domingo, 6 de noviembre de 2011

Gran Torino


 La película tiene una trama argumental muy corta: Kowalski es un hombre duro, inflexible y desagradable, pero que valora la integridad y la decencia por encima de todo. Lamentablemente para él, su barrio se ha llenado de inmigrantes, a los que no considera dignos de aprecio -bárbaros sin educar-. Su eterno mal humor le ha granjeado la enemistad de su familia y, al morir su mujer -inicio del film-, Walt se queda sólo, sin nadie que le soporte. Sus vecinos vietnamitas se convierten en las únicas personas que desean estar con él y, al comprobar que son íntegros y educados, Walt poco a poco empieza a derribar sus barreras ante lo diferente.


ACTORES: Eastwood nos presenta el retrato de un inadaptado, de un hombre torturado que lo ha dado todo por EEUU, pero que se ha quedado anclado en un pasado que no va a volver jamás. Walt es un hombre lleno de odio hacia lo que no comprende, ya que ha hecho desaparecer todas las cosas que conocía y provoca que no le guste el mundo que contempla. Este maleducado y malhumorado Eastwood nos recuerda mucho al eterno personaje de Harry el Sucio entrado en años, cruel y violento, pero con un código de honor férreo e inquebrantable, por el que daría la vida mientras hace lo que considera que es correcto. Su actuación es magnífica. Probablemente no hay nadie mejor para ese papel que él mismo. Lamentablemente, el resto de actores no están precisamente a la altura. No es que lo hagan mal, pero claro, a su lado, su papel queda bastante deslucido.

DIRECTOR: Nuestro adorado Clint no necesita pirotecnia, no necesita explosiones ni historias épicas. Viejo y achacoso y con una historia muy íntima y personal es suficiente para mostrar su talento. En esta película consigue una mezcla imposible, hay momentos de comedia de corte racial simplemente magníficos unidos a un dramón sobre el sueño americano que te deja con mal cuerpo. ¿Es fácil conseguir esa mezcla? Para nada. ¿Consigue un buen resultado? Magnífico. Especialmente en su parte inicial, que es toda una muestra magistral de cómo construir escenas. Realmente, este hombre sabe como construir escenas con una fuerza y una contundencia enormes con una simpleza y una maestría abrumadoras.
Es difícil retratar tan bien lo que es el paso del tiempo, el poco respeto a las tradiciones y la falta de comunicación intrafamiliar como sucede en la escena del entierro. Este inicio de la película es espectacular, cada mirada, cada silencio y cada palabra es perfecto.  Los primeros cuarenta minutos son ciertamente poderosos, un planteamiento espectacular, creando a un personaje fantástico, esas sacadas de pistola, esas miradas que fulminan, esos silencios que imponen… Desde un punto de vista visual, mantiene el aspecto sobrio típico de Eastwood, sin errores ni fisuras. Sin embargo, se echa en falta que haya alguien que pueda darle réplica, no hay ningún otro personaje que haga un papel digno en la misma, lo que le resta cierta fuerza. Lo cual, unido a la topicidad de la historia y la poca fuerza de su parte central, la convierte en une película menor de este fabuloso director. Eso sí, ya querrían muchos tener “obras menores” como ésta.

GUIÓN: La película es un perfecto reflejo de las inquietudes de Eastwood sobre los temas que últimamente le interesan: la familia, el paso del tiempo, los puentes entre culturas, el respeto a las tradiciones y el sentido de lo correcto. Sin embargo, la historia es muy simple y  manida, es un simple hombre mayor conoce a adolescente inseguro y le hace de guía. Cosa bastante vista y repetida, pero oye, qué bien contada. Las escenas iniciales son una magnífica tarjeta de presentación que contiene unos diálogos contundentes e impagables. Una vez transcurrido el planteamiento, el desarrollo transcurre por terrenos conocidos, sin ningún asomo de fuerza, que desembocan en un final apoteósico. A pesar de sus grandes diálogos, su invitación a la reflexión y su gran desenlace, esos baches en su parte central desluce lo que podría haber sido un resultado maestro, quedándo sólo en “muy muy bueno”. Una historia amarga, sin nada extraordinario, pero con un tratamiento conmovedor.

El papel de Eastwood, de los de entrecejo fruncido y ojos como ranuras, es columna central de la película. Parece el típico fascista xenófobo con arsenal casero, partidario de un gobierno de hierro y capaz, en una ventolera, de perpetrar una matanza desde una azotea.
Los diálogos son muy parcos, como si el guionista tuviese que pagar él un tanto por palabra. Pero en los silencios y sobreentendidos aparece de cuando en cuando un gesto mínimo, contradictorio con la imagen del personaje. La intriga creada en el espectador, acerca de la verdadera naturaleza y evolución del personaje tras la máscara, tira con fuerza del desarrollo.
Es película sobria, concisa, sin el empaste melodramático y por momentos efectista de otras cintas recientes del director

Nota: 8
Nota filmaffinity: 8.2

Muchas voces se quejan de que ni la actuación ni la dirección de la película llamaran la atención de la Academia en los Oscars. El mayor motivo es que se estrenó justo después del momento de las nominaciones y claro, al año siguiente, cuando le habría tocado su turno, nadie se acordaba de ella. Una nominación a actor no hubiera quedado mal, pero las fechas fallaron.

Debo reconocer que estos personajes constantemente cabreados, racistas, patriotas, malhablados, desagradables, pero férreos, incorruptibles, honorables y extrañamente entrañables me resultan muy atractivos. Ya sea Walt Kowalski, Ibram Gaunt, Harry Callahan… Me encantan. Quizás sea porqué me recuerdan mucho a mi difunto abuelo, duro, huraño y adorable al mismo tiempo. Se te tiene cariño.


SPOILER: Kowalski sabe por sus toses sanguinolentas que está listo. Concibe una autoinmolación que servirá para que caiga la justicia sobre los pandilleros, y sea lavada con cárcel la afrenta sufrida por su joven amiga. Al caer de espaldas, acribillado, queda con los brazos en cruz. La figura es mostrada en plano cenital.

Memorable

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