lunes, 18 de febrero de 2019

Gorrión Rojo


Después de cogerle gusto a las grandes producciones con las dos partes de SInsajo, Frances Lawrence necesitaba un nuevo proyecto que dirigir. Después de todo, se sigue teniendo que comer. Como durante el rodaje del desenlace de los Juegos del Hambre había hecho buenas migas con Jennifer Lawrence (no hay parentesco entre ellos), fue fácil convencerla para realizar la adaptación de este particular thriller de los que ya no se hacen.

Los Gorriones rojos son los espías adiestrados por los servicios secretos rusos para seducir y enamorar con desesperación a objetivos estratégicos de occidente, con el objetivo de sonsacar sus secretos diplomáticos y empresariales. Jennifer Lawrence interpreta a una exbailarina del Bolshoi que se ve obligada, muy a su pesar, a convertirse en un Gorrión. Obviamente, ella no está dispuesta a seguir mucho el juego a los soviéticos, pero menos ganas tiene aún de convertirse en un títere de los yanquis, por lo que el juego de espías está servido.

Ésta es una película de las que ya no se ven, de un género casi desaparecido. De un tiempo a esta parte, se hace raro encontrar una película de presupuesto holgado que no sea una superproducción con chorropotocientos millones que gastar en CGi o efectos especiales. O es una película “barata” de actores, o tienes destrucción y explosiones apocalípticas por todos lados. Por su parte, Gorrión rojo es una película de espías a la antigua usanza, de los que veíamos en las novelas de Le Carré, volviendo a la Guerra Fría que tantas buenas historias nos ha dado. El misterio y la tensión son los motores que mueven la película, que se acumulan hasta estallar en las pocas y brutales escenas de acción que habitan la película. Éstas denotan una mala leche bastante considerable, pues hay que estar muy enfermo para enseñar según qué cosas que se muestran en pantalla.

Consciente de que se trata de una película para su total lucimiento, Jennifer Lawrence cumple con lo que le toca y realiza un trabajo con enjundia. Ya nos ha demostrado que puede interpretar a una mujer con mala leche a la que más vale no soliviantar, realizando aquí también un trabajo muy físico con notable resultado. Se hace raro encontrar mujeres repartiendo yoyas tan bien en el cine de Hollywood y Lawrence se queda bien a gusto. Además, encontramos escenas bien reivindicativas, como ese desnudo tan antiérotico, un mensaje muy claro después de la filtración de sus fotos. A mí me parece muy bien pensado.


Realmente, se nota que ella cree en el proyecto. Lástima que el resto de secundarios no parece tomarse la película tan en serio, que apenas llega a cumplir.

Por su parte, Frances Lawrence ya había demostrado que sabe poner la cámara bien en su sitio, dotando a la película de una buena fotografía y una puesta en escena muy cuidada (que era lo único destacable de Sinsajo). Vuelve a fallar a la hora de dar ritmo a la película, que se va arrastrando a medida que se desarrolla un guión muy tramposete, pero con empaque. Ahí reside lo más destacable, pues Gorrión Rojo se sabe diferente y se regodea de ello. No encontraremos en él el entretenimiento palomitero típico, presentando además la guerra fría desde el punto de vista soviético, dejando claro que ambos bandos jugaban sucio con ganas (pero en EEUU se vive mejor, claro).

La trama se mete a fondo en el juego de espías, con topos de topos y contraespías por todas partes. EL guion se pasa de engañoso y sorprende con algunas salidas que no venían ni avisadas y otras auténticas fumadas que pueden mosquear un poco. Algún quiebro y 10-15 minutos de menos le habrían sentado bastante bien para ganar ritmo. No obstante, sabe crear un malsano ambiente de confusión que te pega al asiento cosa mala.


Otro detalle curioso que he encontrado es la abundancia de féminas en los papeles intercambiables. Estos secundarios anónimos (secuaces y tal que mueren a los tres segundos de aparecer en pantalla) interpretados por hombres de cara anodina son interpretados casi la mitad de las veces por mujeres (teniendo el mismo futuro, claro). Es como debería ser, supongo, pero que casi nunca es.

En conclusión, Gorrión Rojo es una película de espías inofensiva y entretenida, con buenas ideas y un punto intrigante inhabitual en el género. No obstante, se percibe como un vehículo de lucimiento para gloria de Jennifer Lawrence, pasándose de minutos (140!) y de trampas en el guión (alguna fumada es un poco…). Se agradece el regusto añejo que despide, aunque imagino que se hará muy lenta para los cánones actuales.

Nota: 5
Nota filmaffinity: 6.4
El único interés de la sub-trama romántica es despelotar un poco a Joel Edgerton para que enseñe pectorales, ¿no?.

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