lunes, 3 de julio de 2017

Rogue One (Una historia de La Guerra de las Galaxias)

Ya se que no acaban de ser horas, que han pasado muchos meses y tal, pero ya tocaba que tuviera tiempo para ponerme con la película (ejem ejem) más esperada del año pasado.


Parece que se estabiliza el concepto de entrega anual de la franquicia Star Wars. Cuando se planteó Rogue One después del remake encubierto que fue el Episodio VII, mucha gente quedó desconcertada: Rogue One no iba a ser el Episodio VIII sino una historia independiente dentro del mismo universo. Para que nos entendamos, Universo Expandido en película y “canon” (hasta que lo vuelvan a cambiar, claro). En este caso, Rogue One se sitúa entre los episodios III y IV, viniendo a funcionar un poco como si fuera un Episodio 3.8.

En efecto, nos cuenta la historia de cómo los rebeldes consiguieron los planos de la Estrella de la Muerte, a los que se hacía referencia en la película de 1978 (comprobar). Se relaciona además con la serie de animación de Star Wars: Rebels, por lo que hay personajes ya conocidos por los fans (aunque no tanto por el gran público). Sin embargo, al estar fuera de la Saga como tal mantiene cierta independencia, lo que se vendió que se iba a usar para explorar aspectos que no tendrían cabida en la epopeya galáctica.
  

Nos encontramos con una ambientación muy sombría si la comparamos con los cánones habituales: Los buenos no son TAN bueno como estamos acostumbrados (aunque me repito: HAN DISPARÓ PRIMERO, HAN ES UNA MALA PERSONA, TIENE LA GRACIA QUE LUCHA A FAVOR DE LOS BUENOS Y YA), está protagonizada por unos auténticos Don Nadies en un follón que les viene grande, deben aportar su granito de arena pero su importancia es nimia dentro del Universo; tampoco hay Jedis “de verdad” (después de todo, son unos mierdecillas, un Jedi les daría demasiado caché) y, finalmente, se opta por una acción mucho más seca, más visceral y menos acrobática de lo habitual, especialmente en el giro hacia el género bélico en su hora final. Bien podríamos hallarnos ante cualquier película sobre la guerra de Vietnam… pero con AT-ATs y blásters por medio. Estoy seguro que muchos alucinaron al alejarse de las amables aventuras que siempre habíamos visto en la saga.

Con tantas diferencias, ¿seguimos estando dentro del Universo de Star Wars? Pues vaya que sí. Eso no se lo vamos a negar. El foco se pone en un puñado de planetas que no hemos visitado nunca, pero se siente en todo momento la ominosa presencia de un Imperio que, cada vez más, pone bajo su yugo a todo ser viviente de la galaxia.  La arquitectura es distintiva, diferente a lo acostumbrado, pero no por ello deja de ser reconocible como Star Wars (algo que en Episodio I no se notaba demasiado, por ejemplo). Además, los creadores han diseminado aquí y allá un puñado bien grande de guiñitos, preparados con (más o menos) gracia para que el fan dedicado pueda entretenerse reconociéndolos, no sólo de la serie antes mencionada sino de toda la franquicia como tal.

Después de todo, el público afin a la franquicia no pide más que dos cosas: Un material con el que soñar y diversión. Eso es básicamente lo que interesa y es lo que Rogue One proporciona. A nadie que vea esta película le interesará encontrar una reflexión sesuda sobre el futuro de la humanidad. Quiere tiros, sables láser, Darth Vader siendo el p*to amo…Con tanto entretenimiento se perdonan errores como un inicio caótico y apelotonado, con evidentes faltas de montaje, además de unas cuantas incoherencias de guión un tanto peculiares. No es una película que pida ser exigente y no vamos a ponernos muy puntillosos con ella, ¿no? A destacar el -probablemente deliberado- cutrísimo discurso pre-batalla final (el peor desde Pacific Rim xD).

Por otro lado, la elección de los actores trajo su cierta dosis de polémica. Se escogió un elenco muy multirracial, con presencia de féminas y gente de todos lados, lo que trajo consigo cierto ruido -aunque no tan espectacular como en Las Cazafantasmas-. El correcto trabajo de todos los implicados -tampoco es que el guión sea muy exigente- y el buen rollito que siempre transmite la saga contribuyó a que estas polémicas se diluyeran un poco, consiguiendo que la gente se limitase a disfrutar y no a apretar fuerte los puñitos porque el protagonista no fuera un SeñorTM.

Rogue One tiene sus errores y sus defectos (bastantes), pero en conjunto no es ni más ni menos que lo que quiere ser: una historia menor dentro de la franquicia, que sabe ser entretenida con ganas mientras se acerca al género bélico sin salir de la saga galáctica. Con vocación de relleno, funciona perfectamente para satisfacer al fan mientras espera a que el Episodio VIII llegue estas Navidades. Yo no es que me vaya a oponer mucho a que hagan películas de relleno, si les siguen saliendo así de entretenidas…

Nota: 6

Nota filmaffinity: 7.0

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