lunes, 7 de diciembre de 2015

La tumba india



Ah, Fritz Lang, Solo con oírlo mis sentidos cinéfilos se estremecen… No sé si con ganas de desquitarme de la baja calidad Spectre o por ponerme algo con más calidad cinematográfica, acabo poniendo una película suya. Otra cosa es que sepa qué me estaba metiendo en vena, claro.

Sí, sé que siempre digo que debo informarme un poco antes de ver una película, y ya van unas cuantas seguidas que veo dos nombres que me seducen, una portada bonita y tiro para adelante. Lo que me encuentro es que La tumba india es la continuación de El Tigre de Esnapur (también de Lang), aunque funcione autónomamente. El arquitecto alemán y la concubina favorita del Maharahá están enamorados, lo que no sienta nada bien a su Majestad, que ordena construir una tumba inmensa como prueba de su amor por la mujer que será ejecutada cuando la tumba se acabe. La pareja luchara por su libertad y la segunda ya tal.

Evidentemente yo me esperaba una propuesta con cierta densidad y reflexión pero lo que me encuentro es una historia de aventuras exóticas rodada con corrección. Ni rastro de complejidad, virtuosidad técnica o excelencia narrativa en una historia que bien podría estar dentro de la colección de aventuras exóticas de Emilio Salgari. Los paralelismos con una posible versión de la construcción del Taj Majal son obvios pero la película no incide en ello, contentándose con tener a unos buenos muy buenos, unos malos muy malos y unos religiosos terriblemente depravados. ¿Para qué más?

Todo el desarrollo transcurre con corrección y sin complicaciones, mostrando un sólido buen hacer sin ornamentos gratuitos. Las diversas aventuras y acrobacias varias avanzan a buen ritmo, consiguiendo entretener agradablemente. El desarrollo es previsible pero agradable, con el suficiente ritmo para entretener.

La puesta en escena, claramente teatral, está muy bien resuelta. Es obvio que todo el rodaje se produce en Alemania y sin contar con muchos medios (esos indios embetunados xDD), pero aun así se consigue una fotografía y unos escenarios que cumplen con un buen diseño y un colorido lleno de exotismo. Su reducida duración casa totalmente con una propuesta de desconexión ligera, la mar de agradable y entretenida, aunque sin ningún detalle que se pueda destacar en demasía.

A los ignotos en la vida de Fritz Lang les puede sorprender una película tan simple y modesta en comparación de los monumentos que nos ha brindado largamente. Que sí, que se nota que hay oficio en el rodaje, pero también cero complicaciones y un nulo espacio para el virtuosismo… La explicación se halla en que Lang ya era muy veterano en estos tiempos, había vuelto a Alemania y estaba casi retirado cuando su yerno escribió un par de libros de aventuras que cosecharon un gran éxito editorial en Alemania. A algún potentado le pareció buena idea contratar al mítico director para adaptarlos a la gran pantalla y bueno, por hacer un favor a la familia y permitirse un capricho… Se lo podemos perdonar, ¿no?

Más allá de la curiosidad del director, no hay nada aprovechable en el film. Entretiene, aventuras exóticas correctas y ya. No hay errores, eso no se lo quitaremos, pero nada que cualquier Indy o Errol Flynn no superen con facilidad.

Nota: 3
Nota filmaffinity: 7.1
Sorprende la notaza cuando es una simple película correcta. Supongo que el nombre importa mucho, a la hora de recibir votos ^^.

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