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jueves, 22 de noviembre de 2018

Un ángel impuro (Henning Mankell)


Hacía tiempo que no cogía un libro de Mankell, ¡y mira que me suele gustar! El mayor problema es que a mí me gusta Wallander y lo empecé sin mirar que no era de la saga pero bueno…

Título: El ángel impuro
Autor: Henning Mankell
Título original: Minnet av en smutsig ängel (Las memorias de un ángel sucio)

“En 2002, bajo el entarimado medio podrido de una habitación del antaño lujoso Africa Hotel, en la ciudad mozambiqueña de Beira, un hombre encuentra un viejo cuaderno; en la tapa lee un nombre y una fecha: Hanna Lundmark, 1905, pero el cuaderno está escrito en una lengua que desconoce.
En 1904, casi un siglo antes de ese extraño hallazgo, una mujer del interior de Suecia desea para su primogénita, Hanna, una vida mejor, y decide enviarla a casa de unos parientes que viven en la costa. Comienzan entonces las peripecias de esa joven valerosa cuyos pasos la llevan a enrolarse como cocinera en un barco que parte rumbo a Australia. Sin embargo, antes de llegar a su destino, Hanna desembarcará en Lourenço Marques (antiguo nombre de Maputo) y, enferma, recalará en O Paraiso, el burdel más famoso de la región. Poco sospecha que acabará regentando el prostíbulo, poblado por seres variopinto como su propietario el senhor Vaz, el despiadado bóer Fredrik Prinsloo, mujeres como Felicia o Belinda Bonita o el chimpancé Carlos.”

Realmente el libro me ha descolocado. Esperaba cualquier cosa de suspense, asesinatos y emoción y la novela se va por otras vertientes. Informándome sobre la vida de Henning Mankell me enteré de que el autor pasaba larga parte del año en Mozambique, dónde dirigía el Teatro Nacional y colaboraba activamente en la difusión de la cultura y desarrollo del país africano. Se entiende, pues, que conociera de primera mano el día a día de Maputo, mostrando al mundo las dificultades que vive el país.

De acuerdo con el propio autor, la novela cobra origen en el hallazgo casual de un nombre sueco en el antiguo archivo de la ciudad, que mostraba que uno de los burdeles más históricos de Maputo había sido dirigido por una mujer sueca. Si ya es improbable que un sueco acabe en Mozambique y consiga estar a cargo de un prostíbulo de éxito, que sea una mujer lo hace todavía más improbable. Intrigado, Mankell decidió documentarse para descubrir más detalles sobre el suceso y de ahí salió el libro. Los datos históricos se ven completados por la imaginación del autor (mucha) para forjar una historia y así explicarnos como era la vida en la colonia portuguesa a finales del XIX.

El cambio de ambiente no hace variar el estilo de escritura de Mankell, muy seco y desnudo, sin apenas florituras que distraigan de la acción principal. Todo gira en torno al personaje de Hanna Lundmark, una mujer arrastrada por las circunstancias de la vida que hace lo que puede por sobrevivir con un mínimo de dignidad, con las contradicciones que arrastran la certidumbre de saber que podría estar haciendo mucho más para aportar luz en este mundo lleno de rechazo, prejuicios y crueldad, consciente de estar ayudando a un puñado de almas mientras condena otras, entre ellas la suya propia, a la peor de las condenas. Funciona muy bien como un ángel impuro, un alma perdida que se mancha las manos en un ambiente donde el bien y el mal andan demasiado de la mano y donde el blanco y el negro viven en universos tan diferentes que se hace inconcebible que lleguen siquiera a entenderse.

El resto de personajes secundarios no están demasiado desarrollados, destacando quizás el apocado Pedro Pimienta, uno de estos seres amorales para los que todo y todos tienen un precio para el que esté dispuesto a pagar. Sin tampoco un especial deje de maldad (raro en el libro) pero tampoco ninguna implicación para ayudar a nadie sin recibir nada a cambio, aporta toneladas de cinismo gratuito que ayuda a retratar el mórbido mundo de las colonias. Después de todo, ni la propia Hanna puede considerarse una buena persona, destacando el mono Carlos como el único personaje “bueno” del libro. Hace las veces de mascota/criado chistoso del prostíbulo, necesitando sólo de comida y unos cigarros para ser feliz, sin necesidad de molestar ni de pisotear a nadie para vivir.

