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sábado, 9 de febrero de 2019

Los Vengadores


Entre medio de tanta película trascendente y rechulona, el cuerpo me pedía darle a un poco de diversión sin sentido. Entre LOTR, las pelis de los Oscars 2018 y tal estoy quedándome muy a gusto. Ahora una de diversión pura de las que hacen historia. En ese sentido, convencido estaba que la había reseñado, pero vaya, no era así. Aprovecho este repasito para hacer su correspondiente, que no falte. 

Y hete aquí que Loki, hermano de Thor, viene a la Tierra para liarla parda por algún oscuro asunto pendiente. Los súper héroes que han salido del blíster deberán unirse para combatir el mal que amenaza la humanidad con la ayuda del señor del Valhalla. ¡Es la hora de las tortas!

Los Vengadores era la película que culminaba un esfuerzo de más de seis años en que Marvel había ido desarrollando un universo entrelazado de súpers como no se había visto hasta entonces. Recuerdo bien que en aquel momento nadie podía esperar qué era lo que iba a ver. Habíamos visto películas de súpers, que siempre repetían formato hasta que se exprimía la gallina correspondiente. Hasta que llegó Iron Man y sus films allegados, nunca se había hecho un esfuerzo consciente por hacer un proyecto conjunto, divertido y complejo. ¿Más de un súper a la vez y sin que explote en la cara? Imposible. Pero mira sí, funcionó.

Ahora al volverla a ver, la sensación no es tan flipante como hace unos años, al salir del cine. Después de todo, Marvel la ha liado bastante más gorda con Infinity war (que algún día reseñaré) y sus chorropotocientas películas entrelazadas que debes haber visto para pillar todo lo que ocurre. La novedad ya no es tal y el mejunje de héroes no nos pilla de sorpresa. Sin embargo, sigue siendo una película que mola por todos lados.

Los Vengadores tiene un guión en que el argumento y los momentazos se equilibran de forma que cada uno de los personajes funcionan por sí mismos, sin hacerse sombra, y haciendo que el súper equipo fluya con naturalidad. Ésta es la película que mi adolescente comiquero de catorce años hubiera soñado con ver. Puede que El soldado de invierno  gane en empaque, que Deadpool sea más divertida, o que la propia Infinity War sea más trascendente (si has visto TODAS las películas), pero ésta es en la que yo más disfruto. De pequeño imaginé una película que juntara a todos mis ídolos de Marvel en un envoltorio brillante, estupendo y excitante. Y aquí está. Es Transformers con cerebro, corazón y un sentido del humor que funciona estupendamente.



Ahí hay que destacar el papel de Josh Wedhon al crear un engendro en que personajes que han demostrado enjundia en películas propias deben generar sinergias para crear un espectáculo mayor sin por ello dejar de ser personajes por derecho propio. Lo mejor es que incluso los más sosetes o menos poderosos tienen su momento de gloria, el gustazo que les deseamos a todos. Entre estos fuegos artificiales tan admirablemente paridos, la tensión se alivia con un torrente de chascarrillos a cada cual más inspirados (con gags reservados a los devotos y otros para cualquiera) y se complemente con un ritmo espectacular capaz de entretener incluso al espectador más profano.

Debido a lo particular de su propuesta, no podemos compararla más que con las otras propuestas bajo el paraguas de los Vengadores del Universo Marvel. Ni siquiera películas tan corales como la Civil War mantienen una coralidad tan consciente como éstas. En ese sentido, La era de Ultron pecaba de ser demasiado continuista, ofreciendo una historia casi calcada sin arriesgar lo más mínimo (divertida con ganas, no lo negaremos).  La Guerra del Infinito, por su parte, es un más difícil todavía cuando ello parecía imposible, pero tiene el deje de que requiere haber visto todas las películas. Para disfrutar con Los Vengadores basta con que te suene un poco quién es quién y tengas ganas de pasar dos horas a tope.


Así pues, me reitero, tanto en el cine como en mi casa gocé con 130 minutos de emociones, risas y castañazos, ajeno a la simpleza real del guión y olvidando los problemas de mi vida. Entonces, miré a la persona a mi lado y vi que estaba sintiendo lo mismo que yo. Esto es lo que debe ser una película de acción y fantasía. El block-buster perfecto. Gracias Marvel, gracias Stan Lee. Y gracias Joss Whedon.

Nota: 8
Nota filmaffinity: 6.9

sábado, 20 de junio de 2015

The Avengers 2: La era de Ultrón


La responsabilidad de suceder a un primer hit es similar a la que se produce cuando, después de un cierto éxito, consigues llegar a la cumbre y creas el super-blockbuster que rompe cualquier esquema. ¿Qué puedes hacer después del mejor trabajo de tu vida? Cualquier producción será inferior y se mirará como tal. ¿Es acaso fácil conseguir el más difícil todavía y mejorar tu límite? La Era de Ultrón se enfrenta justo a ello. The Avengers ha significado la cumbre del cine de súper-héroes taquilleros y casi todas las películas del género palidecen ante ella. Es la referente por derecho propio.

