sábado, 24 de mayo de 2014

El cofre del Hombre Muerto



La maldición de la Perla Negra culminó los sueños húmedos de todo “blockbuster” consiguiendo no sólo reventar todas las taquillas sino trascender hasta crear una imaginería propia. Disney puso rápidamente en marcha la maquinaria para explotar su nueva gallina de los huevos de oro, y tres años después nacía el díptico El cofre del Hombre Muerto y En el fin del mundo.

Después de dejar atrás a los no-muertos de Barbosa, el infame Capitán Jack Sparrow huye de los calamáricos secuaces de Davey Jones, el Holandés Errante, que lleva las almas de los muertos al infierno… Éste le reclama el alma de Jack como pago de una antigua deuda. Por medio, Will y Elizabeth quieren capturar a Jack por… algo, con lo que se meten en medio de los planes de Davey Jones.

Pero bueno, ¿acaso importa de qué va la película? El objetivo de Disney no es otro que hacer un “más grande, más largo y ¡más Sparrow!”. La película se ha hecho por y para él, y si antes ya robaba cada escena en la que aparecía, ahora todo se ha realizado para su gloria. Se cogen los diálogos chulescos de Jack (que para que negarlo, siguen haciendo gracia), se añade un nuevo malo con el que presumir de FXs (una pasada), se mete a Will y Elizabeth por ahí (que son monos y gustan a la gente) y se finaliza con escenas de acción marca de la casa (siempre divertida).

A parte de un vehículo para sacar dinero, la película está concebida como una introducción para En el fin del mundo, pretendido colofón y despedida de la saga. Es por ello que este acto tiene una importancia, digamos, liviana. A diferencia de su predecesora, el conjunto adolece de falta de frescura y empaque. El carisma de Jack da para mucho, pero cuesta entender por qué huye realmente, la película tarda en arrancar, se pierde en florituras innecesarias y da la sensación de que encontramos situaciones metidas con calzador (la aparición de Norrington o hacer que Will acabe en el Holandés) para que un personaje en concreto aparezca y ya está.


¿Pero, qué decir de los efectos especiales? Simplemente brutales. Son mucho mejores que los de la primera parte (aunque menos resultones) y son capaces de mover con naturalidad a una criatura tan brutal como el Kraken, que a su paso destruye navíos con una facilidad pasmosa. ¿Y el diseño artístico? Mejor. Escenarios de inmensa belleza y algunas secuencias deliciosamente paradisíacas. A lo largo de todo el metraje aflora un deje sobrenatural que deja entrever que Jack Sparrow juega habitualmente con fuerzas mucho más importantes de lo que parecía en su predecesora, dando a toda la película un aire muy artificioso, recordando mucho (demasiado) a la mítica Monkey Island (y que no me digan que Davey Jones no es LeChuck, ¡vamos!). El error del director es que, a pesar de tener más medios, no consigue aprovechar su influencia para que el nivel de la película suba gracias a ello.

Por otro lado, los actores no se toman especialmente en serio su trabajo, especialmente un Depp desbocado, que se dedica a hacer mueca tras mueca repitiendo los tópicos de su personaje, pero no es hasta la última hora de metraje (esta manía de hacer las películas épicas de tres horas… mala influencia de LOTR) que se desata por fin el festival. Hemos soportado dos horas de idas y vueltas sin mucho sentido hasta que encuentran el dichoso cofre. Ahí, algo hace click. Marca el inicio de una espiral de acción vertiginosa en que todo pasa a fluir con una facilidad pasmosa. El sentido sigue brillando por su ausencia, pero la película se acelera y las espadas empiezan a danzar en una trepidante noria (juas juas) componiendo un “crescendo” sorprendente donde cualquier cosa es posible. El final, aunque incoherente con visto en el resto de la película, es brutalmente épico, con un duelo apoteósico de Jack contra el Kraken (y dejando un cliffhanger de manual).


Como la mayoría de secualas no previstas de inicio, es obviamente inferior a su predecesora. Hay más medios y el trepidante final deja un buen sabor de boca, pero la pérdida de frescura se nota mucho, especialmente en sus dos primeras horas. Eso sí, Jack sigue siendo Jack, y Davey Jones es mucho Davey Jones, lo que basta para muchos.

Nota: 6
Nota filmaffinity: 6.2

No hay comentarios:

Publicar un comentario