Mostrando entradas con la etiqueta Harrelson. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Harrelson. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de febrero de 2019

Tres anuncios en las afueras


Bajo este título tan improbable, tanto en su versión original como en su traducción al castellano, se esconde un film formidablemente bien rematado, dotado de un guión remarcable en todos sus puntos, siempre apasionante, sin cesar de sorprender. Desafío a cualquier profano a adivinar los giros de la trama o la evolución de los personajes, que se producen sin que salten las alarmas de la incoherencia. Además, goza de una profundidad verdaderamente emotiva mientras desprende continuamente un humor negro muy salvaje. Los críticos evocaron rápidamente a los hermanos Coen y por una vez la referencia es pertinente: uno piensa en Fargo, uno piensa en No es país para viejos. ¡Y este es su nivel de verdad!

Mildred Hayes es una mujer furiosa. Y esto no viene de hoy ni de ayer. Comprendemos rápidamente que hace un buen tiempo que Mildred está al rojo vivo. Su cinta en el pelo, sus camisas de leñador, su aire incómodo, no los enarbola a causa de que su hija muriera asesinada, no. Tenemos la impresión de que hace ya años que está hasta las narices de todo y adopta esta pose de combatiende. Desde que su pareja huyó de casa, desde que ella es mujer y le ha hecho falta sobrevivir. Pero parece que hoy Mildred ya ha tenido suficiente y le ha llegado el momento de actuar. Es entonces cuando ella alquila los tres paneles publicitarios medio abandonados en la carretera que lleva hasta su casa, justo en la salida de Ebbing (Missouri). Ella se dice que, quizás, pudieran ser útiles para otra cosa que no sea estropear el paisaje. El mensaje que incluye al alquilarlos le sale de las entrañas: tres frases vengativas, una por panel, acusando directamente al jefe de policía. Este acto, que podría considerarse como una broma de mal gusto o una provocación inaceptable (todo es cuestión de puntos de vista), afectará la apacible vida de la localidad.


McDonagh nos embarca a través del Midwest más auténtico, dentro de este Estados Unidos profundo que aquí nombraríamos –abusando un poco del tópico- de votantes de Trump. Es una cuestión de venganza, sí. Pero también de redención, de perdón, de agresiones a dentistas…y también de un puñado de golpes bajos y otros quiebros inesperados que mejor os dejo el placer de descubrir. Todos los personajes que pueblan esta historia están caracterizados con un cuidado similar al mimo con que se ha escogido a los formidables actores que los encarnan. Empezando por la fabulosa, inmensa y apabullante Frances McDormand, quién da vida a esta mujer enrabiada por la carga de haber visto a su hija secuestrada y asesinada, carcomida por la culpabilidad de haberse equivocado en algo y haber conducido a su hija a su funesto destino. Frente a esta madre furiosa, objetivo de sus corrosivos mensajes, está el sherrif Bill Willoughby, interpretado por un Woody Harrelson magnífico en su justicia y humanidad. Un hombre apreciado por todos, fundamentalmente honesto. Es gracias a él que podemos comprender que no todo el mundo está de acuerdo con los carteles acusadores de Mildred, pues pese al tópico que nos lanza a un personaje detestable y arrogante, nos revela posteriormente que se trata de un hombre de familia atento y cariñoso, que lo único que busca es poder convivir dignamente con un cáncer. También recibe su ayudante, que pregona a los cuatro vientos cuánto se divierte torturando a sus allegados, especialmente si son de color, interpretado por Sam Rockwell en un papel de malnacido alcohólico y racista tan bien conseguido como finalmente enternecedor.

Tres anuncios en las afueras nos obliga a reflexionar sobre lo que somos, lo que debemos a los demás y hasta donde debemos llegar por hacer lo correcto. No es sólo detenernos a pensar que haríamos si fuéramos Mildred, sino también en cómo reaccionaríamos si fueramos el sheriff, el vendedor del anuncio o una persona anónima, decente y bienpensante del pueblo. ¿Hasta qué punto deberíamos implicarnos, buscar un culpable, aceptar la pérdida o siquiera comprender qué debe estar pasando por la cabeza de los demás? Los continuos devaneos nos llevan a un final sin paños calientes, que quizás no nos deje del todo a gusto (o no acabe siendo el que desearíamos), pero nos obliga a aceptar la fatalidad de que nosotros proponemos y la vida dispone. Si no jugamos, no ganamos, pero nadie (ni la magia del cine) nos garantiza la victoria o la redención.


