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domingo, 12 de noviembre de 2023

Lejos de la tierra quemada

Película vista en Movistar+ que pasaba por ahí.

Lejos de la tierra quemada nos explica la historia de tres mujeres que no tienen una vida fácil en una ciudad pequeña cerca de la frontera EEUU-México. Primero tenemos a Sylvia, que regenta un restaurante y es, aparentemente feliz, pero su pasado tiene secretos que no es capaz de gestionar. Luego tenemos a Mariana, una adolescente que vive tranquila hasta que su padre muere en circunstancias extrañas. Finalmente, está Gina, una mujer madura que descubre en un amor prohibido la manera de salir de la asfixiante rutina en la que vive, lo que desembocará en una cadena de acontecimientos de funestas consecuencias.

Este juego a tres bandas va cambiando de lugar siguiendo un patrón que percibimos pero no comprendemos. Realiza un seco de la vida de las tres féminas, mostrando los traumas que arrastran unas y otras, dejando claro que la vida es dura y, bueno, hay que vivir con ello. Desde un primer momento se percibe que hay algo que une a las tres historias, aunque se hace difícil comprender el qué, más allá de la importancia de la culpa y el perdón (especialmente hacia uno mismo), y de su influencia en nuestras decisiones. Se hace especial hincapié en que no hay decisiones buenas o malas, solamente acciones y consecuencias, siendo tarea nuestra vivir con ello.

Lejos de la tierra quemada busca el artificio en una cabriola innecesaria, al estructurar la trama – que en el fondo es la arqueología completa de una relación romántica – con una complejidad gratuita que sólo parece querer complicarse la vida por motivos onanistas. En cierto modo, me recordó a Biutiful, con la que comparte conceptos y estructuras. Una vez comprobé el director, pude entender el origen de esta sensación. No en vano, Guillermo Arriaga es el antiguo guionista de González Iñárritu y tiene en su haber la firma en obras como Babel o 21 gramos. Ataca aquí su primera obra como director independiente y siente la necesidad de lucirse y demostrar lo bueno que es. Es su estilo enmarañar las tramas, provocar entrelazamientos imposibles entre seres que van y vienen, siempre en ambientes agrestes, poco amables para vivir. Se nota quizás la falta de Iñárritu tras las cámaras, que transforma este bosque en una experiencia, pues en Lejos de la Tierra Quemada se combina una puesta en escena no excesivamente lustrosa con una falta de ritmo más que notoria. Cuesta y es necesario cierto esfuerzo para no perder el interés de lo que se te está contando, con el amargo regusto de que el director quiere ser más profundo de lo que sabe.

Por suerte para él (y para nosotros), tiene la suerte de contar con tres actrices (Charlize Theron, Jennifer Lawrence y Kim Basinger) más que capaces, conscientes de un guión trabajado, que permite el lucimiento. Así, las tres protagonistas de este agreste drama se empeñan en sacar adelante sus papeles de mujeres sufridoras. Constituyen, con diferencia, lo mejor de la película, manteniendo a flote un barco que se habría vuelto demasiado indigesto en su ausencia.

Y es que sin ellas, no queda sino la sensación de estar viendo una película que has visto otras veces mejor contada. El drama compartido no destaca por su originalidad, y su fragmentada narración no ayuda a captar el interés ni sabe intrigar para que quieras seguir viendo la película.

Puede ser que no fuera el momento para ver esta película, o que mi mente esperara otra propuesta, pero se me ha hecho bastante cuesta arriba. Las cabriolas argumentales y su desnuda puesta escena no dan pie a captar el interés, a pesar de que las actuaciones muy meritorias de las tres protagonistas ayuden a hacer que este dramonazo sea algo más digerible.

 

Nota: 4

Nota filmaffinity: 6.4 

jueves, 29 de diciembre de 2011

La apuesta perfecta


No siempre se acierta con las películas a ver, éste es uno de estos casos.


El cartel es sugerente ¿a que sí? Parece un thriller de estos en los que hay una historia confusa en la que todo está engarzado, todos son culpables y es necesario empezar a hacer cábalas para desmarañar el tejido que nos presentan. Pues nada de eso.

La película nos cuenta tres historias entrelazadas que tienen el juego (como vicio) en común. Una reputada novelista es ludópata, con las consecuencias que esto tiene para su trabajo y su vida. El hermano de una estrella del basket universitario debe demasiado dinero por culpa de las apuestas y intenta obligar a su hermano a amañar partidos, poniendo en peligro su carrera. Finalmente, los dueños de una casa de apuestas debaten sobre la ambición y el dinero que van a ganar timando a los pobres apostadores.

El inicio es prometedor, una acertada primera escena nos pone en situación para lo que parece un thriller en torno al juego. Sin embargo, el desarrollo es puramente de telefilm, ocupado en mostrarnos vidas rotas en torno al juego sin control. Las tres tramas apenas logran entrelazarse más que por un punto tangencial -pasan en el mismo sitio-, funcionando como historias independientes que se van intercambiando en pantalla. En ningún momento se logra empatizar con los personajes, la trama es muy plana y estúpida y no ayuda a captar la atención. Además, la moralina que desprende durante todo el rato “el juego es malo, nunca apuestes, a menos que hagas trampa” no es de lo más inspirado que uno se pueda encontrar.

ACTORES: A pesar de contar con un buen elenco de actores y mostrarse como una película coral, la película desaprovecha el talento que tiene entre manos. Grammer, Whitaker y deVito están muy descolocados, sin saber muy bien que hacer. Sólo Basinger tiene la suerte de gozar con algo parecido a un personaje coherente.

DIRECTOR: Mark Rydell es todo un veterano director de telefilms baratos al que, de vez en cuando, se le da la oportunidad de dirigir películas de más calibre. No obstante, la película naufraga en todos los aspectos y no consigue tener un mínimo de coherencia para mantener el sentido. A pesar de que había mimbres para hacer una película decente (un thriller de oficio, que dirían), no se aprovecha de ninguna manera. No hay ninguna escena aprovechable -aparte de la inicial- ni ningún sentido del ritmo, sorprende además una estética tan “cutre” en una película que se vende como “la película de apuestas definitiva”. Se supone que, viendo a los actores, dinero hay. ¿Cómo te lo gastas tan mal y haces escenas tan cutres todo rato? Las peleas, los partidos, el desenlace…

GUIÓN: A ver que tenemos… Personajes apenas perfilados, tres historias muy vistas y superficiales que no llegan ni a drama ni a thriller en las que esperamos ese giro argumental que no llega o no sabe llegar. El ritmo brilla por su ausencia y las incoherencias y los giros “molones” sin sentido abundan lo largo del metraje. No es que haya mucho hilo que cortar.

En resumen, a pesar de tener todas las mimbres necesarias para realizar una película decente, han hecho una película (para el cine) de las que cualquier persona con un mínimo sentido del gusto escapa al ver en la tele.

Nota: 2
Nota filmaffinity: 5.1