jueves, 19 de febrero de 2026

Inmortal Hulk

No hace tanto de la última vez, pero volvemos a tener por aquí al monstruo verde, más grande y bruto que nunca.

La premisa de partida es simple: hace poco que Bruce Banner ha sido asesinado. Está muerto y enterrado. Con él desaparecido, Hulk ya no existe. ¿o sí? Cuando nadie le espera, se producen una serie de avistamientos de la omnipotente bestia. Es entonces cuando empieza un juego de caza al hombre en que no queda muy claro quién persigue a quién y cómo se puede matar a Hulk para que el resto de la humanidad pueda descansar en paz.

Lo más original del planteamiento es la concepción de Hulk como si de un primordial lovecraftiano se tratara. Defendiendo la idea de que lo que está muerto no puede morir, e incluso la Muerte puede morir, lleva la historia a cotas de terror que yo nunca había visto en un cómic Marvel “normal”. Las páginas se pueblan de body horror más que impresionante y una sensación de ominosidad apabullante.

A diferencia de otros cómics que he traído últimamente, Inmortal Hulk es una serie regular. Es decir, es una etapa larga, con más de 45 números a sus espaldas y muchas historias que contar. Se ha recogido recienemente en 6 tocharros en el  formato Omnibus de Panini, por si alguien se atreve. Así, pasaremos de los primeros misterios en que debemos entender qué ocurre con Hulk y porqué “funciona raro”, para pasar a arcos argumentales que transitan por el infierno, el espacio y acercamientos a la ciencia-ficción donde se experimenta sobre el origen del mal y la venganza.

Ante todo, se debe recalcar que es una historia densa. Al Ewing añade gravitas a todos los personajes. Por un lado, profundiza en aspectos quizás poco transitados sobre Hulk: Un origen a su rabia incontrolable, la incapacidad de éste para vivir con el resto de súpers y las consecuencias que ello tiene para su mente, la necesidad de la existencia de Joe Fixit, la tragedia que alcanza a todo el que se acerca a su vida… Por el otro, se acuerda y trae a la palestra a un montón de secundarios de los cómics históricos de Hulk, incluyendo a muchos que están muy dentro del fondo del armario. Los saca a la luz, les da lustre y añade un porqué a su aparición y su relación con el protagonista. ¡Si incluso Samson se vuelve un personaje interesante!

Desde un primer momento se percibe que Al Ewing tiene un plan, que todas las páginas y los giros argumentales conducen hacia un lugar y nada ni nadie va a disuadir al autor de llegar a él. La trama de la serie está hilvanada con maestría, añadiendo madejas al argumento que datan de años y años de la historia del personaje, tejiendo así una maraña que, quizás se puede hacer algo densa, pero premiará al lector veterano mientras fascina al profano. Las revelaciones que van teniendo lugar y las interacciones entre las diferentes personalidades de Hulk hacen las delicias de los que gustan de diálogos bien construidos y pistolas de Chéjov resueltas con estilo. Todo ello resuena en Hulk de una manera tan ingeniosa como interesante. Banner es menos inteligente tras su muerte, es apenas un despojo lleno de terror. Ahora Hulk es quien está al mando, con una inteligencia repleta de rabia, consciente de su inmortalidad, y con una mala baba bien grande cada vez que le tocan las narices. Y todo esto mola un montón.

Por momentos la trama necesita cuchillo y tenedor para degustarla con calma, pero planea cuestiones sobre quién (y qué) es Hulk, llevándote con un ritmo asumbroso que te deja con las ganas de saber más (y además tiene unas peleas estupendas).

El trabajo de Joe Benett se mantiene durante todos los números, lo que le viene perfecto para ganar consistencia y generar una imaginería coherente a lo largo de la historia. A pesar de su historial como dibujante “convencional” de súpers, se desata con un estilo abrumador, asqueroso pero fascinante que no deja de sorprender. Se arroja con tantas ganas dentro del body horror que a veces cuesta seguir mirando la página pero esto lo combina con un nivel de detalle tan bestia – como es el caso de la visita al infierno o dentro de la puerta verde – que me deja boquiabieto. Si tienes un guion estupendo que explora la psique de los personajes y te arrastra a una trama enfermiza y ominosa, no hay como un dibujo repleto de malignidad y locura para elevarlo a los altares.

Cogí esta saga esperando una historia tonta pero molona estilo Planeta Hulk y me encuentro un mostrenco que habla (mucho y bien) sobre la BIDA, de aquellos que lees un capítulo y te deja reflexionando sobre la percepción que uno tiene sobre sí mismo, la que los demás tienen de ti, el peso del odio y la autocompasión en nuestros actos y la posibilidad (o la necesidad) de redención.

El interés que me ha generado. Lo cogí esperando una historia tonta pero molona estilo planeta Hulk y me encuentro que habla (mucho y bien) sobre la BIDA, de los que lees un capítulo y te quedas reflexionando sobre las cargas que uno arrastra y cómo influye en la percepción que tienen los demás de ti, todo ello rodeado de brutalidad y un escenario desagradable a la par que impactante. Quizás el Hulk Inmortal no pueda morir, pero eso no implica que el Más Allá sea un misterio para él.

Básicamente, de los mejores cómimcs de Súpers que he leído. No esperaba que una historia de Hulk fuera a llevarme a lugares tan impactantes como ésta. Quizás hay algún momento que no sé a qué viene (alguna referencia que desconozco), pero ¿TODO lo que viene antes? ¿Los lugares a dónde lleva? Épico, escalofriante… Hulk nunca ha sido tan monstruoso. Apenas tiene unos años, pero ya se ha convertido en una de las historias más reconocibles del personaje, y esto no es tarea fácil.

 

Nota: 10

Nota goodreads: 4.17/5 

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