Como puede hacerse fácilmente evidente, el desarrollo de la historia queda supeditado a los intereses divulgativos sobre el tema a focalizar en cada uno de los momentos, por ello, hay bastantes hechos que se producen “porque sí” y no tanto porque la historia avance hacia allí. Sin embargo, esto no impide que la historia consiga hacerse emotiva (sin llegar a trascender vitalmente), sirviendo para dar luz sobre una zona del mundo bastante abandonada por el común de los mortales. En ese sentido, se hacen inevitables las comparaciones con La isla bajo el mar, una propuesta de un estilo muy similar, ambientada en las colonias francesas. En este caso, el libro de la escritora chilena es muy superior tanto en su capacidad de remover las entrañas como de denunciar un trato histórico que muchos olvidan (o quieren olvidar), pues Mankell busca más describir que remover conciencias.

Un ángel impuro  es un libro diferente dentro de la bibliografía de Mankell, nos brinda una historia inusual y sirve de testimonio de una época vergonzosa de la humanidad (aunque con mucha menos mala idea de la que uno podría esperar). Se deja leer agradablemente y consigue que te intereses por el tema, a pesar de unos personajes muy planos y un desarrollo un poco así así.

Nota: 5
Nota goodreads: 3.5/5

sábado, 10 de septiembre de 2016

La leona blanca (Henning Mankell)



Este bimestre la CLO me acerca de nuevo a uno de mis detectives más queridos, el inspector Wallander. Petitejolie me encarga atacar el 3º libro de sus aventuras. ¡Vaya tortura!

Título: La leona blanca
Autor: Henning Mankell
Título original: Den vita lejoninnan

“El hallazgo del cadáver de una joven agente inmobiliaria, asesinada brutalmente sin ningún motivo aparente, supone para Wallander un descenso a los infiernos mucho más largo y profundo de lo que nunca hubiera imaginado al iniciarse un caso. Y esta vez, ademas, se trata de una conspiración internacional detrás de la cual se encuentra una organización de extrema derecha. Esta, decidida a dinamitar el proceso antiapartheid en la lejana Sudáfrica, ha contratado a un asesino a sueldo, quien, con la ayuda de un antiguo agente de la KGB, planea atentar contra un importante dirigente muy cerca de donde Wallander investiga. Acosado por sus persistentes problemas personales, el inspector entrara en una espiral de suspense cada vez mas vertiginoso.”

Mankell es un escritor que me suele gustar, pero en este caso debo decir que me ha encantado. La 3º aventura del Inspector Wallander (se pueden leer independientemente) es con la que más he disfrutado. Si a eso le sumamos que venía con ganas de pillar un buen libro de caza al asesino, tenemos el pack de diversión completo. Para La leona blanca, Mankell nos mete dos novelas en una, con dos tramas detectivescas (el asesinato sin motivo aparente de una agente inmobiliaria y una conspiración para atentar contra la vida de Mandela) que avanzan paralelas, guardando muchos elementos en común a pesar de ser independientes. 

Cada uno de los casos es complejo y brutal, pero al mismo tiempo muy realista. Cómo está ambientado a principios de los noventa (el libro se escribe en 1995) encontramos muchos elementos de nuestra sociedad que no han pasado por la revolución digital. Al menos a mí se me ha hecho entrañable contemplar la primera informatización de los medios de trabajo, el uso de fax, los comentarios sobre la aparición de los primeros móviles… 
El protagonismo absoluto de la trama sueca está a cargo del Inspector Wallander, que tras los sucesos de Los perros de Riga se está sumiendo en una depresión. La revelación de los horribles crímenes que transcurren a su alrededor le han sumido en la desesperación, al verse incapaz de comprender un mundo que acoge a seres capaces de realizar actos tan brutales y planear conspiraciones que implican auténticos baños de sangre. Aun así, este abnegado policía se obliga a realizar su cometido por la sencilla razón de que alguien tiene que hacerlo y prefiere evitar que los demás sufran por su inacción. ¿Por qué me gusta el señor Wallander? Porque es humano. Es una persona que puedo encontrar cualquier día por la calle. Tiene problemas de alcohol y tendencia a la depresión, pero no es ningún tío duro, no es Harry el Sucio, es solo un policía de pueblo, una persona real que, simplemente, intenta hacer su trabajo. Su mujer le ha dejado, no se acaba de llevar bien con su hija, es incapaz de llegar a un compromiso con la nueva mujer de su vida  y piensa constantemente en dejar su trabajo. Es su humanidad y lo que considero su típico pesimismo sueco lo que convierte a este personaje en alguien tan carismático. 
Se enfrenta a dos peligrosos asesinos que no pueden ser más diferentes. Anatoli Kovalenko es un antiguo jefazo de la KGB para el que la vida humana no es más que una mercancía con la que ganar dinero. Totalmente desprovisto de escrúpulos, este ser mata, tortura y agrede con la misma facilidad con la que respira. Su compañero es el sudafricano Victor Mabasa. Contrariamente a Kovalenko, es un hombre de honor que valora la vida, respetando y honrando a todas sus víctimas, -gajes del oficio, que diría- asegurándose de que su espíritu trasciende y llegue sin más problemas al más allá. 

