domingo, 15 de febrero de 2015

Tiger and Bunny

Los títulos más representativos del anime japonés consiste en series eternas, con multitud de arcos argumentales, rellenos impropios y unos altibajos de calidad que transmite la sensación de series estiradas hasta el límite. DragonBall, Naruto, Bleach… Son referencias dentro del género, definitorias de un estilo y una manera de hacer las cosas, pero que palidecen ante los productos más medidos, con un final previsto y trazado desde un inicio. Propuestas como Cowboy Bebop o Death Note son quizás menos conocidas y menos populares, pero sí mantienen una calidad más definida a lo largo de sus capítulos. Estas pequeñas propuestas permiten ver algo diferente, con más toques de originalidad y frescura, como es el caso que nos ocupa hoy,  Tiger and Bunny.

HeroTv es el canal estrella de la ciudad de Sternbilt City (una especie de mezcla entre Tokyo y New York). La televisión funciona como un enorme reality show donde participan los súper-héroes de la ciudad (llamados NEXT), mutantes con poderes que compiten para progresar en una clasificación dónde obtienen puntos por detener delincuentes o salvar vidas humanas, todo ello retransmitido en directo por televisión.
Los NEXT deben actuar en todo momento. Son estrellas y tienen patrocinadores (reales) que satisfacer, galas y concursos benéficos a los que acudir, fans persiguiéndoles y una vida privada filmada por las cámaras. El protagonismo de la serie recae en Wild Tiger, un veterano NEXT venido a menos, que, en un desesperado intento de relanzar su carrera debe aceptar convertirse en side-kick de un novato con sus mismos poderes llamado Bunny.

La sugerente premisa del reality show con X-men se refuerza con el hecho de que los capítulos que vemos son, en su mayoría, transmisiones "directas" del programa. Con lo que contamos con todo lo que podríamos esperar en un gran hermano: cámaras subjetivas, seguimientos por helicóptero, coaching continuo por parte de los realizadores (“no les detengas aún, que estamos en publicidad”), un exageradísimo product placement , estrellas que deben cuidar su estilo y sus eslóganes, el sillón del confesionario…
Como en una competición pseudo-deportiva, es difícil no coger cariño a uno u otro y desear su victoria más allá de la trama como tal. Los capítulos, autoconclusivos al inicio y con un par de arcos argumentales posteriormente, permiten profundizar en unos personajes muy trabajados. La serie se detiene en cada uno de ellos el tiempo suficiente  para que conozcamos sus objetivos en la vida, los problemas de su día a día y qué significa ser un héroe para cada uno de ellos, pues para algunos es un trabajo, otros quieren ser famosos y hay los que, simplemente, quieren ayudar a la gente. 



Todos los personajes están diseñados para ser productos de merchandising tal como se haría en el mundo real, ya sean colecciones de cromos, figuras, pósters… Detalles que aperecen en la propia serie y que, como deber ser, puedes comprar por un módico precio. No se dejan ningún detalle para crear una imaginería rica y original que pide a gritos más espacio para desarrollarse.
Kotetsu es impetuoso, idealista y metepatas, Bunny Barnaby es un tio bueno de revista que quiere ganar dinero y que guarda un par de secretos ocultos en el zurrón. Blue Rose es una tsundere con un pavo encima que no sabe que hacer con él. Fire Emblem es un travesti con un sentido del humor muy puñetero (y mucho estilo). Sky High es el típico héroe yanqui que luego demuestra tener más profundidad de la esperada. Rock Bison es un español muy bruto, muy motivado y, obviamente,  con poco cerebro. Origami Cyclone es quién tiene los poderes menos útiles, lo que le provoca muchos problemas de autoestima y, finalmente, Dragon Kid es una loli muy machorra con muchas dudas sobre lo que se espera de su feminidad.  


Después de unos capítulos autoconclusivos para que conozcamos a los personajes, la aparición de súper-malos conforma los arcos argumentales principales con obvios ecos de obras de envergadura como X-Men, Juez Dredd o incluso Watchmen. En cierto modo es un slice of life de acción al que le cuesta un poco arrancar, pero que una vez lanzado, consigue un crescendo de bandera. La mezcla inspirada de influencias da lugar a un guión ligero y fácil de seguir, con poca profundidad pero muy redondo y sobretodo con un final más que satisfactorio, que deja todo atado y bien atado.  

La animación de la serie es una simple delicia, con un HD que realza su trabajadísima imaginería. Desde el punto de vista gráfico es de lo mejorcito que podemos encontrar en los animes de Japón. El diseño aprovecha de la mejor manera el CG para conseguir una acción dinámica y vibrante, que consigue pegarte al asiento sin dejar de ser para todos los públicos.  Su diseño diferencial es su mayor acierto pero ¡ay! también su mayor defecto. HeroTV no deja de ser un programa japonés, y todos sabemos que los japoneses son unos horteras enfermizos, con lo que casi cada capítulo contiene una o dos escenas de las que duelen a la vista. No por la composición en sí, sino por los añadidos y el cómo se espera de una estrella nipona se comporte en público.  

Su historia transita por todos los lugares comunes del género de superhéroes pero su planteamiento la hace inesperadamente original. La acción se equilibra bien con la intriga para componer un entretenimiento muy logrado sin apenas altibajos. Si cogemos un gran cómic de la Marvel y lo pasamos por un filtro nipón, el resultado sería Tiger and Bunny. El horterismo que destila en algunos capítulos puede hacerse doloroso (el capítulo del concierto es  grotesco) pero eso no debería impedir disfrutar con una trama que entra como nada y una serie que se devora de principio a fin.

Lo mejor de todo es que es una serie cerrada. 25 capítulos de 25 minutos (y tres OVAs con historias paralelas autoconclusivas) muy bien aprovechados y plenamente disfrutables.


Nota: 7

Nota filmaffinity: 6.9

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