No sé muy bien cómo acabó este libro en mi lista de pendientes, pero ya arrastraba muchos años en ella y, de vez en cuando, toca sumergirse en las profundidades de lo sórdido para sacar algún libro de entre el polvo.
Título: Obras
púbicas
Autor: Manuel
de Pedrolo
“En una pequeña comunidad norteamericana, de casitas unifamiliares, iguales todas ellas, de gente de aspecto juvenil y fabricada en serie, llega una noche un hombre joven en tren. Su mujer le espera en la estación. Todo está en orden, si no fuera que la esposa es más atractiva sexualmente que lo habitual. Glándulas mamarias más desarrolladas, vestidos más reducidos… Algunos vecinos parecen haberse mudado sin avisar, y la suegra… demasiado bien dispuesta a expansiones eróticas. El caso es que, estimulado por las novedades, nuestro protagonista se lanza a una actividad sexual desacostumbrada. Todas las mujeres de la comunidad pasarán por la piedra. Bueno, todas menos una… El desenlace sorpresa, que existe, se lo dejamos al lector, que casi seguro que culminará del tirón.”.
Ya el resumen de la contraportada da una idea de lo que encontraremos, pero sí, efectivamente, tenemos entre manos un libro guarrete. Como si de la novelización de una película de Pajares y Esteso se tratara, tenemos una comedia picante repleta de coitos, felaciones, chupadas, vagines, penes, pelos, labios, cagadas y meadas y sobeos a un ritmo inmisericorde en una trama aparentemente sin sentido. Obviamente, cualquier sentido de la decencia o cualquier atisbo de sentido común salta por la ventana desde la página 1.
No sé si decir que “obviamente”, pero no se toma muchas molestias en desarrollar personajes. Pone nombres, los lanza al ruedo y deja que se diviertan en escenas sexuales a cada cual más absurda y pasada de página. Entre una cosa y otra, no creo que perdone ninguna perversión habida y por haber, además de tener un montón de penetraciones, botes, casualidades picantonas y estupideces absurdas por las que acabar despelotando a dos personajes para que retocen un rato. Si ahora ya hay bastantes cosas que nos hacen poner los ojos en blanco, en 1971, que es cuando se publicó originalmente esta novela, ni os cuento. Más que preparado para escandalizar al respetable, incluso los más curtidos encontrarán una chorrada que les haga saltar, ni que sea por la absurda tontería que se plantea.
En este caso lo he
leído en el catalán original, donde el autor hace un uso ejemplar del idioma,
encontrando una asombrosa variedad de vocabulario soez y obsceno. Además de no
repetir apenas acrobacias sexuales, también depliega una verbigracia
sorprendente, florida e imaginativa. No en vano Manuel de Pedrolo es uno de los
autores catalanes más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Maestro en
el uso de la palabra exacta, gozaría de más fama si prestara la misma atención
a los argumentos, no fuera tan atravesado o tan pervertido. Cualidades que no
han impedido que su Mecanuscrito del Segundo Origen sea un libro de
cabecera en todos los colegios de Cataluña. Lo dicho, Pedrolo tiene “sus
cositas” pero joé lo bien que escribe.
Pero bueno, volvamos a Obres Púbiques. Aunque no lo parezca, resulta que al final hay una trama. En un giro final inesperado tras las mayores bajezas imaginables, Pedrolo se las arregla para crear un motivo que impulsa a que nuestro protagonista pueda descargar veinte veces en un día, tenga una moral extraordinariamente flexible y todas las damas se mueran por sus huesos cada vez que lo ven. SPOILER Resulta que es el – involuntario – espécimen de un experimento secreto del gobierno de los EEUU dedicado a aumentar la fertilidad: Mejora de sus capacidades amatorias, secreción de feromonas que ponen cachonda a cualquier fémina receptiva, fertilidad garantizada al 100% y cierto desapego de la realidad. Este último efecto es el que ha provocado todo el percal, pues se ha equivocado de pueblo – sin que nadie se haya dado cuenta, jé – embarazando a todas las damas del mismo. Además, queda claro que no es la primera vez que ocurre y, por si fuera poco, se dispone a cometer el mismo error en la siguiente parada de la estación. Terrorífico. ^^ FIN DEL SPOILER
A este libro hay que
acercarse sabiendo lo que vas a leer. Si no, vas a salir volando en diez
páginas. A pesar de ser un libro guarrete y pretendidamente erótico, no es para
leer con una mano, sino para echar unas risas con las proezas sexuales
descritas.
Nota: 5
Nota goodreads: 3.45/5
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