sábado, 8 de octubre de 2011

De la rebeldía a la leyenda de Coco Chanel


Ante un biopic -mira que tienden a no gustarme- uno esperaría que se siguiera el esquema típico: Inicios de la “estrella”, subida a la fama, descenso a los infiernos provocado por sus excesos y algún tipo de redención. Ésta suele ser la manera clásica de realizarlos. No obstante, éste es diferente, pues se centra justamente en los años que van antes del momento en que Cocó Channel da el paso de convertirse en modista. Es decir, acaba justo cuando las demás comienzan.

Lo que cuenta la película es el origen de Cocó, desde su infancia en un orfanato hasta que se convierte en la amante de un barón, decidiendo dar el salto al estrellato de la moda. Del orfanato pasa a un cabaret, donde triunfa al tener una cara bonita, talento y cierta originalidad en su actuación. Allí, un noble terrateniente se fija en ella y decide incorporarla a su harén. A pesar de que su independencia y orgullo le impiden aceptar inicialmente, acaba decidiendo que allí vivirá sin ningún agobio y pasa a ser su amante. Una vez convertida en una mujer florero, se entretiene haciendo arreglos y trajes a las mujeres de su entorno, que triunfan debido a su rupturismo y modernidad.

En un principio, tenía entendido que Channel fue una figura muy polémica en su época, ya que rompía con casi todas las normas establecidas del comportamiento femenino: fumaba, llevaba pantalones, no se interesaba demasiado por joyas ni amoríos y tenía ambiciones que no pasaban por la cama de un hombre. Lo más parecido a una polémica por ello en la película es un simple comentario “mira, está fumando” hecho con una sonrisa en los labios, como quién ve algo curioso. Nada más. Solamente en el momento en que dice querer dedicarse profesionalmente a diseñar encontramos un poco de reticiencia, pues su entorno no entiende como alguien puede querer trabajar, con lo cansado que es y lo divertido que es ir de orgía en orgía.

ACTORES: Audrey Tautou parece haberse convertido -tras la radicalmente diferente Amèlie- en la mayor estrella internacional de Francia y, en una película que ensalza una personalidad femenina francesa, parecía obligada su presencia. Su trabajo es impecable, realizando una interpretación acertada, aunque sin lucimientos gratuitos ni escenas especialmente complicadas. En cuanto a los secundarios, Poelvoorde se aleja de sus papeles cómicos pero no pasa de ser un mero tótem, al igual que Nivola, que parece más una escultura de cera que un ser humano.

DIRECTOR: Fontaine ha realizado la película con autentico mimo. Hay un trabajo enorme de elección de escenarios, multitud de exteriores, un vestuario y una fotografía trabajadísimos y un ritmo pausado pero constante que acompaña durante toda la película. Es evidente que pone mucho esfuerzo en realizar una película totalmente armoniosa e idílica. Sin embargo, no logra despertar el más mínimo interés en el espectador. Hay bastantes escenas muy destacables visualmente, como la fiesta de disfraces en palacio con Channel vestida de hombre o el baile en París con Channel como la única que viste de negro, pero que no arregla la gravísima pobreza mental de los personajes.

GUIÓN: La estructura del guión está muy bien pensada y realizada. La película discurre sin altibajos, contiene multitud de diálogos con cierta profundidad, que invitan a la reflexión y un desarrollo perfectamente redondo y bien hilvanado. Sin embargo, parece que la manía de hacer una película de cada personalidad de nuestra sociedad deriva siempre en una propuesta insulsa, sosa y hueca. Los personajes, supuestamente interesantes y atractivos, no hacen otra cosa que caer mal y ser repulsivamente pijos e insoportables -no niego que la realidad pueda estar bien representada, eso lo desconozco- y la presencia de unos actores de cartón-piedra no hace sino realzar la sensación de desapego que provocan.

Además, cuando parece que la película va a empezar y por fin, Channel se decide a empezar su aventura como modista, se acaba el film. Por otro lado, no hay apenas más que un par de pobres referencias a esa ruptura social que provocó, aunque quizás eso vendría luego y no lo vemos en la película.

Digamos que la película explica muy, pero que muy bien una historia que no tiene el más mínimo interés para el común de los mortales. Y es que quienes busquen en el film descubrir los fabulosos secretos de uno de los grandes pilares de la moda del siglo XX -y posteriores, qué duda cabe-, quedarán frustrados ante lo que se dibuja como un aburrido perfil de la creadora que termina exactamente donde comienza el glamour de la pasarela. Un aburrimiento muy bonito, pero un aburrimiento al fin y al cabo.

Nota: 5
Nota filmaffinity: 5.7

Tiene dos nominaciones a Óscar: vestuario y fotografía. Que una película francesa (ergo no anglosajona) consiga esto, ya tiene su mérito. ¡Ay si el resto de cosas hubieran estado tan bien hechas!

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