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domingo, 12 de febrero de 2017

La llegada



Una cosa mala de Escocia: llueve mucho y hace frio. Una cosa buena: Me han puesto un cine justo al ladito de casa (quien dice al lado, es realmente al ladito!). Con la idea de estrenarlo y tal, estaba dispuesto a ir a lo que fuera. Elegi la llegada por la simple razon de que Villeneuve es un director reputado (nunca le había visto ninguna película) y en Cinefagos la estaban poniendo como una gran pelicula. Lo que hace a veces el aburrimiento.

Y la llegada es una de extraterrestres, pero como Villeneuve es un rato presumido, no va a irse por los cauces habituales, no. 12 naves diferentes llegan a diferentes puntos de la Tierra y aterrizan buscar ningún tipo de aparente interacción con los humanos. Nosotros, tras sobrepasar los miedos iniciales, nos lanzamos a su estudio, intentando responder multitud de preguntas: ¿Quiénes son? ¿A qué han venido? ¿Vamos a morir?

Sin embargo, antes de resolver cualquier otro interrogante, subyace un gran impedimento: ¿Cómo nos comunicamos con ellos? Ahí es donde reside el quid de gran parte de la película: Los problemas de comunicación. Los extraterrestres son unos calamares lovecraftianos (ecs) que viven en un medio acuático. No pueden producir sonidos que podamos entender. No estamos siquiera seguros de cómo piensan, si son telépatas, o de si son capaces de razonar individualmente (¿podrían ser una colmena?). Lo único que es seguro es que no son humanos, por lo que las herramientas de comunicación verbal y no verbal que conocemos no acaban de funcionar. 

Con estas premisas, Villeneuve se lanza a reflexionar sobre cómo nuestro lenguaje toma forma, influyendo a su vez en cómo percibimos la realidad, ya que nuestros conceptos mentales se articulan de acuerdo a la idea (verbalizada) que tenemos sobre la misma.  Al obligar a los científicos a enfrentarse a seres de una clara inhumanidad, estos se ven obligados a poner en duda todo cuanto saben sobre la comunicación, planteando hipótesis de trabajo desde puntos de vista inesperados. De esta manera, Villeneuve nos obliga a rumiar sobre nosotros mismos y las dificultades para comprender a aquellos que nos son diferentes.

El lector más atento ya habrá podido adivinar que no estamos ante los fuegos artificiales gratuitos de un Independence day o ante las explosiones gratuitas de un Battleship. Villeneuve nos propone una película de ciencia-ficción seria (hard, que se diría) que se toma con calma el desarrollo para dejar que el mensaje tome poso, jugando más con nuestra capacidad de dejarnos fascinar que con la espectacularidad de cambiar mil veces de cámara en cada segundo. La llegada juega (y triunfa) en la misma división de propuestas más calmadas como Contact o The Abyss.

Todo el desarrollo de la argumentación de Villeneuve se produce a través de un guión sobresaliente: por un lado, deja lugar para que conozcamos a todos los personajes (que son usados como bases sobre las que presentar diferentes puntos de vista), juega con las “12 ciudades” a las que lleguan, forzando a culturas antagónicas a superar sus diferencias y entenderse (o no), guardándose espacio además, para meterte un par de trampitas que aprovechan nuestras ideas preconcebidas sobre el funcionamiento de las historias de Hollywood.  

El peso de la película recae sobre los hombros de una estupenda Amy Adams, que cada día sorprende más por su calidad cuando se dedica a los papeles más serios ( por ahora se ha llevado una nominación a los Oscars, a ver cómo acaba). Su trabajo es profundamente emotivo, más que capaz de cautivar, pues su contención no hace sino remarcar la devastación que sufre ante unos sucesos que, claramente, la superan. A su alrededor tanto Lawrence Fishburne como Jeremy Renner (mira que siempre me ha parecido que tiene cara de palo perpetua) no desentonan en absoluto. 

En un último alarde de virtuosismo, Villeneuve realiza una última cabriola tan innecesaria como efectiva en su desenlace (¡SPOILER!), pues es al final cuando descubrimos  que la transformación mental derivada del lenguaje calamari, ya ha convertido el tiempo en una dimensión física a través de la que moverse. De esta manera, todos los flashbacks de nuestra protagnista que no acababan de cuadrar se transforman en flashforwards inesperados que sirven para rematar la historia y obligan a rememorar todo lo que hemos visto desde un nuevo prisma. No niego que esta pedantería final puede enfadar a más de uno, pero hacer trampas temporales mientras están tantos elementos en danza (básicamente, el resto de la película) sin que descuadre antes de hora está al alcance de muy pocos.

