los ojos y pervirtiendo a todo hombre que pasa cerca. Se entiende por qué su historia es la que ocupa más espacio de metraje y la más interesante, aunque peque de ser algo previsible.


Pero es que no hay más. Sin City 2 es exactamente lo mismo que ya habíamos visto. Una preciosista ambientación adornada con el exceso de sangre, sexo y decadencia que ya conocemos, historias de venganza y muerte y… ya. Sin duda es suficiente para satisfacer a los fans que busquen ver su cómic en movimiento pero ya no aporta nada al resto de los espectadores. Su guion es mucho más flojo que su predecesora e incluso los perdedores parecen serlo porque son tontos, perdiendo esa sensación de trágica inevitabilidad que la caótica ciudad provocaba. Muy bonita de ver, pero poco más.

Nota: 3
Nota filmaffinity: 5.2

“Si, contando con las mimbres que tienes, lo más interesante de la película acaban siendo las tetas de Eva Green y el culo de Jessica Alba… Algo malo has hecho Robert”