Aunque no se llevara el gran premio, para mí es la gran película del 2017, de las que tengo ganas de aplaudir hasta con los testículos. Todos los personajes se alejan de las expectectavias que generan sus tópicos, ninguno es quién parece al principio y, sobretodo, tienen algunas virtudes y grandes defectos (incluida Mildred). Habitualmente veremos películas bien rodadas que no tienen nada que contar, otras veces hay films de los que sólo podemos apreciar la historia que relata su trama, pero (muy) de vez en cuando nos toparemos con propuestas que aúnan ambos aspectos.

Tres anuncios en las afueras es una película cebolla, con multitud de capas que poder apreciar en diversos revisionados. Además, es una cebolla espectacularmente bella (y desagradable), los actores maravillan, el guión es prodigio de profundidad y la fotografía desborda gusto. ¿Qué más se puede pedir?

Nota: 9
Nota filmaffinity: 7.2

viernes, 27 de julio de 2018

Bienvenidos a Zombieland


Como no puede ser de otra manera, acabamos Distrito 9 con una señora bajona y el humor por los suelos. Había que levantar los ánimos y necesitábamos algo gratuitamente gamberro. Un engendro facilito de tiros brutotes y diversión malsana, que las bastardadas ayudan a levantar el ánimo. De lo que teníamos disponible, se ofreció esta película de zombies que, en principio, reunía todas las características que requeríamos. 

Bienvenidos a Zombieland es una de Zombies, pero en vez de mostrarnos el apocalipsis zombie, nos manda a unos meses después, en los que la mayoría de los incompetentes ya están muertos y sólo quedan los expertos asesinos de zombies. Este puñado de tarados de lo más delirante se ven obligados a colaborar, pues parece que existe un pequeño reducto donde apenas hay zombies, pero bueno, si no son  los no-muertos, el peligro está entre los vivos, ¡cómo no!

Y bueno, vaya bastardada. La película es un continuo de burradas a cada cual más salvaje. Entre las reglas para sobrevivir, las coreografías absurdas y lo zumbados que están todos los personajes, Bienvenidos a Zombieland es una película en la que cualquier cosa puede pasar, en la que todo está permitido, pero nada queda fuera de lugar. Todo sea por unas risas.

Cada uno de los personajes es para dar de comer aparte. Tal como decía Tina Turner en Mad Max 3: “¿Sabes quién era yo? Nadie. Salvo que el día después estaba viva. Y tuve la oportunidad de ser alguien”.

1) Columbus era un pringado friki devoto del WOW e incapaz de la más mínima relación social. No sabía que tenía la mejor base teórica para sobrevivir al apocalipsis. Si no sabes hablar con la gente, ¿Qué mejor que no haya con quién hablar? Jesse Eisenberg sabe que es de lo más hostiable, y vaya si se regodea de ello.

2) Talahasse es un paleto de la América profunda que ha descubierto su verdadera vocación tras el apocalipsis. Un Woody Harrelson más pasado de página que nunca, con sombrero de vaquero y botas de cocodrilo, es el alma de la película. Todo sea por unos Twinkies.  En una cosa tiene toda la razón: “Mi madre siempre decía que un día sería bueno en algo. ¿Quién hubiera dicho que sería un buen mata-zombies?”

3) La carismática Emma Stone da vida a Wisconsin, lo más parecido a alguien con seso dentro de todo este percal. Jugando a ser más astuta que nadie, gatita desvalida cuando conviene  y reina del gatillo fácil cuando toca. Pocos son capaces de plantar cara con éxito a Harrelson a la hora de ser el más gamberro  del barrio.


4) Little rock, interpretada por la todavía niña Abigail Breslin es cualquier cosa menos una pequeña desvalida. A pesar de las obvias deficiencias físicas (¿12-13 años?), se las vale con ganas para sobrevivir, con un puntillo de mala idea malsana muy bien buscada.

Y 5) Bill Murray que, bueno, es Bill Murray.

Sentido, lo que es sentido, la película no es que tenga mucho, pero oye, tampoco es que importe demasiado. La película es un puro correcalles a cosa de unos zombies bien mortales, pero que te puedes tomar a choteo con gusto. Matar gente puede no estar del todo bien, pero matar zombies es siempre un despiporre.