Si bien estoy seguro de que la película ganaría con algo más de dinamismo,  La llegada es una película con la que sumergirse y dejarse fascinar. Esta inusual propuesta de ciencia-ficción navega por tierras extrañas y exige un esfuerzo al espectador para captar todos sus matices, pero es capaz de llevar tanto a la emoción como a la reflexión, mezclando como pocas el cine más comercial con el sello de autor.  Cada elemento de la película es una muestra de excelencia en su concepción, convirtiéndose en la película favorita para los Cinéfagos este año y una de las favoritas para la gran noche de los Oscars. 

He salido tan entusiasmado con la película que he decidido repasar toda la filmografía del director, empapándome bien del puñado de estupendas películas (a juzgar por la crítica) que este director nos ha ido deparando.

Nota: 9
Nota filmaffinity: 7.6

domingo, 26 de agosto de 2012

El legado de Bourne


Un nuevo producto ha surgido siguiendo la estela de la entretenida y vibrante saga Bourne. Un momento… No está Matt Damon… forma parte de la saga ¿o no?

Aaron Cross es un agente secreto de la CIA. Forma parte de un selecto grupo de soldados del programa Outcome, mejorados químicamente para misiones en solitario. La filtración del programa de asesinos programados Treadstone por parte del conocido Jason Bourne provocará que Outcome deba ser cancelado y todos sus miembros eliminados. Sin embargo, Aaron no se mostrará muy de acuerdo con su supresión y se rebelará.

Si uno se para a mirar el elenco técnico de la película, podrá ver que repite casi todo el personal de la trilogía Bourne, excepto el actor principal. Esto puede hacer pensar que nos vamos a encontrar acción de la buena. Sin embargo, aunque la acción no es mala y consigue entretener, hay varios errores y lagunas que lastran el resultado. La relación con la historia principal es  un poco... peregrina, enseñando secretos escondidos "en lo profundo" sólo para poder tener la excusa de poner Bourne en la portada.

ACTORES: Lo reducido del guión no permite mucho lucimiento a los actores y su esfuerzo por tener cara de palo durante toda la película no ayuda mucho a que los personajes estén bien caracterizados. Convertidos en meros arquetipos, desfilan por la pantalla diciendo sus frases y pegando sus puñetazos.

DIRECTOR: Repite el equipo de Bourne y paga el mismo Damon, entonces, ¿por qué esta enorme lentitud al empezar y el ritmo cansino y repetitivo? Pues porque Matt querría ganar algo de dinero a bajo coste. Bajo el amparo del paraguas de Bourne, se permite realizar un spin-off de la película en plan facilón y devorable. El enorme prólogo se puede entender ya que parece ser la primera película de una saga que ligará con la historia de Bourne de alguna manera. Sin embargo, no acaba de ser excusa para una presentación tan desangelada y fría. Una vez entrados en materia por fin, la película sigue con una serie de escenas de acción marca de la casa que funcionan bastante bien. Por otro lado, el camino hasta llegar ha sido arduo, ya que el director no se molesta -sabemos que sí es capaz- de darle un mínimo de viveza a la película, sin brillantez. La fotografía de las escenas iniciales sí es bastante destacable. Algo es algo.

GUIÓN: Hacer una continuación de Bourne, sin Bourne, pero estando Bourne continuamente en la trama no es tarea fácil. La presentación de la historia es lenta y confusa, con multitud de planos mareantes. Los personajes están apenas esbozados y el desarrollo de la trama, pretendidamente misterioso, está plagado de lagunas, errores y cosas inexplicadas, amén de un par de patilladas que no concuerdan con lo que ha sido el universo Bourne. Siempre han gustado de hacer películas complicadas, pero esta vez no pasa de tramposa y absurda. Rápidamente se hace obvio que habrá una continuación -si la taquilla permite- que espero se entronque con la historia original y permita el retorno de Bourne en toda su extensión. Además, como sucede justo después de la saga Bourne, el visionado de El Ultimatum de Bourne se convierte en imprescindible para comprender el planteamiento de la película, lo que provocará que el espectador incauto tenga más facilidad para perderse y aburrirse.

Siendo una continuación muy floja -que desmerece el nombre que lleva-, puede servir para una tarde aburrida, para apagar el cerebro y ver una buena cantidad de disparos y explosiones sin mucho sentido.

Nota: 2
Nota filmaffinity: 5.7