sábado, 11 de febrero de 2012

El nombre del viento (Patrick Rothfuss)

Título: El nombre del viento
Autor: Patrick Rothfuss
Título original: The name of the wind


"He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos. Me llamo Kvothe. Quizá hayas oído hablar de mí."

Quizás asustado por los pobres resultados de la última saga de fantasía best-seller que había leído (Erangon y continuaciones). Cogí este libro con ciertos reparos, a pesar de que me habían dado buenas referencias.

La historia empieza en un pueblo en ningún lugar. Nos enteramos de que el posadero fue antaño un gran héroe que decidió esconderse del mundo y que, ahora, decide contar su historia. ¿Cómo consiguió ser el héroe que fue? ¿Por qué decidió huir de todo y esconderse? Intrigados por sus misterios, empezamos a leer el libro…

Sin embargo, en vez de empezar una narración épica, nos encontramos con una crónica de la infancia de Kvothe. No responde ninguna de las dudas planteadas en el inicio del libro y simplemente nos cuenta su vida desde que es niño, criándose con su familia de feriantes hasta que entra en la universidad y supera los primeros cursos. La historia en sí es de lo más insulsa y no parece tener nada que llame la atención -las vicisitudes de un niño prodigio metomentodo-, sin embargo, el desarrollo de la misma es más que correcto. El ritmo de la narración es bestial, increíblemente fluído. No puedes parar de leer a no ser que tengas una voluntad férrea o que te quedes dormido después de una sesión maratoniana de lectura. Nada que no hayas podido leer en muchas otras novelas, pero Rothfuss ha sabido darle un toque tan personal que parece totalmente original.

En ningún momento te cuenta grandes historias ni mantiene una estructura compleja. Se podría describir más bien por una sucesión de pequeñas anécdotas que no ocupan más de tres o cuatro páginas, agrupadas por criterio cronológico. Esta manera de agrupar la historia a base de anécdotas invita a seguir leyendo unas poquitas páginas más a cada vez y, aunque la historia no avance apenas, le da un aire de frescura muy efectivo. Además, la manera que tiene Kvothe de contarte la historia pica a esas ganas de todo ser humano de saber los pensamientos más íntimos de alguien (que de hecho te los está contando), por lo que vicia aún un poco más.

Además, encontramos muchos detalles muy bien cuidados, Rothfuss crea un universo muy complejo y coherente, en el que las acciones tienen su porqué y sus consecuencias lógicas. Por si fuera poco, el autor se entretiene en multitud de detallitos (cogió esto o lo otro…) con mucha gracia ya que luego esas cosas tienen utilidad en un futuro (lo tenía en el bolsillo y lo usó, mostrando el atino al acordarse de recogerlo).

El personaje principal es el propio Kvothe. El resto de personajes está muy pobremente desarrollado, pero como la historia es contada desde el punto de vista exclusivo de Kvothe, sólo vemos lo que el capta o entiende del resto de personajes. Esto puede llegar a justificar mínimamente esa pobre caracterización.

Kvothe es joven, impulsivo y orgulloso. Analiza cada situación en la que se encuentra y toma decisiones instantáneas para arreglar los problemas en los que se encuentra, optando siempre por la solución más directa y fácil, sin importar en demasía las consecuencias que puedan acarrear sus acciones. A pesar de ser “el bueno”, muestra una gran indiferencia hacia las normas, saltándoselas cuando le conviene, ya que a él, que es el mejor, el más inteligente, guapo y molón, no se le deben aplicar (y lo hace sin ser pedante el jodío).

El otro personaje bien caracterizado es la misteriosa Denna, el amor de nuestro Kvothe. Seductora y bella, es un imán para los hombres, a los que seduce y abandona continuamente, no por maldad o diversión, sino por que es su naturaleza. El autor consigue dotarle de una personalidad voluble y veleidosa, cambiante como el viento, pero al mismo tiempo carismática y misteriosa.

El autor bebe mucho de los grandes y se aprecian muchas influencias Tolkenianas en las amplias descripciones que encontramos. Kvothe nos cuenta cualas son las peculiaridades de cada bar, clase, ley o costumbre de cada sitio que visita. Normalmente no aportan nada a la historia, pero el autor se esfuerza en respetar lo ya descrito sobre cada sitio, lo cual le añade mucha verosimilitud a la narración.

Además, se aprecia el hecho de que el autor seguro toca algún instrumento musical, viendo la pasión con la que describe las abundantes canciones que encontramos en el libro.

Informándome sobre Rothfuss descubro que es un autor muy joven (apenas 30 años), que normalmente es profesor en un instituto y escribió el libro en su tiempo libre. Vicioso de los juegos de rol, literatura fantástica y demás vicios saludables (es un friki con todas las letras), ha cumplido el sueño de muchos de escribir un libro (y con éxito además!).

Yo creo que el éxito de esta novela es que ha sabido reducir las dosis de fantasía al mínimo; lo suficiente para que cualquier aficionado al género se sienta satisfecho, pero permitiendo que las personas que normalmente no leen este tipo de literatura se sientan cómodas leyendo el libro. Además, el hecho de que el universo creado sea una fantasía más evolucionada de lo habitual (de época victoriana más que artúrica), hace que gane frescura y invite a devorar páginas, aunque en sí la historia no es que sea gran cosa.

Sin ser un libro magnífico, el mundo fantástico creado por Rothfuss es perfectamente creíble, apto para fanáticos y detractores del género. Declaro que he disfrutado devorando este libro y quedo a la espera de ver si la segunda parte mantiene el listón o se convierte en otro Eragon.

Nota: 7

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