No es que haya mucho más que se pueda explicar. Bienvenidos a Zombieland es una gamberrada de tiros, cabezas volando y bastardadas varias. Un pasatiempo banal que tiene la gracia de situarse en un punto inusual de las tramas de zombies, cuando la sociedad ha desaparecido y ya solo quedan los curtidos (y zumbados) supervivientes.  Da gusto cuando una película quiere ser una chorrada bien grande, lo sabe, lo es y se regodea de ello.

Nota:  6 (con sus matices)
Nota filmaffinity: 6.6

Al final, los dos que vinieron con ganas de marcha se fueron bien contentitos a casa y durmieron felices y calentitos. Si es que no hay como una escopeta de doble cañón para poner tierna a la gente…

miércoles, 4 de diciembre de 2013

En llamas

Vale que no he visto la primera película, pero sí he leído (y disfrutado) los libros, así que, viendo como llovía, accedí a dejarme los seis euros que cuesta aquí el cine para ver la espectacular segunda parte de Los Juegos del Hambre.

Como seguro sabéis, Katniss salió con vida de los anteriores Juegos del  Hambre, pero para ella no llega la tranquilidad. Su último acto en los Juegos es tomado como un acto de rebeldía contra el Capitolio y diversos Distritos están camino de la revolución. Y eso es algo que el Capitolio no puede permitir, por lo que pondrá su maquinaria en marcha para destruir el símbolo en que Katniss se ha convertido.

Después del buen resultado en taquilla de la primera parte, esta segunda ha partido con un presupuesto mucho más abultado, cosa que se nota a lo largo de la película, destacando su trabajada imaginería y sus buenos efectos especiales. Me he llevado una grata sorpresa al encontrar una adaptación realizada con respeto y brío, dispuesta a reventar las taquillas de todo el mundo.
El problema es que es una segunda parte de tres. Si no has visto la primera o no planeas ver la tercera… te vas a quedar un poco a medias.

ACTORES: Como suele ocurrir en las últimas adaptaciones de sagas (Juego de Tronos, por ejemplo), el casting está muy cuidado y los actores están bien escogidos para sus papeles. Sin que ninguno destaque especialmente y sin que el guión les exija demasiado, todos realizan un trabajo correcto y cumplen sobradamente con lo que se les requiere. Me hizo mucha gracia ver a Donald Sutherland como Snow. No sé me habría ocurrido nadie mejor que él para ello. ¿Cuántas veces ha hecho de malvado en películas? Woody Harreslson, como siempre, me cae de puta madre.

DIRECTOR: Hay que agradecer que el director ha cogido el libro y ha buscado captar su incendiario espíritu al trasladarlo a la gran pantalla. Escogiendo las escenas más importantes del mismo y rodándolo con fuerza y empaque, nos suelta dos horas de película  que pasan en un suspiro. La imaginería está francamente trabajada y los efectos especiales muy bien integrados dentro del film.  
La parte de la arena puede pecar de rápida y precipitada, pero es obvio que el tiempo es limitado y no da para despistarse. Hay algún que otro altibajo de ritmo y el final llega muy de golpe, pero eso no impide disfrutar con la película.
Eso sí, no esperaba que fueran a hacer la escena del ascensor. Me hizo mucha gracia.

GUIÓN: Me ha gustado que se destaquen muchos de los detalles polémicos insinuados en el libro, como el acto de rebeldía de Katniss en la primera parte o el dejar caer las consecuencias de una guerra que la rebelión parece estar provocando. En una más que acertada adaptación de los libros, se mantiene firme la crítica a los medios de comunicación y a la banalidad de los “realitys”, junto con la manipulación del poder y la necesidad de libertad. Sorprende encontrarse en una propuesta “supuestamente” juvenil temas de este calado. Evidentemente se pasan mucho más por encima que en el libro, pero también hay que destacarlo
El guión está trabajado, siguiendo fielmente el libro –transcribiendo muchos diálogos casi literalmente-. No obstante, algunos detalles pasan demasiado rápido como para que el espectador que no ha leído los libros pueda seguir todo lo que ocurre. La explicación del Vasallaje de los 25, el propio desenlace y, sobretodo, el cómo funciona la Arena, son temas que se dejan caer pero no se explican (y se necesitaría).


Aunque se hace necesario conocer la la primera parte para verla, tiene suficiente empaque como para que quién no haya leído los libros pueda disfrutarla. Y está suficientemente bien adaptada para que cualquier fan lector pueda ver fielmente reflejado aquello que imaginó. Es, sin duda, una sólida superproducción de aventuras disfrutable durante las dos buenas horas que dura.


Nota: 6
Nota filmaffinity: 7.2