Las secuelas son inefables a cualquier película que tenga éxito en taquilla. Es imposible no sucumbir a la tentación de convertirlas en sagas: Piratas del Caribe, La Guerrade las Galaxias, Transformers, Indiana Jones… ¡Estirar el chicle hasta el infinito y más allá! Con resultados más o menos conseguidos, todas parten de un universo creado por una pionera que rompe taquillas.
A diferencia de ellas, The Avengers no era una “primera película” como tal, sino que era una adición más a una historia, un peldaño más (aunque muy importante) de una trama que se completa a lo largo de un puñado de películas y series. Esto constituye una ventaja de La era de Ultrón respecto a una saga habitual: No es la continuación de la rompedora sino que es una muesca más dentro del gran retablo pintado por Marvel  (De hecho sucede a El soldado de Invierno, en la que sólo participa uno el Capitán América). Sí, la comparación es inevitable, pero es menos directa de lo habitual.

Insisto con The Avengers, que constituye el mejor ejemplo de bolckbuster moderno. Wedhon compone una historia coral en la que un conjunto de personajes que han mostrado tener carisma suficiente para tener protagonismo por derecho propio deben interaccionar positivamente para mayor espectáculo. En ella, todos tienen su parte de cancha y su importancia. Incluso los más sosetes y menos dotados de los Vengadores se convierten en imprescindibles (sin atentar contra la lógica) y se provoca un momento de gloria que contente a los fans de todos y cada uno de ellos. Todo ello con fuegos de artificio de primera calidad al servicio de una trama alegremente entretenida. Sus dosis de chascarrillos autoconscientes (frikis y no frikis) alivian la tensión se equilibran con unas coreografías a cada cual más espectacular y contribuyen a captan y entretener incluso a los más profanos del lugar. A posteriori, es casi inevitable que tuviera éxito. Las pocas veces que tantos factores confluyen con tanta naturalidad demuestran que no es tarea fácil.

Y ya llevo una página entera divagando sin haber soltado prenda sobre La era de Ultrón. Tiene su sentido, ya que todas estas consideraciones han pasado por la mente de Wessdon al hacer la película. Consciente de ello, ha intentado que cumpla la misma función que su predecesora (que no es tal): hacer de punto culminante de una segunda fase de películas que hacen avanzar el argumento general. Por ello, repite (o intenta repetir) la fórmula que ya funcionó en The Avengers. Ahora quien quiere destruir el mundo es un ciborg superdesarrollado y superdopado que tiene cuentas pendientes (o cree tenerlas) con los Vengadores.

El mayor problema  es que no arriesga lo más mínimo. Calca el esquema anterior y compone un ejercicio de entretenimiento de primer nivel, pero no ofrece nada de nuevo.
La trama profundiza, acertadamente, en los personajes que no disponen de película propia, desarrollando su personalidad, actualizando su trasfondo e impidiendo que se queden atrás en la “historia”. No obstante, Ultrón no consigue transformarse en un villano netamente explotado. No se le saca todo el jugo al que se le debería sacar, y, sin contar el órdago final, no tiene la fuerza suficiente como para plantar cara a los Vengadores con efectividad. Los chascarrillos marca de la casa que se inventaron en la primera Iron Man siguen funcionando, especialmente los que inciden con un Thor que parece en la edad del pavo, provocando unos duelos de machotes bastante graciosos. Cuando tienes personajes con este carisma, es más fácil hacer que cualquier chorrada ligera haga gracia, especialmente los chistes en torno e Mjolnir, que los buenos frikis apreciarán.

Pero ¡ay! Las risas no tapan que la fórmula que se utiliza para cerrar la película es exactamente la misma que antes: Órdago salvaje del malo maloso y hondonadas de dummies creados por CGi a los que destruir. Un recurso de guión que deja una gran sensación de “ya visto” que afea un espectáculo de primera clase, especialmente para quién tenga fresca The Avengers.
A pesar de este gran inconveniente, Wessdon consigue reconciliarme con la posibilidad de grabar escenas de acción caótica sin necesidad de abusar del baile de San Vito ni enchufar cien cortes por segundo sin motivo. Se echa el resto para crear coreografías tremendamente espectaculares muy bien diseñadas donde se abusa de la enormérrima potencia que ofrecen los ordenadores (el plano secuencia inicial en el que aparecen todos los Vengadores o la magnífica pelea final son auténticas gozadas para el consumidor de acción de la buena).

No podemos olvidarnos tampoco de lo bien cuidada y trabajada que se encuentra la imaginería de la película.  Todo elemento que aparece en cualquier entrega del Universo Marvel está diseñado y pensado para formar parte de él, consiguiendo un entramado de argumentos e historias muy bien entrelazado, componiendo un todo que constituye una promesa cierta de espectáculo (Algún día debería ponerme a analizar todo el conglomerado). Por ahora, a falta de nuevas noticias, se le esperan añadidos hasta 2020, con Guardianes de la Galaxia 2 como siguiente clímax de importancia en el fulcro argumental.

No tiene la fuerza y la novedad que suponía The Avengers y no propociona el mismo subidón (la grande de esta fase ha sido Guardianes), pero vaya si es entretenida. No ofrece nada nuevo más allá del avance de la trama, pero quién disfrutó con la primera seguro que se lo pasará bien con ésta. Es lo que debe ser un blockbuster, sin virtuosismos ni errores. 

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.7