De la parte Sudafricana tenemos también a tres personajes a los que destacar. El protagonista es el malvado Jim Klyne, un supremacista bóer que no quiere ver como su país cae en manos de los negros, a los que considera inferiores. Pedante y calculador, ha preparado una serie de incidentes que culminará con el asesinato de Mandela, lo que provocará una guerra civil y así permitir a los blancos poner orden y volver a períodos de tranquila placidez. A veces sorprende lo bien pensado que puede tener un plan y otras lo corto de miras que puede llegar a ser, pues se considera tan superior a los demás que es incapaz de concebir que alguien pueda pensar por sí mismo y reaccionar ante sus actos. 

El presidente De Klerk es consciente de la existencia de conspiraciones en su contra, por lo que encarga al joven fiscal Schaeppers que la investigue. Este avezado abogado tiene una visión optimista del mundo y cree firmemente en la necesidad de crear un mundo mejor que legar a sus hijos. Se convierte en un trasunto joven de Wallander, pues afronta la investigación con la misma sagacidad que nuestro detective sueco, pero lo hace lleno de ilusión, con la alegría de aquel que aún no está hastiado de contemplar los horrores del mundo.

Como ya he comentado antes, éste es el libro de Wallander que he leído que más he disfrutado. Tanto la brutal investigación de Sudafrica como la inhumana persecución de Suecia constituyen una novela por sí solas. El ritmo con el que se alternan está más que bien medido, perfecto para dejarte con la intriga de querer saber qué ocurrirá después y así sigues leyendo y leyendo. 

Quisiera destacar también los contrastes que se producen entre ambos ambientes. La desolación que se vive en las agrestes provincias suecas contrasta con la abigarrada vitalidad de Sudafrica, donde la vida es mucho más dificil pero se disfruta más de cada día que se vive. Mankell hace un buen trabajo al destacar con hacierto los problemas políticos, enlazándolos con maestría a los giros de guión para producir buenos golpes de efecto y aumentar la tensión de la trama. La prosa de Mankell ayuda a que el libro sea fácil de leer, con un estilo muy ágil, organizado, escrito como si fuera un informe de una investigación policial. El tono recuerda al de los procedimentales televisivos (CSI), haciéndose familiar para el lector, que puede devorar el libro con placer.

Realmente, tiene todo para que el amante de la novela negra disfrute: Un par de casos de lo más turbio con implicaciones políticas. Una atmósfera desoladora y una investigación de lo más vibrante. Si a ello le añadimos un estilo fácil y ameno, tendremos un coctel ideal para disfrutar de una novel a que no te deja descansar. Lo dicho, un libro muy disfrutado de los que da gusto leer.
Nota: 9
Nota goodreads: 3.83/5

jueves, 5 de abril de 2012

El hombre sonriente (Henning Mankell)


Título: El hombre sonriente
Autor: Henning Mankell
Título original: Mannen som log 

“El abogado Gustaf Torstensson conduce inquiero su vehículo por una carretera solitaria. De repente, delante de él, ve una silla plantada en medio del asfalto, y en ella, un muñeco del tamaño de un ser humano. Torstensson frena en seco y, aterrado, sale del coche para ver la fantasmagórica aparición. Es lo último que hace en su vida. El inspector Wallander se sumergirá en un complicado caso de delincuencia económica, y la sensación de que su vida corre peligro no lo abandonará en toda la investigación.”

Nos encontramos con la cuarta novela de la saga Wallander (se pueden leer sueltas, ya que los libros no tienen mucho que ver unos con otros). Después de los hechos acaecidos en La leona blanca, Kurt Wallander ha caído en una fuerte depresión, circula de borrachera en borrachera y no desea otra cosa que jubilarse. La repentina muerte de Tortensson le obligará a olvidar sus traumas durante unos meses y enfrentarse de nuevo a la maldad del ser humano.

Como una buena novela negra, la trama se centra principalmente en la investigación que la Policía sueca lleva a cabo. Minuciosamente, vamos siguiendo todos los pasos y avances de la misma. La policía científica tiene mucha importancia y resulta muy curioso ver cómo, en unos pocos años, la sociedad y la investigación ha cambiado tanto: la novela está escrita en 1993 -hace nada- y aún no hay Internet ni teléfonos móviles, los ordenadores están empezando a dar el salto, pero todo se hace manualmente -la novela transcurre en el momento en que se empiezan a digitalizar los primeras cosas, con el consiguiente caos de documentos-, vamos, sin ninguna floritura tipo CSI…
Desde un primer momento queda claro quién es el asesino pero la gracia del libro estriba en seguir la investigación para poder culpabilizarlo. Paso a paso, el grupo va avanzando y encontrando prueba tras prueba. Mientras tanto, el asesino dará muestras de unas buenas dosis de mala uva e irá intentando detener la investigación de manera bastante expeditiva -y con mucho humor negro-.

