viernes, 22 de diciembre de 2017

Logan

Lobezno siempre ha sido el mutante más carismático de la gran pantalla, e incluso le sirvió para conseguir tener película propia (inicialmente de una serie más grande xD) que cosechó cierto éxito a pesar de su cuestionable calidad. Su continuación tampoco es que fuera gran cosa. Por ello, no pensaba ponerme con esta tercera parte, a pesar de que el tráiler prometía ser una propuesta diferente. Pero bueno, durante mi exilio en el norte, uno se aburre y desespera mucho y claro, se lanza a hacer cosas que no habría hecho normalmente. Bien que hice.

“I hurt myself today to see if I still feel I focus on the pain, the only thing that’s real…” la rota voz de Johnny Cash se clava en las entrañas desde un primer momento. “Me hice daño a mí mismo hoy, para averiguar si todavía sentía algo. Me centré en el dolor, la única cosa que es real…”. Lobezno, el inmortal vive en una agonía infinita. ¿Cómo soportar el día a día cuando todos los que aprecias han muerto y estás condenado a ver amanecer hasta el fin de la eternidad? Nada queda para Logan sino un dolor que le confirma, ndifectiblemente, que todavía sigue vivo y así seguirá por siempre…

Realmente no estaba preparado. En mi ingenuidad, uno esperaba una cosita ligera, quizás con algo de acción más seria, pero sin dejar de ser un entretenimiento fácil. Logan es diferente a casi cualquier propuesta de Súpers que haya visto nunca en la gran pantalla. Desmitifica la figura del mutante invencible, fastidiando cualquier idealización que pudieras tener y le obliga a llevar una existencia descarnada e impía, decidicamente pesimista, sin por ello perder un ápice de carisma. Si no fuera por las garras, podría tratarse de un Western crepuscular al más puro estilo Sin Perdón. A fin de cuentas, el autor del cómic original (Mark Millar) ha declarado haberse inspirado en la película de Clint Eastwood para crear Old Man Logan (un cómic muy original pero tampoco nada espectacular)… Este obvio cambio de ambiente no se aprecia sólo en la insual cantidad de insultos o la violencia visceral que asoma a cada momento, pues es algo que ya hemos visto en Deadpool, sino en el hecho de que la película no tiene supervillanos, ni la Tierra está en peligro, ni aparecen extraterrestres con ganas de marcha. Logan aborda temas completamente maduros como la vejez, la depresión y los remordimientos. Estamos ante un héroe devastado, un perdedor al que sólo le queda coger la siguiente borrachera para soportar todo aquello que ha debido dejar atrás.


A lo largo de 17 añazos, Logan ha sido Hugh Jackman y High Jackman ha sido Logan. Nadie podría haber mejor para trasladar a la gran pantalla la brutalidad de un ser perpetuamente enfadado, siempre presto a sacar las garras y arrojar comentarios sarcásticos pasados de rosca. Pero para representar a este torturado ser lleno de cicatrices que no podrán sanar jamás es algo que creía fuera del alcance del forzudo australiano. Curiosamente se saca el que probablemente es el mejor papel de su vida (justo después de verle en el más vergonzoso de ellos xDDD). Vemos al humano que hay detrás del mutante, lleno de sentimiento y amargura, cuyos comentarios sarcásticos están llenos de maldad y resentimiento. Carisma triste y desagarrador.

Esta rabia sin sentido que aflora del personaje de Hugh Jackman se transforma cuando aparece Laura, una versión femenina de sí mismo, tan rabiosa y salvaje como él, un reflejo de que la redención existe, si recibe la guía adecuada que Logan nunca tuvo. Si me he desecho en elogios para con Jackman, más debo dedicar a la impresionante Dafne Keen Fernández. Sobrecoge encontrar una actriz tan pequeña capaz de transmitir tanta violencia y sed de sangre como ella. Laura Kinney (o X-23 ;)) es puro salvajismo desbocado, que Keen consigue hacer creíble sin perder un ápice del carisma de su “padre”, con la rebeldía de un preadolescente que busca su lugar en el mundo y la búsqueda de una figura paterna a la que querer. Flipa además como se juega tan acertadamente con el bilingüismo del personaje (y de la actriz) para aumentar los problemas de comunicación entre ambas máquinas de matar, Keen cambia de idioma (y de acento) como nada, precioso.


Como ya debe de haber quedado claro, Logan se aleja de las satisfactorias películas de evasión de Marvel, bien acotadas para divertir, agradar a todos los públicos y que, últimamente dejan la sensación de estar viendo la misma película una y otra vez. Logan se ve beneficiado por la poderosa carga emocional que contiene para clavarse en el recuerdo, presentándonos lo que nunca vemos, el ocaso del superhéroe condenado a recordar que ya no es el que fue. Este planteamiento se aprovecha con acierto por el siempre sólido James Mangold (El tren de las 3.10) que incluso es capaz de aportar enjundia a las películas más chorras (Noche y día). Encontramos pues, personajes bien desarrollados (¿a que no os habíais dado cuenta), una fotografía seca y, sobretodo, una parsimonia al desarrollar la historia que sorprende por su ritmo mesurado, dando el tiempo necesario para que pose y deje huella. No obstante, se olvida de poner un tono brutal en las escenas de acción, crudas y desagradables en su factura, pero sin perder un ápice de credibilidad. Muy alejadas de las acrobacias imposibles de los saltimbanquis en uniforme marvelianas, las imágenes de la pequeña Dafne Keen arrancando cabezas y atravesando pulmones deberían revolvernos las entrañas (y lo hacen), pero no por su falta de sentido, sino por su autenticidad.


Y qué canciones, por Crom, qué canciones. La banda sonora se ha escogido con lo más florido del country crepuscular norteamericano (con Johnny Cash a la cabeza), contribuyendo a sumergirnos dentro de una vorágine de turbulenta decadencia en la que Logan parece recordar cada error cometido, lamentando con dolor cada ocasión perdida para ser feliz.

Logan es de estas películas que si te pilla con el pie cambiado, te puede dejar tonto. Mientras te revuelve las entrañas con su descarnada melancolía, es un recordatorio de que todo tiene su final, y éste es, siempre, nostálgico y dramático. Todo un rara avis dentro de su género, te lleva a lugares que nunca esperarías visitar en una película de súpers, recomendable incluso para los profanos e inmejorable despedida para un personaje que nos ha acompañado en la gran pantalla durante los últimos veinte años.

Nota: 9
Nota filmaffinity: 6.9 

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