miércoles, 8 de marzo de 2017

Sicario



Empiezo mi –anunciado, aunque con calma- repaso a las películas de Villeneuve con la predecesora de La Llegada.

Nada más dar al play, un equipo de SWATs asalta una casa a ritmo de un incesante retumbar de tambores que te pone a mil desde el segundo cero. Agotada la resistencia inicial, las sorpresas se esconden tras las paredes del chalet. La madriguera de conejo llega mucho mas al fondo de lo que parecia inicialmente. La impactante actuacion de la agente Kate llama la atencion del equipo antidrogas de EEUU, que decide contratarla para unas operaciones en la frontera.
Kate, entrenada donde las haya, se prepara para lo peor, pero una vez en El paso, las cosas no seran tan claras como parecen y la frontera entre el mal y el bien pasa a ser tan difusa como la que hay entre ambos paises....


Partiendo del hecho que estamos ante una película de VIlleneuve, el inicio es de impresión. El asalto apenas tiene tres cambios de cámara, pero te deja con el culo pegado al asiento. ¡Que manera de crear tensión! ¡Que aprendan los demás como no se necesitan mil cambios de vista para ponerte a mil! Esta claro que este canadiense sabe lo que se hace con la cámara. Lo mismo se puede decir de la persecución en coche que se produce en el Paso o la escena final en las minas. Estas piezas de orfebrería de unos quince minutos cada una contienen toneladas de emoción, una puesta en escena primorosa y unas coreografías al alcance de muy pocos. Solo por esos 45 minutos ya vale la pena la película, de sobras. 

Villeneuve se permite jugar un poquito con tus conceptos (otra vez) y te crea una sensación de agobio muy  malsana. Llegas a la conclusión de que la vida es una mierda y que en cualquier momento te va a llegar el bofetón, aunque cuando te lo arreen no puedes entender de donde ha salido.

Sin embargo, encuentro que las escenas que hacen de pegamento no acaban de tener la fuerza que deberían. No por hallarse mal construidas, sino porque el guion no les acaba de dar el sentido necesario para que entendamos que ocurre. Si, nos movemos en aguas turbias donde se hace difícil distinguir entre los ejércitos, las policías y las mafias de ambos bandos de la frontera, pero el guion no separa a explicar muchas cosas que ocurren en pantalla y nosotros no siempre somos capaces de llenar los huecos. Por ejemplo, ¿Para qué la necesitaban? ¿Habría cambiado algo de no haber estado? Benicio del Toro y Denis Quaid, son buenos, malos... ¿o solo unos malnacidos? Este desconcierto provoca que pierda el propio objetivo de la película. Sí, tenemos escuadrones de élite, agencias de inteligencia más turbias de lo debido y narcotraficantes con muy mala idea, pero sus continuas digresiones sobre la distancia entre la justicia y la legalidad consiguen aburrirme en los fragmentos donde la acción no toma el mando. 


Ni siquiera la portentosa actuación de sus integrantes, al mando de una impresionante Emily Blunt, es capaz de hacer remontar el film. Resulta sorprendente como una chica tan pequeñita (en tamaño) es capaz de transmitir tanta fuerza como policía, moviéndose entre la determinación y el desconcierto tras los zarandeos al que le somete el guión. A su cargo tenemos una de las mejores escenas de (no) sexo que he visto en una pantalla de cine. Del resto de turbios personajes, hay que destacar a un correcto (y hostiable) Dennis Quaid y a un impresionante Benicio del Toro, cuyas toneladas de cinismo consiguen quedarse marcadas a fuego. 

Sicario aparece tras el éxito de taquilla que supuso Prisioneros (que ya será reseñada), permitiendo a Villeneuve rodar con mucha más libertad un precioso ejercicio de onanismo audiovisual con cuatro escenas de una precisión apabullante que están al alcance de muy pocos. Es curioso como escenas de una factura tan impecable, con unos aciertos tan impresionantes se vean separadas por unos interludios emburullados que no hacen sino bajar el ritmo y confundir al espectador, dejando una sensación amarga, pues los errores pesan demasiado y deslucen el resultado de una película que, por momentos, provee de magnificencia cinematográfica.


Nota:6
Nota filmaffinity: 6.8

Nominaciones a Fotografía, Banda Sonora y efectos sonoros en los Oscars. Sin premio. Otra ronda de nominaciones técnicas a pesar del reducido presupuesto de la cinta. ¡Villeneuve sabe hacer mucho con poco!

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