El protagonista de toda la acción es el carismático Kurt Wallander que se muestra muy humano y creíble. Es imposible no encariñarse con él, ya que rebosa vida y nunca nos defrauda. Es, ante todo, una persona real, de las que te podrías encontrar cualquier día. Dedicado y obcecado, intenta siempre llevar a cabo las decisiones correctas mientras contempla horrorizado la capacidad del ser humano para causar el mal a sus semejantes.

Del resto de personajes que ayudan a Wallander, llama especialmente la atención la aparición de Ann-Britt Höglund, que es la primera mujer policía de la pequeña comisaría de Ystad. Novata, pero brillante y aguda, lucha por hacerse un hueco, ya que en el cerrado ambiente de la comisaría flota la idea de que al ser mujer se es peor policía que los demás. Una buena inclusión de un personaje femenino, con un toquecito de denuncia bien puesto. Además, me agrada la idea de que pueda ser amiga de Wallander sin que en ningún momento se de pie a que pueda pasar algo más, cosa algo inusual en las historias.

En este libro encontramos todos los elementos de una excelente novela negra: un caso turbio y con multitud de ramificaciones, un policia carismático, una atmósfera opresiva y una investigación bien llevada. Todo esto, unido a un estilo fácil y ameno, es un cóctel ideal para crear una absorbente novela bien entretenida que hará las delicias de todo amante del género.

Nota: 8

miércoles, 9 de febrero de 2011

Los Perros de Riga (Henning Mankell)

Título: Los perros de Riga
Autor: Henning Mankell
Título original: Hundarna i Riga





“Una fría mañana de febrero, un bote salvavidas queda varado frente a la costa sueca. Dentro yacen los cadáveres de dos hombres que, como confirma el inspector Kurt Wallander, han sido asesinados días atrás. Aquejado de estrés, con problemas de salud, lleno de remordimientos por desatender a su anciano padre y sin haber encajado bien la separación de su mujer, Wallander, una vez abierta la investigación debe hacer de tripas corazón y posponer sus buenos propósitos de cuidarse una vez más. Al averiguarse que los dos hombres asesinados eran letones, Wallander no tiene más remedio que viajar a Riga. En la turbulenta Letonia de 1991, en pleno proceso de  restablecimiento de la independencia y la democracia, Wallander se introduce en los ambientes de la oposición clandestina. En medio de esa atmósfera sórdida, conoce a Baiba Liepa: intriga, amor y conflictos de toda índole provocarán que su vida de un inesperado vuelco”.

Sirve como un perfecto ejemplo de novela negra. Mankell, en una de sus primeras novelas de la serie Wallander, nos muestra un nuevo caso de este inspector, tan humano en sus problemas. Porqué esa es la gracia de Wallander, no es un policía inmune a la vida, ni tiene grandes ideales, ni poderes raros. Simplemente es un inspector que intenta ser medianamente feliz y llevar a cabo una investigación bien realizada.

La historia sigue el esquema tradicional de las historias de Wallander: un extraño llega a la pacífica costa de Ystad, acompañado por una serie de actos violentos y con conexiones suficientes con los poderosos cómo para sobrepasar las posibilidades de la ya sobrecargada policía local. En este caso, los perros extraños son dos hombres de negocios muertos con restos de drogas en su organismo.El esquema es simple: se nos presenta el caso y, luego, Wallander va realizando los pasos para resolverlo.  Hay que destacar que es una novela de 1991, es decir, no hay teléfonos móviles, no hay CSIs ni buenos ordenadores ni cosas por el estilo. Todo se hace a mano, a la manera dura.

Además, el hecho de plantear la historia en Letonia, justo después de la caída del muro, sirve como escenario perfecto para una buena dosis de conspiraciones, corrupción, patriotismo y traiciones mientras te muestra el ambiente de un país recién salido del comunismo que intenta ver que le ofrece el mundo (¡que nadie piense que Mankell quiere ser costumbrista!). Una correcta descripción de un ambiente incómodo y malsano ideal para el desarrollo de la obra. Tiene algunos momentos un poco inversímiles, pero bueno, tampoco intenta ser "realista".

Francamente entretenida y absorbente, como se esperaría de una novela de la factoría Mankell. Sin florituras ni aspavientos, una eficaz novela negra, ideal para bautizo de aquellos no muy asiduos del género.

Nota: 6
Nota amazon.com: 6.29